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Nicaragua condena la política norteamericana en Centroamérica al inaugurar en Managua la reunión de los países "no alineados'

ENVIADO ESPECIALCon una enérgica condena de la intervención estadounidense en Centroamérica, Daniel Ortega, coordinador de la Junta Nicaragüense de Reconstrucción, inauguró ayer en Managua la reunión extraordinaria de los ministros de Asuntos Exteriores del Movimiento de Países No Alineados, que en el curso de tres días va a analizar los problemas políticos y económicos de América Latina. El acto inaugural tuvo lugar en el teatro Rubén Darío.

La presidencia estuvo ocupada, junto al comandante Ortega, por el presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas y los ministros de Asuntos Exteriores de Cuba, India y Nicaragua. Entre los invitados se encuentra una doble representación española, del Gobierno y del PSOE. España fue ayer invitada formalmente por la India a participar en la cumbre de Nueva Delhi.Daniel Ortega recordó al comienzo de su discurso un hecho ocurrido en su país hace cincuenta años, cuando las tropas de intervención de Estados Unidos abandonaron el territorio nicaragüense ante la lucha de los campesinos, armados de machetes y fusiles robados a los ocupantes. Dijo que, medio siglo después, "la política militarista de la Administración Reagan ha colocado al mundo en su situación más crítica".

A la presente Administración norteamericana culpó de haber creado "la mayor tensión" con Cuba, de endurecer las "presiones" sobre Grenada y Surinam, de violar el tratado del canal de Panamá", de negar a Puerto Rico su "derecho a la independencia", de haber colaborado activamente en la "agresión británica contra las islas, Malvinas" y de acentuar su "presencia militar directa" en Centroamérica.

Bases antinicaragüenses

A juicio del comandante sandinista, la Administración Reagan considera el triunfo de la revolución nicaragüense como "un hecho producido por el expansionismo del Este" y que además es el medio utilizado para suministrar armas a los rebeldes salvadoreños. Desde esta óptica, con el objetivo de aislar política y económicamente a Nicaragua, dijo que el Gobierno norteamericano escogió al Estado de Florida como base de entrenamiento para hostilizar al régimen sandinista, a Honduras como base de operaciones permanentes y a Costa Rica como base de reserva. Honduras habría desempañado el papel militar, mientras Costa Rica tendría el papel político.

Daniel Ortega señaló que, en ambos países, la CIA ha instalado agentes especiales, forzando en el caso hondureño cambios en la cúpula del Ejército y comprometiendo en Costa Rica a "altos funcionarios que han favorecido operaciones clandestinas contra Nicaragua". Citó expresamente la reciente instalación de una emisora de onda corta en la provincia costarricense de Niberia y una emisora de televisión en la hacienda El Ama, próxima a la frontera con Nicaragua. Esta política de desestabilización de Nicaragua ha originado ya, enumeró Ortega, más de quinientos ataques armados, en los que fueron asesinados un mínimo de cuatrocientos nicaragüenses, entre ellos 75 niños.

Una parte de su discurso estuvo destinada a analizar la situación económica de América Latina, que, a su juicio, es producto, fundamentalmente, de la política restrictiva seguida por el Gobierno norteamericano para resolver sus problemas de inflación. Con ello ha logrado un endeudamiento del Tercer Mundo, que es una bomba de efecto retardado que podría causar una crisis de dimensiones nunca conocidas.

El canciller cubano, Isidoro Malmierca, dio lectura a un breve mensaje de Fidel Castro, presidente del Movimiento de Países No Alineados. El líder cubano hizo un llamamiento a la solidaridad e instó a los reunidos a superar "las agresiones imperialistas" y a avanzar en las propuestas de paz para Centroamérica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de enero de 1983

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