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CARTAS AL DIRECTOR

Defensa de las ballenas

Nos gustaría puntualizar algunas declaraciones efectuadas a su perióico por el señor Juan Prat, director general de Relaciones Pesqueras Internacionales, en las que expone sus razones para no apoyar la moratoria a la caza de ballenas en nuestro país, en contra de lo aprobado por la Comisión de Pesca del Congreso de los Diputados.La Administración española no ejerce, señor Prat, un control absoluto y, mucho menos, ejemplar sobre la caza de ballenas. Los datos de capturas que exhibe la Administración son los que proporciona la empresa y se ignoran sistemáticamente cifras de cualquier otra procedencia. Además, la tercera parte de las capturas declaradas, no de las realmente cazadas, son inferiores a la talla mínima, mundialmente aceptada en el convenio de Washington para la regulación de la pesca de la ballena.

Las ballenas se alimentan de krill, señor Prat, y jamás han competido por él con el hombre. Los intentos de comercializar el krill son una alternativa reciente debido al incremento de población de éste, al no haber ya suficientes ballenas. Pero, en cualquier caso, nuestro país no entrará en el reparto de esta cuestionable fuente de proteínas.

A nosotros también nos gustaría tener en las manos el informe científico a que alude nuestro director general, pero creemos muy peligroso tener que esperar por él otros dos años y, en cualquier caso, dudamos de la objetividad de unos biólogos tan allegados a la empresa ballenera y que temen una explosión demográfica que no ha ocurrido en miles de años sin caza. Como creemos que descalifica al señor Prat la idea de que un arpón explosivo puede destrozar a un animal cuya talla mínima debe de ser de 16,8 metros, cuando la auténtica razón para no usarlos es que estropean algo de la mejor carne, es decir, de la que se van a llevar los japoneses. También nos parece improcedente arremeter contra la caza aborigen, necesaria para la subsistencia de algunos pueblos que nunca llegará a exterminar setecientos animales en unos meses. / y cinco firmas más, miembros de la Comisión de Estudios Marinos AEPDEN.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de mayo de 1982