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Reportaje:Moda

Hacia una nueva imagen de moda española

A nivel internacional no ha existido todavía una imagen de moda española propiamente dicha. Con el espectro del Mercado Común asomándose en un futuro más o menos cercano, era imperativo, entonces, que los creadores españoles se empeñaran en crearla a toda prisa. Con Adolfo Domínguez, la revelación de este adelanto de la temporada, y con Roberto Verinno, Philippe Laporte, Pedro Morago y el joven pero prometedor Jordi Cuesta, el esbozo de tina nueva imagen de moda española tal vez se está iniciando.

En las colecciones presentadas la semana pasada en Madrid por Imagenmoda, Moda del Sol e Ibermoda, no hubo ningún acercamiento a las tendencias actuales; a pesar del esfuerzo realizado por los diseñadores de Modaviva y por los estudiantes de la Escuela de Artes y Técnicas de la Moda, el resultado final de sus colecciones no pasó del esfuerzo.Fernando Rius, el ejecutivo de compras de la boutique madrileña Cabasse, comenta al respecto: "No voy a las ferias porque carecen de interés. Los buenos diseñadores que antes exhibían ahí han dejado de hacerlo para no ver sus prendas fusiladas por los fabricantes".

En fin, la periodista François Joly-Maurisset, de la revista francesa Dépèche Mode, que veía los certámenes de Madrid por vez primera, se quedó desconcertada al presenciar "una moda de hace diez años".

El sofisticado estilo 'ciudad'

Con alivio, sin embargo, destacamos a unos estilistas que nos enseñaron que sí existe una moda española dinámica, adaptada a la mujer y al hombre de hoy. El polo, de atracción de esta primera fase de las colecciones fue indudablemente Adolfo Domínguez, un orensano cuyo nombre es ya muy conocido por su moda masculina y que, a partir de hoy, lo será también por su colección de mujer.Su último desfile demostró que se puede crear ropa con estilo y ponible a la vez. Prendas elegantes y desenvueltas, materias de primera calidad diseñadas por él mismo en su mayoría, juego sutil de combinaciones de colores y perfectos accesorios hicieron de su colección un éxito total. Adolfo Domínguez ilustró su tema ciudad con chaquetas renovadas, mitad americana, mitad cazadora, de línea recta pero de hombros redondos y mangas ranglan, con pantalones sin pinzas, altos de tiro y amplios; camisas de cuello Mao o cuello acolchado con puntas pegadas, y con suéteres lisos o de jacquard con cuellos destacables; para las mujeres presentó una versión de la misma chaqueta con pantalones marineros, amplios y cortos, o faldas rectas asimétricas o de capa portafolio. Sus vestidos-túnica de rayas o de dibujos geométricos fueron muy aplaudidos. Doble cinturón, mocasines de ante y botas anchas; tonos más que colores -berenjena, gris antracita, verde oliva, negro-, cuadros a la Vasarely y materias ricas -gabardina de lana, lamswool y algodón cien por cien-, así como el acabado, se unieron para dar a la colección un alto nivel de calidad.

El desfile de Verinno confirmó esta vuelta al vestir sofisticado y femenino. Los vestidos-túnica con efecto de superposición, los conjuntos pantalón con chaqueta corta asimétrica sin cuello, los pantalones anchos y cortos, y, sobre todo, los abrigos-bata o albornoces con cuello gigante destacaron en una buena colección, un poco repetitiva y de tonos sombríos que limitaron las posibilidades de un verdadero mix and match, o sea, de una coordinación versátil de las prendas.

La nueva ola

Sorprendió el desfile que Francis Montesinos montó en el marco único del palacio de Cristal de Madrid. A excepción de dos pases de conjuntos pantalón y de conjuntos falda con chaquetas de hombros redondos y faldas largas con pliegues frontales, espectaculares y muy elegantes, Francis Montesinos nos presentó una colección inspirada en el traje flamenco, que, por muy bonito que sea en el mundo del flamenco, se encuentra fuera de contexto en la calle. Y con estos tres: nombres dejamos Madrid para irnos a Barcelona.Allí también unos diseñadores nos levantaron la moral. Philippe Laporte, un francés afincado en Navarra desde hace más de diez años, presentó la colección más completa que se pudo ver en Barcelona. Su tema, como los demás, es ciudadano.

Triunfaron sus conjuntos pantalón con chaqueta corta o chaquetón amplio con pliegues frontales asimétricos y pantalones tobilleros, sus chaquetones con efecto de chaleco y sus sexy conjuntos y vestidos de piel.

Pedro Morago nos ofreció una línea muy de moda y divertida a la vez. Se trata de una línea de pura influencia rockera, muy masculina tanto para hombres como para mujeres en la ola. Las americanas de nuevas proporciones, de hombros amplios pero estrechas en los costados; las cazadoras voluminosas, los abrigos cortos de tweed, los pantalones amplios de carga pero estrechos en el tobillo, las camisas masculinas y los colores oscuros de esta colección reflejaron perfectamente la tendencia del momento de Londres, París y Nueva York. Jordi Cuesta, un joven diseñador de veintidós años, sorprendió por su individualidad. Sus conjuntos sin estructura, sus amplias faldas midi y sus largos albornoces fueron lo más atractivo de un desfile que nos enseñó también prendas demasiado exageradas e imposibles de llevar. Por fin, no se puede abandonar Barcelona sin mencionar a Joaquín Ferrer por sus abrigos y trajes pantalón de tweed, clásicos e impecables, y a Daniel Carbocci por su colección de calzado y su nueva línea de piel. Con su original blusón de doble faz con aplicación de potro, costuras superpuestas al canto y sin forro, y las suelas de goma, las pieles grabadas y los colores naturales de su calzado, Daniel Carbocci introdujo un elemento ranchero y rústico en unas colecciones hasta ahora muy sofisticadas.

Será el invierno de la fernineidad desenvuelta, del abrigo masculino de tweed y del albornoz, de la falda midi, del pantalón tobillero, del conjunto pantalón de inspiración oriental, del vestidotúnica y de los trajes rockeros. Será un invierno de materias ricas, de colores oscuros, de tweed, de rayas y dibujos geométricos. Será el invierno del accesorio -doble cinturón, mocasines y -botas anchas, altas o cortas-, y, como lo definió espléndidamente Fernando Rius, "será un invierno lujoso de concepto y simple de formas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de marzo de 1983