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LA LIDIA

Hace un año que murió el espontáneo de Albacete

Hace un año Fernando Eles Villarroel, apodado El Chocolate, moría corneado en el ruedo de la plaza de Albacete, al que se tiró de espontáneo en un toro que había de lidiar El Cordobés. Aquella desgracia levantó gran polémica, y el famoso diestro de Palma del Río, a quien algunos aficionados y críticos acusaron de inhibición al producirse la cogida, decidió retirarse en silencio. No ha vuelto a vestirse de luces.La tragedia de Albacete ha producido también un cambio de actitud en los públicos. Las ovaciones a los espontáneos han sido sustituidos desde entonces por protestas, y cuando aparecen en el ruedo es frecuente que la gente pida a los toreros que los retiren. En la mayoría de éstos hay, asimismo, un interés especial en impedir la actuación de los espontáneos. Es significativa la acción de Luis Francisco Esplá en la última feria de Valencia, cuando se avalanzó sobre uno que pretendía darle pases a un Miura, y a empujones lo llevó hasta el burladero más próximo.

El espontáneo, con toda la carga romántica y a la vez tercermundista que lleva su imagen, es en realidad una lacra para la lidia, pues la entorpece e incluso puede llegar a resabiar a los toros. Más aún si quien se tira al ruedo no tiene ninguna pretensión de lidiador y lo hace en las más precarias condiciones, como al parecer fue el caso de Fernando Eles, que sólo llevaba a guisa de capa o muleta su propia camisa. En estas condiciones, la cogida era inevitable, y se produjo.

El 14 de septiembre de 1981 se celebraba corrida de feria en Albacete, a plaza llena. Actuaban Rafael de Paula, El Cordobés y Palomo Linares, con toros de los Guateles. Transcurría el festejo sin especiales relieves, cuando saltó a la arena el quinto de la tarde, llamado Sospechoso, de pelaje sardo, con trapío y bien armado. La cuadrilla de El Cordobés citó al toro, para fijarlo, y éste salió huido. Apareció entonces en el ruedo Fernando Eles, desnudo de torso, que lo llamó con la camisa. La res se le arrancó "con muchos pies", le arrolló y, cuando estaba caído, le corneó con saña. Se supone que el espontáneo murió en el acto. Dos de las cornadas, una en el cuello y otra en el vientre, que sangraban copiosamente, causaron verdadero horror en el público, y se produjeron numerosos desmayos. La gente increpaba duramente a El Cordobés por no salir al quite, y le arrojaba objetos contundentes. El primero en saltar al ruedo fue el matador conquense Curro Fuentes, que se encontraba en el callejón de espectador, el cual recogió a la víctima. Inmediatamente después tuvo otras ayudas.

El escándalo que produjo esta muerte duró varios días. Se abrió un sumario judicial y se ordenó la búsqueda de la cuadrilla de El Cordobés. Se trataba de saber si la tragedia pudo evitarse. El vídeo sobre la cogida, que emitió varias veces Televisión, no aclaraba demasiado las circunstancias en que se produjo. Durante los diecisiete segundos que duró la tragedia, según testigos presenciales hubo la intervención de un banderillero, a cuyo cite con el capote no respondió el toro pues ya embestía a Fernando Eles. Seguramente ninguno de los toreros pudo hacer nada por impedir la cogida. El espontáneo de Albacete es, desde entonces, una página más del amplio número de tragedias que jalonan la fiesta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de septiembre de 1982