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Joan Fuster cierra los debates sobre la cultura catalana defendiendo la unidad nacional de los Països Catalans

Joan Fuster pronunció el pasado miércoles la última conferencia del ciclo Reflexiones críticas sobre la cultura catalana ante un público entusiasta que le dedicó una ovación de dos minutos. Fuster defendió la identidad cultural y nacional de los Països Catalans y afirmó que ésta se basa en un patrimonio común y un futuro también común. Acusó al Principado de tibieza en la defensa de la unidad nacional, al proceder a exclusiones, por motivos de uso lingüístico, de valencianos como Blasco Ibáñez de la consideración de catalanes. En el ciclo han intervenido historiadores, estudiosos de la lengua y la literatura catalanas y filósofos, seleccionados por la Consejería de Cultura en base a su implantación social durante los últimos años.

El lleno fue total. No menos de doscientas personas quedaron en la calle y más de un centenar poblaba el vestíbulo y la escalera que conduce desde la entrada del Colegio de Abogados de Barcelona hasta su sala de actos. Fuster empezó la conferencia titulada Cultura nacional y culturas regionales en los Països Catalans, planteando las diferencias entre las distintas regiones de la "nación catalana": las Baleares, el País Valenciano, el Rosellón y el Principado, diferencias de historia y de situación socioeconómica, sin que ello supusiera, afirmó, manenerse en los límites del determinismo social.Todo ello había producido un cierto encono entre valencianos y catalanes. "Hoy", siguió afirmando el conferenciante, "por un lado ha disminuido la agresividad anticatalana, a nivel cultural, en las islas y en el País Valenciano. Por otro, ha aumentado artificialmente promovida por la táctica desnacionalizadora de algunos partidos, y por la elocuente miseria moral de otros, pasivos ante la campaña del enemigo". Para Fuster, "entre los que se dedican a la cultura no hay problema" ni en Valencia ni en Baleares, añadiendo a continuación que "si por cultura regional hemos de entender algo peyorativo, lo hemos de referir a determinadas actitudes tomadas, precisamente, desde el Principado. Pero en la realidad más obvia, era el Principado quien podía promover el arranque y, de hecho, así ha sido. Y más aún que el Principado, Barcelona", una Barcelona que, dijo, "no siempre ha sido lúcida respecto a la periferia".

Reintrodujo aquí Fuster una expresión ya utilizada anteriormente, tomada del poeta Eliot: cultura satélite. Esta es la que "se expresa en lengua propia, pero con un espíritu extranjero". A continuación definió la cultura como "un sistema de referencias", para añadir, en relación con lo anterior, que, en ocasiones, éstas son extrañas. "Me entenderéis rápidamente si añado en seguida que los escritores valencianos en catalán desde el siglo XVII, por lo menos, se han movido dentro de un sistema de referencias castellano".

La situación actual, "sin que peque de optimismo", ha variado hasta el punto de que "actualmente son escasos los escritores en catalán que, en el País Valenciano, no hayan procurado reintalarse en aquel sistema de referencias que es o debería ser una cultura nacional catalana. Y si esta inserción no da más de sí es porque continúa pesando la proximidad del castellano y la postergación social de la lengua".

"Para algunos de nosotros", dijo Fuster, "y espero que para la mayoría, nuestra patria es nuestra lengua. No basta con gritar 'Somos una nación'. Ni hace falta demostrarlo, porque somos una nación. Pero de una nación emana una cultura que responde a las necesidades del pueblo que la constituye, y es desde el pueblo, desde ese pueblo que se extiende de Salses a Guardamar y desde Fraga hasta Mahón, desde donde hemos de entender nuestras posibilidades de supervicencia colectiva. Cualquier intento de recortar esta esperanza será estéril".

Fuster afirmó después que "catalanes, valencianos, mallorquines y roselloneses, aun cuando las designaciones sean incorrectas, no tenemos otra opción que de la unidad. Nos viene obligada por la historia y nos viene provocada por el futuro". En la misma línea insistió en la necesidad de que Cataluña tome parte activa en este proceso de unidad: "La nación catalana, cultural y políticamente, no puede clausurarse en las cuatro provincias del Principado. Aceptar esto sería renunciar a la proclamación nacional". Y terminó diciendo: "O Països Catalans o regionalismo en el mal sentido de la palabra".

La serie de debates, nueve en total, ha sido un éxito de público. Especialmente, los días primero, con Pierre Vilar, y último, con Joan Fuster. La Conselleria de Cultura espera ahora que las posiciones enunciadas sean debatidas por el conjunto de la sociedad en la Prensa: "Si esto no tuviera eco" comentó a este diario antes de las jornadas el conseller, Max Cahner, "sería una catástrofe. Señal inequívoca de que los problemas culturales no interesan a nuestra sociedad". Los textos de las conferencias serán editados conjuntamente en los próximos días.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de febrero de 1983