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Inquietud entre los trabajadores de Lemóniz por el futuro de su empleo

Los trabajadores directamente afectados por la decisión de Iberduero de suspender los contratos de ejecución de obras en la planta de Lemóniz, que son más de tres mil, no ocultaban ayer su inquietud, especialmente aquellos que prestaban sus servicios en regimen de contratación eventual. Mientras tanto, las empresas de contratas guardaban ayer un impenetrable silencio, y las centrales sindicales se mantenían a la espera de la reunión que mantendrán hoy con los directivos de la mencionada compania eléctrica.El consejo de administración de Iberduero, en un comunicado oficial, señaló que la coberturá, política que supusieron los acuerdos entre los gobiernos central y vasco, y la propia empresa, para el ftincionamiento de la central, se ha revelado ineficaz tras el asesinato del ingeniero Angel Pascual. La nota justifica la suspensión de obras en la situación de fuerza mayor creada y la situación intolerable en que, a su juicio, realizaban su trabajo los empleados de la empresa Iberduero.

Las principales empresas de contratas -Tamoin e Ibemo, especializadas en montajes; Entrecanales, dedicada a tareas relacionadas con la obra civil; Elecnor, que realiza trabajos de instalación eléctrica- se mantenían a la espera de las decisiones que pudiera adoptar la autoridad laboral, cuya intervención directa se consideraba inexcusable dado el número de personas afectadas y las circunstancias de la decisión. Ayer se celebró una reunión entre estas empresas e Iberduero, cuyos resultados no han sido revelados a la opinión pública.

Por su parte, las centrales ELA-STV, CC OO y UGT prefieren posponer un juicio definitivo hasta después de la reunión con Iberduero prevista para hoy, aunque portavoces cualificados de todas ellas adelantaban su decisión de oponerse a cualquier fórmula que "trate de repercutir los efectos de la decisión política de la paralización sobre las exclusivas espaldas de los trabajadóres". Un responsable de UGT de Vizcaya, que aseguró tener la oficina llena de trabajadores de Lemóniz "que acuden aquí desconcertados y temerosos de perder su puesto de trabajo", llamó la atención sobre la posible discriminación que podría establecer la dirección de Iberduero "entre los técnicos en general y los trabajadores manuales, pese a que ni unos ni otros son en absoluto responsables de la situación creada.

En cuanto a los líderes de los partidos, el optimismo del centrista Marcelino Oreja, que se limitó a su esperanza de que se puedan contratar a "los técnicos necesarios para finalizar una obra indispensable para el País Vasco", contrastó con el escepticismo del socialista García Damborenea, para quien "el problema no es sólo terminar las obras, sino garantizar su funcionamiento posterior, para el que no basta con bunkerizar por una temporada a los técnicos". Por, su parte, Juan María Bandrés encontraba "contradictorios" los términos del acuerdo tripartito y la decisión de cancelar los contratos, y reiterabá su convicción de que "el problema es ETA y sólo hay un obstáculo que podría hacer retroceder a dicha organización: la previa expresión de la voluntad popular en un referéndum sobre la central".

No habrá debate en el Parlamento vasco

Por otra parte, la mesa del Parlamento vasco ha rechazado la petición de Euskadiko Ezkerra de convocar un pleno extraordinario para debatir la situación creada en la central nuclear de Lemóniz tras el asesinato del ingeniero Angel Pascual Múgica, informa nuestra corresponsal en Vitoria, Tonia Etxarri.

El "oscurantismo del Gobierno" fue denunciado por el mencionado grupo de la oposición cuando su portavoz, Javier Olaberri, en el curso de una conferencia de Prensa celebrada en Vitoria, aludía a que el parlamento autónomo no había participado ni había sido consultado en la última fase de negociación sobre la central nuclear.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de mayo de 1982

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