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Sentencia por la rebelión militar del 23-F

Doce de los procesados por el 23-F abandonaron sus lugares de reclusión horas después de la notificación de las sentencias

Doce de los procesados por el 23-F fueron puestos en libertad a lo largó de la tarde de ayer, tras la comunicación de las sentencias dictadas por el Consejo Supremo de Justicia Militar. Los que se encontraban en el Servicio Geográfico del Ejército fueron los primeros en conocer el fallo que les afectaba, a las cuatro de la tarde; media hora después llegaron las primeras filtraciones a la opinión pública a través de las emisoras de radio, y pasaron varios minutos hasta que los 18 procesados que se encuentran en la prisión de Alcalá de Henares, y los periodistas que aguardaban en la oficina de prensa del ministerio de Defensa, escucharan directamente la lectura del fallo.

El teniente coronel Valenciano, jefe de la Relatoría del Consejo Supremo de Justicia Militar, llegó a las cuatro en punto de la tarde al Servicio Geográfico del Ejército, en Campamento, donde se encontraban recluidos el general Armada, el comandante Cortina, los capitanes Gómez Iglesias y Batista, y todos los tenientes de la Guardia civil procesados en esta causa. En las inmediaciones había un dispositivo policial considerado como habitual, así como varios periodistas, que sólo pudieron contemplar la entrada y salida de coches del recinto y no presenciaron, por tanto, la comunicación de las sentencias a los procesados. Algunos de los absueltos se echaron a llorar -según afirma la agencia Efe-, al tiempo que mostraban su preocupación por los que habían sido condenados.La sentencia viaja en helicóptero

Tras la comunicación de la sentencia, a las 16.15 salió de las dependencias militares el abogado Rogelio García Villalonga, defensor del comandante Cortina. Su automóvil, un seat 132 de color blanco, no se detuvo ante los periodistas que aguardaban bajo la lluvia, pero el letrado hizo con los dedos la v de la victoria, sin duda satisfecho por la absolución recaída en su defendido. Minutos después abandonó el Servicio Geográfico del Ejército el también letrado Joaquín Esquivel, defensor del capitán Gómez Iglesias, quien se detuvo ante los periodistas y dio los primeros datos sobre el fallo. Otros coches fueron saliendo después del recinto, sin detenerse.

Una vez comunicada la sentencia a los que se encontraban en Campamento, el teniente coronel Valenciano subió a un helicóptero y se trasladó a la penitenciaría militar de Alcalá de Henares, donde le aguardaban el teniente general Milans, el teniente coronel Tejero y otros dieciséis procesados, junto con sus abogados y familiares. Al marcharse de Campamento, el jefe de la Relatoría rogó a los letrados que se encontraban allí que no dieran a conocer la sentencia a los periodistas hasta pasadas las 16,30, con el fin de que le diera tiempo a llegar a Alcalá para comunicar el fallo antes de que fuera conocido por la Prensa.

Tales precauciones resultaron vanas, ya que mientras el teniente coronel Valenciano volaba hacia Alcalá, las emisores de radio difundían ya los datos más importantes. Los procesados acogieron estas noticias "con indignación", según comentó posteriormente a los periodistas el abogado Pedro Martín Fernández, defensor del teniente coronel Mas Oliver.

Miembros de una patrulla militar, provistos de ametralladoras, controlaban ayer el acceso a la penitenciaría de Alcalá de Henares e identificaban visualmente a los visitantes que, tras una breve pausa, se dirigían inmediatamente hacia el interior, donde un segundo control, éste ya de carácter fijo, les obligaba a detenerse e identificarse, previo aviso a la guardia. Los periodistas no pudieron acceder en momento alguno a la carretera que conduce al centro penitenciario. El tráfico durante la tarde fue mucho más denso que en días normales, debido a la continua presencia de familiares, abogados e incluso algunos procesados absueltos, caso del capitán de artillería Juan Batista, que nada más ser puesto en libertad, tras permanecer unas horas en su domicilio, se dirigió a la penitenciaría para sáludar a los allí reciluidos.

Una de las personas que acudieron en la tarde de ayer al complejo penitenciario de Alcalá de Henares fue el capitán de Caballería, Juan Milans del Bosch, hijo del teniente general condenado a treinta años, que permáneció durantes unas horas en el interior del recinto. Sobre las 19.15, el abogado Pedro Martín Sariz, defensor del teniente coronel Pedro Mas Oliver, que viajaba a bordo de un Seat 850, se detuvo a requerimiento de los periodistas e hizo unas declaraciones desde la ventanilla del automóvil, mientras un fuerte chaparrón caía eri la zona. Dijo este abogado, con tono de indignación, que lo más lógico, siempre según su palabras, hubiera sido una absolución para todos los procesados, ya que "habían arríesgado su vida por España". Manifestó a continuación que tenía intención de recurrir la sentencia y calificó de estupidez la postura del Gobierno, que había decidido asimismo presentar recurso. Refiriéndose al general Alfonso Armada, condenado a seis años (30 pedía el fiscal) y al comandante José Luis Cortina, absuelto, precisó: "Han sido unos colaboradores y han salvado a los que están en las alturas".

Mientras tanto, la opinión pública conocía ya el fallo del tribunal a través de las emisoras de radio, al igual que los periodistas concentrados en el Centro de Relaciones Informativas y Sociales de la Defensa (CRISDE) desde las 16,30, donde fueron convocados para el conocimiento oficial de las sentencias. Entre ellos se encontraba Pedro J. Ramírez, director de Diario 16, quien hizo uso del derecho de amparo concedido por el Tribunal Constitucional frente a la decisión adoptada en su día por el Consejo de Justicia Militar para retirarle la credencial.

Toquero invoca la disciplina

Minutos antes de las cinco de la tarde hizo acto de presencia el general Rodríguez Toquero, jefe del CRISDE, quien dijo que "la disciplina militar nos obliga a obedecer lo mandado y por eso damos lectura a la sentencia dictada por el Consejo Supremo de Justicia Militar en relación con los sucesos del 23 de febrero". La lectura del fallo fue transmitida en directo a todo el país por Radio Nacional de España y la cadena SER.

Llovía intensamente sobre Madrid cuando los absueltos por el tribunal militar comenzaron a salir del Servicio Geográfico del Ejército, acompañados por familiares y abogados. Desde uno de los coches, una mujer gritó Arriba España al pasar delante del grupo de periodistas. Minutos después de las siete de la tarde, el oficial de guardia en el Servicio Geográfico del Ejército se acercó a los informadores para sugerirles que no se mojaran más, porque ya se habían marchado todos los que podían hacerlo. Prácticamente a la misma hora, el capitán de navío Camilo Meriéndez descorchaba unas botellas en su casa madrileña, para celebrar la libertad, mientras expresaba su pena por los que permanecen en prisión.

Casi todos los procesados en esta causa han regalado a sus defensores platos de cerámica en los que figura la bandera con el escudo de España. El general de división Alfonso Armada es una de las excepciones de este gesto colectivo; su abogado, Ramón Hermosilla, que se ha quedado sin plato, no tenía inconveniente en atender correctamente a este periódico en la tarde de ayer para indicar que presentará un recurso de casación ante el Tribunal Supremo al no aceptar la sentencia ni él ni su defendido, que supone seis años de prision para aquél. Hermosilla puntualizó que no tenía nada que decir en relación con las penas impuestas a otros procesados.

Por su parte, el abogado José María Labernia, defensor del coronel San Martín, no ha decidido aún si va a recurrir o no contra los tres años y un día recaídos en su cliente; "yo solicité la absolución y todo lo que no sea eso no parece adecuado, con todos los respetos para el Tribunal".

Guillermo Salva Paradela, defensor del teniente César Alvarez, comentó que "en lo referente a mi defendido, se ha hecho justicia." Le han absuelto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de junio de 1982

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