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LA LIDIA

Noveles con sus vicios y virtudes

Es de suponer que los chicos que aspiran al relevo delos ases de la tauromaquia anden pendientes de sus modos y maneras. Hoy, los mandamases del toreo, junto a indudables virtudes, hacen alarde de las mil triquiñuelas y trucos del oficio. Y los muchachos aspirantes a desbancarlos se fijan en los aciertos, pero se quedan también con las mandangas.De los tres noveles que ayer torearon en Las Ventas el que más parece haberse fijado en las figuras es un gaditano que se anuncia con el calderoniano nombre de Pedro Crespo. Ha aprendido virtudes como la porfia que exhibió en el segundo novillo, reculón y con tendencia a irse a los tableros. Gracias a este tesón consiguió sacar algunos naturales de mérito. También maneja el capote con soltura y cierto empaque. Pero ha aprendido defectos como el de dar la vuelta por su cuenta, saludar cuando no se le reclama y quedarse remoloneando junto al burladero en los tercios de banderillas.

Plaza de Las Ventas

16 de septiembre. Novillada de promoción. Cuatro novillos de Herederos de Policarpo Ribas, terciados, dejuego desigual. Segundo y tercero, de Juan Marías Hernández, bien presentados, manejables. Gitanillo Vega: Aviso con retraso y silencio. Ovación. Pedro Crespo: Vuelta. Aplausos. Juan de los Reyes: Aplausos. Palmas.

A sus compañeros de terna les ocurre otro tanto. Andan por el ruedo con la cal y la arena de lo visto a los figurones. Así, Gitanillo Vega recoge muy bien a los novillos y parece tener decisión y ganas de llegar, como demostró en el cuarto al que hizo una faena embarullada pero sin arrugarse por los derrotes del novillo. En el primero se le vieron más defectos. No dio sitio a su enemigo, abusó de los pases por alto y estuvo muy torque con el estoque. En cambio hay que destacar algo inusual en los toreros de hoy, al brindar su novillo a la presidencia lo hizo con el ritual "va por usted" en lugar del cursi e inadecuado "con su permiso", que oímos todas las tardes a todos los toreros.

Pedro de los Reyes destacó con su excelente manera de torear con el capote. Con las manos muy bajas, el novillo muy embarcado y ganando terreno. Puede llegar a ser un excelente torero del primer tercio si persiste en esa línea. Con la muleta torea rígido, engarrotado y llevándola cogida por la punta del estoquillador. En el tercero sacó un muletazo de gran clase, sobre todo un natural de frente en el que aguantó y mandó mucho y un largo y ortodoxo pase de pecho. El sexto cortaba por los dos pitones y no tenía un pase. Pese a ello, se empeñó con afán en busca del triunfo y sufrió algunos revolcones. De los tres novilleros, tal vez sea éste Pedro de los Reyes el que más futuro tenga.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de octubre de 1982