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Las dos ramas de ETA investigan la identidad de los secuestradores de Echeverría

Los dos grupos que responden a las siglas de ETA (Militar y Político-militar) han iniciado una investigación para averiguar la verdadera identidad de los secuestradores del joven donostiarra Miguel Echeverría, según publicaba ayer el rotativo Deia. En círculos de refugiados vascofranceses confirmaron a EL PAIS que los dos grupos tienen especial interés en despejar la incógnita: los milis, porque quieren saber la identidad de los que han interferido una de sus habituales fuentes económicas, y los polimilis, para recuperar la credibilidad perdida tras el cruce de comunicados en anteriores secuestros.Los medios de los exiliados vascos citados insistían ayer en que se ha desencadenado "una fuerte campaña de intoxicación contra ETA", que comprendería desde la insistencia en involucrar las siglas en un secuestro como el de Miguel Echeverría" hasta ciertas cartas últimamente aparecidas, al parecer falsas, en las que se pide el impuesto revolucionario a profesionales del País Vasco.

En cuanto el Ministerio del Interior señaló a ETApm (VIII Asamblea) como presunta autora del secuestro de Miguel Echeverría, los poli-milis se apresuraron a desmentir categóricamente su participación. A pesar del comunicado y del rechazo del dinero que les ofrecía un familiar de Miguel Echeverría, en concepto de rescate, creyendo que la mencionada organización había sido la autora del secuestro, lo cierto es que el Gobierno central continuaba creyendo en la responsabilidad de ETApm en el mencionado secuestro, aunque no ofrecía dato alguno para demostrar sus sospechas.

En el País Vasco la opinión pública se dividió en torno a la identidad de los secuestradores. Aunque todos los síntomas conducían a la sospecha de que los poli-milis podrían ser los responsables, la mayoría de las fuerzas políticas, a excepción de Euskadiko Ezkerra, se mostraban cautelosas.

No obstante, las dudas de la sinceridad de los comunicados de la mencionada organización fueron a más, hasta el punto de que los poli-milis tuvieron que emitir un segundo comunicado de desmentido, a la vez que negaban su participación en el secuestro en las tres ocasiones en que los milis fueron a preguntarles directamente. Fuentes próximas a ETA Militar aseguraban ayer que no cesarían en su empeño de averiguar la identidad de los secuestradores.

Falsas cartas de ETA

Alrededor de quinientas cartas en las que se exige el denominado impuesto revolucionario han llegado a manos de médicos y abogados del País Vasco. Las cartas van firmadas con el sello de ETA Militar y en ellas se piden cantidades que oscilan entre los diez millones y las 300.000 pesetas. Aunque los textos han producido un profundo malestar en los medios profesionales afectados, su redacción reúne algunas contradicciones que revelan la falsedad de la firma.Han circulado, hasta ahora, dos tipos de textos firmados con el sello de ETA Militar. Aunque las redacciones son diferentes, el sello habitualmente utilizado por los milis es el mismo. Sin embargo, en los dos tipos figura el mismo nombre, UPO, utilizado anteriormente por los poli-milis como supuesto enlace con la persona a la que se le ha reclamado el, dinero.

En ese ambiente de confusión cabe destacar el dato de que en algunos casos el mismo destinatario ha recibido los dos textos. El hecho de que algunas cartas hayan ido a personas ya fallecidas o militantes del mundo abertzale radical, como el dirigente de Herri Batasuna Santi Brouard, induce a pensar que los autores se han guiado por el listín telefónico para elegir a sus víctimas. Ayer, en medios de refugiados vascofranceses, se desmintió categóricamente que alguna de las dos organizaciones de ETA tuviera algo que ver.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de enero de 1983