El fiscal desmonta en sus conclusiones los argumentos de la defensa que pretenden implicar al Rey en la rebelión militar

Tras siete días de aplazamiento, se reanudó ayer en el Servicio Geográfico del Ejército la vista contra los 33 procesados por el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. El tribunal estaba presidido por el teniente general Federico Gómez de Salazar en ausencia, por enfermedad, de su titular el teniente general Alvarez Rodríguez. La sesión de ayer se consumió con la lectura de las conclusiones del fiscal, en las que se desmontan los argumentos empleados por la defensa para implicar al Rey en la conspiración y se señala que el Monarca tuvo el 23-F todos los poderes y no aprovechó esa circunstancia para otra cosa que para restablecer el orden constitucional. El fiscal afirma que desde el 10 de enero en que se reunio por primera vez en Valencia con Milans, el general Armada queda comprometido en la operación. La vista continuará hoy con la lectura de las conclusiones del abogado Salvador Escandell, defensor del teniente general Milans. Del relato del fiscal publicamos un exhaustivo resumen, a partir de los servicios de las agencias Europa Press y EFE. El alto interés de este relato compensa con creces el esfuerzo de lectura de las páginas que siguen, cuyo contenido es de obligado conocimiento para llegar al fondo de lo que fue la rebelión militar del 23-F.

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"En fechas indeterminadas, durante unas vacaciones, que bien pudieran ser las de julio de 1980, el teniente coronel de Infantería Pedro Mas Oliver, procesado en esta causa, ayudante del capitán general de la III Región Militar, recibió una llamada telefónica de Juan García Carrés, también procesado, invitándole a comer, y en el curso de esa comida, en un restaurante de la calle de Hermosilla cerca de la plaza de Roma, en Madrid, le indicó si le importaba conocer al teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero Molina, hoy procesado, contestándole el teniente coronel Mas Oliver que lo haría encantado, por lo que le avisaron.El teniente coronel Tejero Molina, según manifestación propia, se sentía por aquel entonces preocupado por la situación que atravesaba España, había procurado mantener contactos con militares, siendo el entonces capitán general de la III Región Militar, teniente general Jaime Milans del Bosch y Ussía, también procesado, al que considera idóneo y adecuado para su proyecto. Se incorpora a la reunión el teniente coronel Tejero Molina, después de la comida, conociendo al teniente coronel Mas Oliver, del que sabe que era ayudante del capitán general de Valencia, y en la conversación analizan la situación política de España, hablan de la preocupación que tiene por ello el teniente general Milans del Bosch, que creen que es difícil de salvar, pero que unidos todos, bajo el mando de un general, como Milans del Bosch, quizá tuviera arreglo.

Se celebraron después dos entrevistas, previamente concertadas y en fechas que no es posible precisar, en las que el teniente coronel Mas Oliver decía actuar en nombre de su capitán general, Milans del Bosch; se analizaron lo problemas por los que atravesaba España, coincidiendo en que era necesario poner fin a esa situación mediante una operación que permitiera el logro de sus propósitos pero que para que: pudiera realizarse necesitaba de un detonante de gran magnitud, que podría consistir en la ocupación del palacio de la Moncloa o la del Congreso de los Diputados.

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Estudió el teniente coronel Tejero Molina ambas operaciones, por encargo del teniente general Milans del Bosch, y llegó a la conclusión que era más difícil y de peores resultados la ocupación de la Moncloa que la del Congreso de los Diputados, comunicándolo así al teniente general Milans del Bosch, recibiendo entonces la misión de preparar la toma del Congreso de los Diputados.

Con estas dos reuniones, a las que asistió el paisano García Carrés, se inician los contactos, a través de su ayudante, teniente coronel Mas Oliver, entre el teniente general Milans del Bosch y el teniente coronel Tejero Molina.

Es a consecuencia de estos contactos y conversaciones por lo que el teniente coronel Tejero Molina compra, a finales de 1980, seis autobuses de cincuenta plazas cada uno, de tercera mano, en funcionamiento, encargando la formalización de la compra al abogado Arturo de Gregorio, el que le fue presentado por Juan García Carrés, al que le dice que eran para una familia vasca que quería invertir dinero, haciendo la compra a las empresas Larrea, SA, y Dualdi, SL, el 30 de diciembre de 1980, a nombre de su esposa, Carmen Díaz Pereira, que desconocía la operación, pagando el precio, según el teniente coronel Tejero Molina, con dinero de su esposa y de cuatro pagas adelantadas, por un total de dos millones y medio de pesetas.

Hace innumerables fotografías de todas las esquinas del Congreso, consigue información sobre medidas de seguridad y protección del mismo y, una vez decidido y terminado el plan de ocupación del Congreso, se lo comunica al teniente general Milans del Bosch.

El 10 de enero de 1981 tuvieron lugar, en Valencia, dos reuniones en la Capitanía General de la III Región Militar, entre el teniente general Milans del Bosch y el general de división Alfonso Armada Comyn -procesado-, con ocasión del traslado de éste a Valencia para estudiar, con su yerno, el arquitecto José Gil Delgado y Moxo, la reforma de una casa de la calle de San Cristóbal, número 6, propiedad de su esposa, con el que permaneció reunido hasta las 13.45 horas, en que el general Armada Comyn y su esposa se trasladaron a la Capitanía General para almorzar.

Milans y Armada se reúnen en Valencia

A la comida asistieron, además del teniente general Milans del Bosch, el general Armada Comyn, el coronel Diego Ibáñez Inglés -procesado- y el teniente coronel Mas Oliver, con sus respectivas esposas, y, antes y después de este almuerzo, el teniente general Milans del Bosch tuvo largas conversaciones con el general Armada Comyn, en su despacho, en las que se trató de temas políticos, de la actuación del Gobierno, de la situación que atravesaba España y de la posibilidad de que hubiera una acción violenta para derrocar al Gobierno que, en caso de producirse, habría que reconducirla. El teniente general Milans del Bosch afirma que el general Armada Comyn le manifestó que en una entrevista con Su Majestad el Rey, en Baqueira Beret, le había hecho determinadas confidencias políticas sobre la actuación del Gobierno en aquellas fechas, la actividad de su presidente, la posibilidad de sustituirle por otro, pasando revista a los posibles futuros presidentes del Gobierno, y que el Rey se inclinaba por un gobierno de civiles, confidencia que niega rotundamente el general Armada Comyn.

El ministerio fiscal quiere matizar, no obstante, en torno a la confidencia supuestamente manifestada por el general Armada al teniente general Milans del Bosch, en la comida del día 10 de enero de 1981, en Valencia, lo siguiente:

Primero, que la comida fue, como queda dicho, el 10 de enero de 1981, y ya antes se habían establecido los contactos entre el teniente general Milans del Bosch y el, teniente coronel Tejero para preparar la ocupación del Congreso de los Diputados. Quiere esto decir que la ejecución del detonante de gran magnitud que habría de llevar a un cambio en la situación política se había decidido con anterioridad a la referida reunión, e incluso Tejero estaba estudiando, por orden de Milans, por aquel entonces, el asalto al palacio de las Cortes. No se puede establecer, por tanto, un nexo de causalidad entre la conversación y la ocupación del Congreso de los Diputados.

No se puede, insisto, atribuir la ocupación del Congreso a las confidencias, que la conversación del día 10 de enero de 1981 ni siquiera estaba programada cuando el teniente general Milans del Bosch ordenó a Tejero que preparara los pormenores de la ocupación. No obstante, hay que decir que, tras la comida de Valencia, el general Armada queda vinculado al proyecto.

El Rey se pronunció claramente contra el golpe

En segundo lugar, quiero dejar constancia de que el general Armada no niega ni admite que hiciera las confidencias que el teniente general Milans asegura que le hizo. Lo que sí niega Armada, sin embargo, es que el Rey conociera la operación o la apoyara, por lo que cabe deducir que, si hubo confidencia o no, es intrascendente para la motivación de la operación.

Abundando en lo anterior, cabe señalar que en este juicio no se ha podido tomar declaración al Rey; queda como prueba de su no conocimiento de lo que se preparaba, las palabras que pronunció el pasado 6 de enero de este año durante los actos de la Pascua Militar, y el télex que remitió a los capitanes generales en la madrugada del 24 de febrero de 1981. En ambos casos Su Majestad el Rey se posicionó claramente contra los sucesos del 23 de febrero e indica que toda referencia a su posible conocimiento de los mismos no son más que calumnias.

En tercer lugar, y por último, decir a este respecto que a quien se les dijo que el Rey conocía la operación deberían haber tratado de conocer cuál era en realidad la voluntad de Su Majestad el Rey, pero nadie quiso hacerlo. Lo que pasó no era voluntad de Su Majestad, porque el Rey tuvo el 23 de febrero todos los poderes, y no apro,vechó esta circunstancia para otra cosa que para restablecer el orden constitucional.

No sólo no se contrastó o conoció la voluntad de don Juan Carlos, sino que además los rebeldes no acataron sus órdenes cuando se dirigió a ellos el día de los hechos. Pudo haber un error, por tanto, en los primeros momentos, pero cuando se dieron las órdenes de la superioridad y Su Majestad se dirigió a los españoles, en los rebeldes no podía caber error alguno.

Lo cierto es que, a partir de esta reunión, de la comida del 10 de enero de 1981 en Valencia, el general Armada Comyn queda comprometido en la operación que el teniente general Milans del Bosch tenía ya iniciada y toma la dirección de esta operación en Madrid.

En estas conversaciones se acordó reunirse en Madrid ambos generales con quienes habían concertado la operación y, aunque no se trató del tema en detalle, se habló del rumor, que estaba en la calle e incluso en los periódicos a finales del mes de octubre de 1980, sobre la posibilidad de un Gobierno presidido por el general Armada Comyn, sin saber cómo iba a quedar constituido, ni en qué consistía, ni cómo se iba a llegar a su formación. Que era necesario reunir a los posibles implicados y que iba a ser mejor que se hiciera de arriba abajo, para controlar la situación, conforme a sus intenciones y propósitos.

Al incorporarse a su destino en el Gobierno Militar de Lérida, el general Armada Comyn negó haber saludado al capitán general de Valencia, teniente general Milans del Bosch, en conversación telefónica mantenida con el capitán general de la IV Región Militar, Antonio Pascual Galmes, indicándole, a preguntas de éste, que en su viaje a Valencia se había dedicado exclusivamente a la materialidad de sus asuntos particulares.

La reunión de la calle General Cabrera

El día 18 de enero de 1981 se celebra en Madrid una reunión cuya iniciativa fue compartida por Milans y Armada y que fue concertada en la visita que el general Armada hizo al capitán general de Valencia el 10 de enero, aunque en aquella fecha no se acordó que fuera a celebrarse en la casa del teniente coronel Mas Oliver, en la calle del General Cabrera, cuya decisión se tomó posteriormente, al preguntarle a éste el capitán general Milans del Bosch sí no tenía inconveniente en que tal reunión se celebrara en su casa.

A esta reunión asistieron el teniente general Milans del Bosch; su ayudante, el teniente coronel Mas Oliver, y el teniente coronel Tejero, al que se le indicó que iba a asistir también el general de división Luis Torres Rojas -procesado-, pero que todavía no había llegado. Con el general Torres Rojas había mantenido relación el teniente coronel Tejero por carta y aún personalmente, cuando éste se encontraba en prisión militar, a cuya prisión iba el general Torres Rojas de inspección, si bien no volvió a verlo personalmente hasta esa fecha del 18 de enero.

A la reunión asistió también el paisano Juan García Carrés, con el que precisamente se produjeron momentos de tensión, conforme explicó en esta sala Mas Oliver, cuando el teniente general Milans del Bosch dijo que si él tomaba el mando de la operación, en el futuro Gobierno no habría civiles, aunque tal situación se solucionó posteriormente porque la aceptó García Carrés.

Torres Rojas implica a San Martín

En la conversación sostenida en dicha reunión se llegó al acuerdo de que era necesaria, como en los primeros contactos se había previsto, la operación de la toma del Congreso de los Diputados como detonante previo; que la finalidad de la misma era salvar la Monarquía, única solución para España en esos momentos.

Al incorporarse el general Torres Rojas a la reunión (según las declaraciones sumariales de Tejero) dio excusas por su tardanza, indicando que había estado con el coronel de Artillería (DEM) José Ignacio San Martín López -procesado en esta causa-, jefe del Estado Mayor de la División Acorazada Brunete número 1, y que era muy importante lo que habían acordado: que el coronel San Martín veía la necesidad de la operación y que se unía a la misma, a cuyo efecto prepararía todo lo necesario en la División Acorazada para que pudiera hacerse cargo del mando de la misma el general Torres Rojas. Esto no lo rechazó el teniente general Milans en sus declaraciones ante la sala. Se habló también de TVE, que la ocuparía el Regimiento de Villaviciosa.

Expuso después Tejero cuanto tenía preparado sobre la toma del Congreso, como en los primeros contactos se le había aconsejado, dando su conformidad los asistentes, si bien esa operación quedaría congelada hasta que fuese nombrado el general Armada segundo jefe del Estado Mayor del Ejército, que se esperaba lo fuera en el plazo de un mes, poco más o menos. Con la ocupación del Congreso y el alzamiento en armas se perseguía la finalidad de derrocar, por la fuerza, al Gobierno constituido y formar otro nuevo que encauzara la democracia y acabara con las autonomías y el terrorismo.

Armada es informado en Lérida

Se consideró este momento como oportuno para efectuar la operación porque se esperaba que el entonces presidente Suárez saldría malparado del congreso de su partido en Palma de Mallorca, que se habría de celebrar los días 6 y 8 de ese mes de febrero, y que seguramente los partidos políticos de la oposición presentarían una moción de censura de la que no podría salir. Se disolvió la reunión con el acuerdo, de guardar secreto y la promesa de Milans de perseguir hasta la muerte a quien contara lo tratado.

Se suceden a continuación unos contactos entre el teniente general Milans del Bosch y el general Armada a través del coronel Ibáñez, por orden del capitán general de Valencia, que tenían como finalidad intercambiar información y transmitirse inquietudes. Así, el 19 de enero siguiente a la reunión celebrada en la casa de la calle del General Cabrera en Madrid, el coronel Ibáñez Inglés, por indicación del teniente general Milans del Bosch, el día anterior por la noche, se trasladó a Lérida para informar al general Armada -que ostentaba el cargo de gobernador militar de esa ciudad- de lo ocurrido en la reunión del día anterior en Madrid, conforme le había extractado su capitán general, en la que se trató de la ocupación del Congreso de los Diputados en un momento determinado, sin que se llegara a concretar la fecha. En esta reunión le indicó el general Armada que se le iba a nombrar segundo jefe de Estado Mayor del Ejército, lo que habría de facilitar la ejecución de la operación proyectada.

La dimisión de Suárez

El día 29 de enero siguiente dimitió el entonces presidente Adolfo Suárez, poniéndose en contacto el teniente general Tejero con el capitán general de la III Región Militar, a través del coronel Ibáñez.

La segunda visita del coronel Ibáñez al general Armada en Lérida, celebrada también por iniciativa del teniente general Milans del Bosch, como consecuencia de la tensión e intranquilidad originadas por la dimisión de Suárez, tuvo lugar el día 3 de febrero, y en ella se le indicó que había noticias sobre su nombramiento de segundo jefe, que habría de serlo ese mismo día, aunque publicado al día siguiente, y que el teniente general Milans del Bosch opinaba que le apoyaría el Ejército. La conversación fue muy breve, porque al general Armada le acababan de llamar de Madrid el entonces ministro de Defensa, Rodríguez Sahagún, y el teniente general Gabeiras, jefe del Estado Mayor del Ejército, por tal nombramiento y estaba preparándose para el viaje.

El día 13 o 14 de febrero, el teniente general Milans del Bosch indicó, en conversación telefónica, al general Armada que como el coronel Ibáñez tenía que ir a Madrid le vería en su despacho de segundo jefe.

El día 16 de febrero, el coronel Ibáñez visitó en el despacho del segundo jefe al general Armada en Madrid, quien le transmitió su impresión para el teniente, general Milans del Bosch; le habló que era del dominio público que Calvo Sotelo iba a ser presidente del Gobierno, y que Oliart, Bayón o Lamo de Espinosa, ministro de Defensa, según le había dicho Rodríguez Sahagún.

El día 18 de febrero siguiente, el coronel Ibáñez preguntó por teléfono al teniente coronel Tejero si la operación Congreso podría realizarse el viernes 20 de febrero, poniendo dificultades el teniente coronel para poder reunir ese día la fuerza. La razón que encontraba el teniente coronel Tejero para rechazar esa fecha era que los viernes por la tarde generalmente dan permisos de fin de semana en la Guardia Civil, y no podría, por ello, saber con qué fuerzas podía contar. Contestó el teniente coronel Tejero que si fuera necesario intentaría la toma del Congreso en esa fecha, pero que le habían comunicado que, con toda seguridad, la votación de investidura en el Congreso de los Diputados se repetiría el lunes 23.

Se entrevistan Tejero y Cortina

En la madrugada del día 21 de febrero, por mediación del capitán de la Guardia Civil Vicente Gómez Iglesias -procesado-, se entrevistó el teniente coronel Tejero con el comandante de Infantería José Luis Cortina Prieto -procesado-, destinado en aquel entonces en la agrupación operativa de misiones especiales del CESID, en una reunión que se celebró en una calle del parque de las Avenidas, a la cual llegó con el capitán Gómez Iglesias, que lo lleva en su coche, destinado en la misma unidad operativa que el comandante Cortina, motivando la reunión el que este capitán le había dicho que era mejor, para que se le facilitara material de vehículos y radioteléfonos del CESID, que hablara con el comandante Cortina Prieto.

Se les acercó en la calle el comandante Cortina y, en lugar de reunirse en una cafetería, los llevó a su casa, en un piso de la calle de Biarritz, cuyas puertas franqueó el comandante con sus llaves. La entrevista se celebró en su casa, a la que asistió el capitán Gómez Iglesias, y en ella el comandante le dijo que pertenecía al staff del general Armada Comyn, que es hombre de confianza del general, que conocía al dedillo la operación proyectada, de la que el general Armada era su jefe, matizando, a preguntas del teniente coronel Tejero, que el mando de la operación era bicéfalo, pero que el general Armada lo era en mayor grado que el teniente general Milans del Bosch. Le indicó también que después de la toma del Congreso entraría una autoridad militar que hablaría a los diputados y que, incluso, se levantaría algún portavoz de grupo parlamentario para acallar a los demás, aceptando lo que tal autoridad militar propusiera incluso por los socialistas, que ven también la necesidad de que se efectúe un golpe de timón. Le siguió diciendo el comandante Cortina que sobre las dos horas de tomar el Congreso llegaría la autoridad militar y que sus fuerzas serían relevadas.

Cortina fija la fecha del asalto al Congreso

El fin fundamental de esa entrevista fue el comunicarle al teniente coronel Tejero que debía ponerse en contacto con el general Armada Comyn y que se le facilitarían los medios de comunicación que precisara del CESID a través del capitán Gómez Iglesias. Indica también el teniente coronel Tejero Molina que el comandante Cortina le habló de unos decretos-ley que ya estaban redactados y aun firmados. Se señaló por el comandante Cortina la fecha para la operación Congreso. El lunes siguiente, día 23 de febrero, cuando se estuviera celebrando la votación de investidura del presidente Calvo Sotelo.

Terminada esta entrevista, el teniente coronel Tejero comunicó por teléfono con el teniente general Milans del Bosch, informándole. que el comandante Cortina le había fijado como fecha de la operación el 23 de febrero, y que debía ponerse en contacto ese mismo día 21 de febrero con el general Armada Comyn, indicándole el teniente general Milans del Bosch que debía obedecer al general Ar

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mada. Ese mismo día, sobre las tres de la tarde, el teniente general Milans del Bosch, que en anterior conversación con el general Armada, sostenida por la mañana, le había dado el número de teléfono del estudio de un hijo del coronel Ibáñez Inglés en Valencia, recibió de este general la confirmación de que el comandante Cortina Prieto era hombre de su confianza.

Reunido el teniente coronel Tejero Molina con el comandante Cortina Prieto, con quien se había citado para ese mismo día, sábado, a las 21.45 horas, en la cafetería del hotel Cuzco, donde había de llegar totalmente solo, dirigiéndose juntos a la calle del Pintor Juan Gris, entrando en la casa número 5, en un piso, posiblemente el 3º, con mobiliario metálico y en el que se oía teclear de máquina de escribir y conversación de personas en voz no muy alta.

La defensa del general Armada ha rebatido durante el período probatorio que el citado general concurriera a la reunión referida anteriormente. De todas formas, las pruebas aportadas por la defensa tienen poca credibilidad, por basarse en manifestaciones de la hija del general Armada y de dos empleadas del hogar que llevaban a su servicio treinta años una y ocho años otra.

Aparte de ello, la entrevista fue sobre las nueve de la noche, y la prueba aportada por la defensa tiene, ajuicio del ministerio fiscal, presunción de parcialidad.

Reunión en el piso de Pintor Juan Gris

En ese piso de la calle del Pintor Juan Gris, número 5, se encuentra ubicado un estudio jurídico del que algunos de sus titulares estuvieron vinculados con el consejo de administración de la empresa de Asesoramiento, Seguridad y Protección, SA -Aseprosa-, de la que es consejero delegado, y en aquel entonces presidente, desde 1979, Antonio Cortina Prieto, hermano del procesado comandante Cortina Prieto, siendo uno de los vocales del consejo de administración Nicolás Rodríguez González miembro de aquel estudio jurídico del que también forman parte, entre otros, Jesús Gómez García abogado, y en cuya empresa trabajó -según se dice- el capitán de la Guardia Civil Gil Sánchez Va liente, procesado en otra causa y declarado rebelde, y quien fue visto por el teniente Ramos Rueda el 23-F en el Congreso. Prestaba también servicio en Aseprosa la señorita Margarita Aracil Domingo, que figura entre los visitantes del comandante Cortina como novia de éste, todo ello según resulta de la información practicada por el grupo especial dependiente de la Dirección de la Seguridad del Estado, que investigó la participación de elementos civiles en los hechos acaecidos los días 23 y 24 de febrero de, 1981, que relaciona ese estudio jurídico como local en que se reunieron el general Armada y el teniente coronel Tejero, con la presencia del comandante Cortina, así como que Aseprosa tuvo algún contacto o relación con los servicios del CESID a través del comandante Cortina, quien coordinó con los elementos propios del CESID los movimientos del general Armada.

Según el teniente coronel Tejero, una vez en el piso de la calle del Pintor Juan Gris, salió el general Armada vestido de gris, elegante, y después de las primeras palabras de saludo a la entrada, pasaron a una sala en la que se desarrolló la entrevista. Le preguntó el general Armada si la operación estaba a punto y si estaba estudiado hasta el más mínimo detalle, indicándole que no tenía que haber derramamiento de sangre por ningún concepto, que una vez tomado el Congreso entraría una autoridad militar con la contraseña "Duque de Ahumada" para que se le permitiera el acceso al hemiciclo para hablar con los parlamentarios, y que su fuerza sería relevada.

Armada da las últimas instrucciones

El teniente coronel Tejero informó que estaba dispuesto para tomar el Congreso de los Diputados el lunes día 23, por la tarde, sobre las 18.15 o 18.30 horas, conforme le había indicado el comandante Cortina, respondiéndole el general Armada que debería hacerlo a las 18.10 horas, comentándole que en estas operaciones cuentan hasta los segundos; que deberían entrar al grito de ¡Viva el Rey! y ¡Viva España!, y diciendo que estaban a las órdenes del Rey, indicándole que el puesto de mando del general Armada durante esa operación sería la Zarzuela. Le repitió que la operación era a favor de España, de la Corona y de la democracia, y que no debía volver a comunicarse con él salvo en caso muy grave.

De esta reunión del general Armada Comyn, teniente coronel Tejero Molina y comandante Cortina Prieto tiene conocimiento el teniente general Milans del Bosch a través de su ayudante, el teniente coronel Mas Oliver, a quien, sobre las once de la noche, le llamó telefónicamente Juan García Carrés, su enlace, según Milans.

Decididas la fecha y hora de la operación, y dispuesta su ejecución en la entrevista con el teniente coronel Tejero Molina, el general Armada se lo comunica por teléfono al teniente general Milans del Bosch al día siguiente, domingo 22 de febrero, por la mañana, diciéndole que la operación se hacía y que por la tarde volvería a lla, marle para confirmarlo al mismo teléfono del estudio del hijo del coronel Ibáñez Inglés, cuyo número le había dado el día anterior.

Pardo Zancada es llamado a Valencia

El teniente general Milans del Bosch, a la vista de los acontecimientos, avisó, por mediación de su ayudante, el teniente coronel Mas Oliver, al comandante de Infantería Ricardo Pardo Zancada -procesado en esta causa-, destinado en el Estado Mayor de la División Acorazada Brunete número 1, de Madrid, para que se trasladase a Valencia, a fin de entrevistarse con él, indicándosele que se lo diga al coronel jefe del Estado Mayor de la misma división, José Ignacio San Martín, jefe directo del comandante.

Conforme se le ha indicado, el comandante Pardo Zancada, después de informar a su coronel, quien le dice que le vea a su regreso, se traslada en su coche particular a Valencia, adonde llega sobre las tres de la tarde de ese día 22 de febrero, domingo, dirigiéndose directamente a Capitanía General, donde os recibido por el teniente coronel ayudante Más Oliver y, posteriormente, por el teniente general Milans del Bosch.

Le informa el teniente general Milans del Bosch que se preparaba una operación que consistía en que el teniente coronel Tejero tomara el Congreso en la tarde del día siguiente, 23, lunes, durante la celebración de la votación de investidura de Calvo Sotelo, y que en el momento de producirse el asalto y de conocerlo por los medios de comunicación él declararía el estado de sitio en Valencia, cuya decisión comunicaría a los demás capitanes generales para que adoptasen las medidas que estimasen convenientes. Le indicó asimismo que era vital el apoyo de la División Acorazada Brunete número 1, de Madrid, que podría, entre otras misiones, controlar inicialmente Televisión Española, Radio Nacional y otras emisoras, así como cualquier otra acción que fuera aconsejable. A continuación se procedería a la disolución del Parlamento y a la formación de un nuevo Gobierno.

Se interesó el teniente general Milans del Bosch por la situación de las unidades de la división acorazada y le indicó que se avisara al general Torres Rojas, que conocía la operación porque había tenido contactos anteriormente, y que en la reunión del día 18 de enero en General Cabrera, número 15, de Madrid, en la que, al incorporarse el general Torres Rojas después de empezada, dijo que había estado con el coronel San Martín, y que éste le había dicho que se unía a la operación, a cuyo efecto prepararía la división para que pudiera hacerse cargo de la misma el general Torres Rojas.

El comandante Pardo Zancada le dijo que la operación así concebida le parecía un poco precipitada, y que por el número de guardias civiles podría haber indiscreciones que la hicieran fracasar, contestándole el teniente general Milans del Bosch que ya no se podía contener más a la Guardia Civil, que el momento era el indicado y que confiaba en el éxito.

Armada y Milans hablan por teléfono

Seguidamente se trasladaron el teniente general Milans del Bosch; su ayudante, el teniente coronel Mas Oliver, y el comandante Pardo Zancada al estudio del hijo del coronel Ibáñez Inglés, donde se encontraba el propio coronel, y esperaron una llamada telefónica que se produjo a las cinco de la tarde, llamada que el teniente general Milans del Bosch tenía interés que la presenciara el comandante Pardo Zancada.

Respecto a las llamadas que se hicieron en el despacho del coronel Ibáñez Inglés entre Milansy el general Armada, la defensa de este último trata de probar que su patrocinado no pudo participar en ellas, ya que asistió a misa de doce, pero hay que señalar que el hecho de que el general Armada asistiera a misa de doce ese día no quita que pudiera conversar telefónicamente con Valencia, ya que la llamada, según el teniente coronel Mas Oliver, tuvo lugar entre las 10.30 y las 11.30 horas.

En esa conversación telefónica celebrada entre el teniente general Milans del Bosch y el general Armada Comyn, éste le indicó a aquél que al día siguiente, 23 de febrero, estaría por la mañana primero en su despacho, después se trasladaría a la brigada paracaidista en Alcalá de Henares y sobre las seis de la tarde se encontraría en la Zarzuela, donde esperaría, junto al Rey, los acontecimientos de la toma del Congreso de los Diputados. En la conversación se trató de la necesidad de que se a.visase al general Torres Rojas, gobernador militar de La Coruña, para que al día siguiente, lunes 23, estuviera en Madrid.

Terminada la entrevista con el teniente general Milans del Bosch, el comandante Pardo Zancada regresó a Madrid en su automóvil, adonde llegó a las 23.15 horas, acercándose al domicilio del coronel San Martín López, al que, conforme le había indicado a su marcha, le informó puntualmente de todo lo ocurrido, comentando el coronel que se trataba de una mala oportunidad, ya que el general Juste, jefe de la DAC, acompañado por él, tenía que estar ese mismo día en la brigada paracaidista y desde allí tenían que trasladarse a Zaragoza. Le encarga el coronel San Martín que le avise mediante un mensaje que ha de provocar el regreso a Madrid del general Juste y de él mismo, en cuyo mensaje deberá indicársele que el general Torres Rojas está ya en Madrid.

"La bandeja está grabada'"

El comandante Pardo Zancada logró localizar al general Torres Rojas en el Gobierno Militar de La Coruña a las once de la mañana del lunes día 23, comunicándole el encargo del teniente general Milans del Bosch, contestándole el general Torres Rojas que procuraría trasladarse a Madrid, y es para ello por lo que pidió permiso a su capitán general, alegando razones personales. Obtenido el permiso, se trasladó a Madrid, avisando a su ayudante para que fueran al aeropuerto de Barajas are

cogerle, circunstancia por la que el comandante Pardo Zancada encargó al capitán Tamarit que transmitiera el mensaje convenido al coronel San Martín López, con la frase "la bandeja está grabada", que indicaba que el general Torres Rojas estaba en camino y que a su hora estaría en la división acorazada, mensaje que tenía por finalidad que el general Juste y el coronel San Martín regresaran a Madrid.

En la DAC invitó al general a almorzar, ya que éste le había indicado su deseo de ir a la DAC en lugar de a su domicilio o a otro sitio, no llevando a cabo ninguna actuación familiar ni notarial, que había sido el pretexto para obtener permiso, ya que no salió, ni pretendió hacerlo, de la DAC desde su llegada a Madrid y hasta su regreso a La Coruña.

Durante el almuerzo, el general Torres Rojas, que vestía de uniforme, se fue reuniendo con los jefes y oficiales de la división, a los que ya conocía por haber sido antes jefe de la misma, asintiendo a la proposición de que se llamara a los jefes de cuerpo para tomar café con ellos, llamadas que realizaron el comandante Pardo Zancada y el capitán Tamarit. Llegan a la DAC los jefes de las brigadas y los de las unidades, y sobre las 16.45 horas llegaron el general Juste, jefe de esta división, y el coronel San Martín, jefe del Estado Mayor de la misma.

Tejero pide apoyo a Manchado

El teniente coronel Tejero Molina, para obtener las fuerzas que estimaba necesarias para la ocupación del Congreso, y por la amistad que tenía con el coronel de la Guardia Civil Miguel Manchado García, procesado en esta causa, que mandaba el Parque de Automovilismo de la Guardia Civil, sito en la calle de Príncipe de Vergara, número 246, de esta capital, en cuyo lugar estaba instalado el subsector de Tráfico de Madrid y la Academia de la Agrupación de Tráfico, con anterioridad a los hechos, empezó a visitarle y aprovechó las ocasiones propicias para, sin darle cuenta de su proyecto, convencerle que habría de hacerse algo a fin de evitar que continuaran los asesinatos de compañeros. El día 23 de febrero de 1981, sobre las diez de la mañana, fue el teniente coronel Tejero Molina al despacho del coronel Manchado García para que le facilitara seis conductores del parque, que tendrían que dirigirse a Fuenlabrada para recoger los autobuses particulares que había comprado en el mes de diciembre de 1980.

En la madrugada del día 23 de febrero, el teniente coronel Tejero avisó al capitán de la Guardia Civil José Luis Abad Gutiérrez -procesado-, jefe del subsector de Tráfico de la Guardia Civil de Madrid, a través de su familia, que quería hablar con él. Cuando el capitán Abad llegó a su domicilio, y como quiera que el mismo está cerca del domicilio del teniente coronel Tejero, se aproximó para verle, exponiéndole el teniente coronel Tejero Molina que había de ejecutarse una operación a nivel nacional, dirigida por el teniente general Milans del Bosch, y diciéndole que estaba interesado Su Majestad el Rey, siendo jefe de la operación en Madrid el general Armada Comyn, con el que había hablado de la misma en una casa de la calle del Pintor Juan Gris. El capitán Abad Gutiérrez le dijo que, como consecuencia de un accidente mortal sufrido por uno de los guardias de su unidad, estaba prácticamente sin dormir desde el día 20 y que se encontraba totalmente agotado, que pensaría sobre la propuesta y que hablaría con su coronel.

El capitán Abad se reúne con los tenientes

El día 23 por la mañana, el capitán Abad Gutiérrez estuvo en su unidad a fin de ultimar las diligencias por el accidente sufrido por el guardia fallecido, viendo, al ir a su despacho, reunidos al coronel Manchado y al teniente coronel Tejero por lo que, cuando se dirigía al lugar del accidente y pensando lo que anteriormente le había dicho el teniente coronel Tejero, se decide a apoyar los propósitos de este; convoca por radioteléfono a sus oficiales, para que se presentaran en la jefatura del subsector de Tráfico hacia las 14.30 horas de dicho día. A la indicada hora aproximadamente se reúnen en el despacho del capitán Abad Gutiérrez los tenientes de la Guardia Civil, hoy procesados, Manuel Boza Carranco, Vicente Ramos Rueda, Pedro Izquierdo Sánchez y Santiago Vecino Núñez, a los que el capitán Abad les expone cuanto anteriormente le había manifestado el teniente coronel Tejero, dejándoles en libertad para decidir lo que cada uno creyera conveniente adoptar.

Como tuvieran dudas los.antes citados sobre la operación proyectada, se dirigieron todos ellos al despacho del coronel Manchado García, donde se encontraba también el teniente coronel Tejero, quien les explicó la operación con amplitud, así como el cometido que se les confiaba, invocando el nombre del general Armada que, según dijo, estaría comiendo con Su Majestad. Como consecuencia de esta conversación, el capitán Abad dispuso que el personal franco de servicio del subsector de Tráfico de la Guardia Civil de Madrid se reuniera a las 16.00 horas para pasar revista de armamento.

Es de advertir que el teniente coronel Tejero no pertenecía a esta unidad, que se encontraba en situación de disponible forzoso y agregado a la Dirección General por orden de 28 de julio de 1980 (DO número 172), lo que no signi fica que se hallase a las órdenes di rectas del director general de la Guardia Civil, según certificación del negociado de personal de esa Dirección General, obrante en autos, por lo que no era el conducto reglamentario a través del cual se recibían las órdenes de servicio, que cuando se anticipaban verbal mente por razón de urgencia se producían por mandos que se co nocían y se confirmaban después por escrito.

Gómez Iglesias ratirica el plan de Tejero

Bajó nuevamente el capitán Abad al despacho del coronel Manchado, y como expusiera sus dudas ante el retraso de la llegada de los autobuses particulares y que dicha preparación le parecía poco seria para una operación de la envergadura de la pretendida, hubo conversaciones entre el coronel, el teniente coronel y el capitán, insistiendo el teniente coronel Tejero en que cumplía órdenes de la superioridad y que él pensaba cumplirlas aunque fuera solo, que el tiempo apremiaba y que en su momento podrían exigírseles responsabilidades. En ese momento entra en el despacho del coronel Manchado el capitán de la Guardia Civil Vicente Gómez Iglesias, que estaba destinado en el CESID y se encontraba haciendo un curso de Tráfico, el cual afirmó que todo lo que manifestaba el teniente coronel Tejero era cierto.

En las primera horas de la tarde del día 23 de febrero de 1981, el teniente coronel Tejero se dirigió a los capitanes de la Guardia Civil, también procesados, Carlos Lázaro Corthay, Enrique Bobis González y Juan PéreZ de la Lastra, que estaban realizando un curso en la Academia de Tráfico de la Guardia Civil, en las proximidades de la cafetería de la misma, a quienes de una manera muy rápida, les dijo que se estaba organizando una fuerza improvisada para llevar a cabo una operación policial de gran amplitud, organizada y dirigida por altas magistraturas de la nación, y que necesitaba oficiales para salir con la tropa. Cambiaron los oficiales impresiones entre ellos, tratando de ponerse en contacto con alguno de los mandos de la academia -sin conseguirlo- y con el coronel Manchado, lo que no consiguen porque se encuentra con otras personas en su despacho, por lo que cuando vieron salir a los autobuses con parte de la fuerza, se subieron a ellos.

El capitán de la Guardia Civil Francisco Acera Martín, destinado en la Comandancia 421/A, de Tarragona, que estaba haciendo el curso de perfeccionamiento para ascenso y que se alojaba en la académia, habló con los capitanes Bobis González y Pérez de la Lastra, los que le comunicaron la operación que en defensa de la Corona y de la democracia iban a realizar, se subió a uno de los autobuses sin saber exactamente adónde se dirigían hasta que estuvo dentro del vehículo, y aún sin haber hablado con el teniente coronel Tejero supo, por alguien, que la operación la mandaba dicho jefe.

Abad forma un cordón de guardias civiles

El capitán de la Guardia Civil Francisco Ignacio Román, hoy procesado, destinado en la Academia de Tráfico, después de la comida en la residencia y al finalizar dos clases en la academia, observó, sobre las 17.30 horas, por una ventana, cómo del garaje salían autobuses con miembros del instituto, y se montó en el último de los vehículos. Al llegar a la plaza de Neptuno, y sin orden alguna, empezó a formar un cordón de'seguridad con las ftierzas en las proximidades del Congreso, siendo momentos después arrestado por el director general de la Guardia Civil y conducido a la Dirección General por el comandante Juárez en un vehículo del cuerpo,

El procesado teniente de la Guardia civil José Núñez Ruano, destinado en la Academia de Tráfico como profesor, oyó, sobre las cinco de la tarde, a los capitanes Lázaro, Bobis y Pérez de la Lastra algunos comentarios sobre un servicio de orden público que debían realizar aquella tarde. Estando en su despacho, y transcurrida una media hora, le dijeron los mismos capitanes que bajara a los autobuses y dijera a los alumnos que hicieran lo mismo. Ya en el autocar, le dijo el capitán Bobis González que iban al Congreso a prestar un servicio.

Como quiera que los autobuses particulares que fueron a recoger los conductores del parque a Fuenlabrada se retrasaban, el teniente coronel Tejero le pidió al coronel Manchado García, sobre las 16.00 horas, que le facilitara cincuenta hombres y autobuses, ante la inminencia de la misión que tenía que realizar, accediendo el coronel, proporcionándole autobuses de ruta y, por estar formada la segunda compañía del parque de automóviles después de haber pasado revista de armas, les dírigió una breve arenga solicitando cincuenta voluntarios para prestar un servicio a España, la Corona y a la democracia, presentándose todos voluntarios y escogiéndose cincuenta hombres de los que vivían más cerca del parque, a los que se les entregaron armas largas del depósito, saliendo sobre las 17.20 horas, al mando del teniente coronel Tejero.

Un coche del CESID coordina la marcha hacia el Congreso

El procesado capitán don Jesús Muñecas Aguilar, del escuadrón de la Primera Comandancia Móvil, en Valdemoro, que conocía la operación que proyectaba el teniente coronel Tejero de ocupación del Congreso, fue llamado por éste sobre las 17.00 horas del día 23, comunicándole que tenía problemas en las Cortes y que con el personal de que pudiera disponer en esemomento se dirigiera al Congreso de los Diputados. Previamente, para dicha finalidad, el capitán Muñecas había hecho una relación de los pertenecientes al escuadrón de la Primera Comandancia Móvil, que deberían estar preparados a las 16.00 horas, alegando como pretexto el ir a instrucción, así como también llamó por teléfono, sobre las 13.30 horas, al cabo Francisco Burgos, que se encontraba de permiso en Moral de Calatrava, para que estuviera a la misma hora en Valdemoro: preparó a tal efecto un autobús y un número aproximado de veinticuatro hombres, avisando a los tenientes, hoy procesados, César Alvarez Fernández, Vicente Carricondo Sánchez y Jesús Alonso Hernaiz. Al llegar al paseo de las Delicias, el capitán Muñecas mandó parar el vehículo y, dirigiéndose a todos los ocupantes del mismo dijo que tenían orden de entrar en el Congreso a proteger al Rey y evitar que se repitiera lo del Parlamento vasco.

Unos veinte minutos más tarde reanudaron la marcha hacia el Congreso, siendo precedidos por un vehículo Seat 124, al que esperaban, desde el que coordinaba la marcha el capitán Gómez Iglesias vehículo que pertenecía al CESID, dotado de radio-teléfono, que utilizaba frecuencia distinta a la usual. Al llegar al Congreso, le concretó el teniente coronel Tejero al capitán Muñecas que iban a disolver las Cortes o algo parecido, y que en un cuarto de hora o veinte minutos llegaría el general Armada a transmitir órdenes.

Tejero entra en el Congreso

Previamente a la llegada al Congreso del capitán Muñecas, sobre las 18.20 horas, las primeras fuerzas de la Guardia Civil, uniformadas y con armamento, habían llegado al Congreso al mando del teniente coronel Tejero, irrumpiendo en el patio que separa los dos edificios, conminando a los ujieres para que permanecieran quietos y requiriendo a los policías que se encontraban de servicio a que les entregaran las armas, mientras les conducían a las tribunas y al pasillo de los taquígrafos, donde ya permanecerían custodiados hasta que a las 10.30 horas de la noche se les permite abandonar el edificio.

Sobre las 18.23 horas, cuando se está procediendo a la votación de investidura del candidato a la Presidencia del Gobierno, Calvo Sotelo, irrumpe en el hemiciclo el teniente coronel Tejero Molina, pistola en mano, se dirige a la tribuna de oradores hasta situarse a la derecha y delante del presidente Inmediatamente detrás entraron varios guardias civiles armados que ocuparon posiciones en el salón y en la tribuna de invitados, y, a la vez que el teniente coronel Tejero Molina, gritaron: "Alto", "Todo el mundo quieto", "Silencio", "Al suelo", mientras se pro ducían varios disparos de intimidación, el primero de ellos del propio teniente coronel Tejero Molina y, después, varias ráfagas de fusil ametrallador, cuyos impactos pu dieron observarse en la bóveda del edificio y en las paredes de tribunas de invitados, sin que se haya llegado a precisar en autos quiénes los efectuaron, si bien el teniente coronel Tejero manifiesta que fueron los dos guardias que estaban más cerca de él y, tras ordenar alto el fuego, dijo de viva voz: "Estoy a las órdenes del Rey y del capitán general Milans del Bosch". También hizo un disparo al aire el guardia Muñoz Rojo, para que obedecieran la orden de interrumpir el funcionamiento de la cámara de televisión.

Según consta en el informe de la Mesa del Congreso fueron cacheados el presidente, los vicepresidentes y el secretario general.

El capitán Muñecas se dirigió a los diputados para anunciarles que dentro de poco, cuestión de veinte minutos o media hora, llegaría la autoridad competente, por supuesto, añadió, militar.

Los diputados y senadores fueron obligados, primeramente, a tenderse en el suelo, permitiéndoseles, unos diez minutos después, incorporarse, si bien permaneciendo con las manos visibles, sentados en sus escaños y en silencio, advirtiéndoseles que se les prohibía escribir, pasar notas, etcétera, siendo acompañados por números de la Guardia Civil cada vez que tenían necesidad de acudir a los servicios, lo que deberían hacer en silencio y de uno en uno.

Agresión a Gutiérrez Mellado

Mientras se producían los disparos, el vicepresidente primero del Gobierno, teniente general Gutiérrez Mellado, que no se tumbó en el suelo, se levantó de su escaño para intentar reducir al teniente coronel Tejero, siendo interceptado por un grupo de guardias, cuatro concretamente, de los que han sido identificados por fotografía los apellidados Barriga y Peláez, y dos oficiales que, si bien son identificados por las fotografiís como los tenientes Boza y Ramos, no se acredita en las reiteradas pruebas practicadas en el plenario que fueran ninguno de ellos quienes ejercieran violencia física en la persona del teniente general Gutiérrez Mellado. En el forcejeo, el teniente general sufrió un pequeño arañazo en la barbilla, interviniendo en ese momento el teniente coronel Tejero Molina, el cual, con ayuda de algunos guardias no identificados, lo zarandea violentamente poniéndole una zancadilla con ánimo de tirarle al suelo y empujándole con la mano izquierda, ya que en la derecha llevaba la pistola. En ese momento salió de su escaño el entonces presidente Suárez para in

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tentar ayudar a Gutiérrez Mellado, zanjándose el incidente.

A continuación, el teniente coronel Tejero Molina, en compañía del capitán Abad, que se había quedado fuera, se dirige a la centralita y habla con el teniente general Milans del Bosch, diciéndole: "Naranjas, todo va bien. ¡Viva España!". Le recuerda que en el plazo de dos horas debería llegar la autoridad militar designada, así como el relevo de las fuerzas ocupantes por las de la división acorazada, y éste le contesta que hablaría con el general Armada para que se pusiera en contacto con él, anunciándole que las capitanías generales de la Península, excepto la primera y novena, estaban en marcha y que las insulares lo dudaban.

Hacia las 19.35 horas, el presidente en funciones, Adolfo Suárez, se levanta del banco azul y exige hablar con el que manda la fuerza. Se oyen gritos: "Retírese", "Silencio". Un guardia, sin identificar, situado en la parte superior del hemiciclo, dice: "Tranquilidad. Al próximo movimiento de manos se mueve esto, ¿eh?" (señalando la metralleta). Otra voz conmina a Suárez a que permanezca en su escaño; éste contesta: "Yo tengo la facultad, como presidente del Gobierno...", sin que se perciban sus últimas palabras, siendo interrumpido con la frase: "Señor Suárez, se siente, coño" (en este momento se produjeron risas entre el público asistente al juicio).

Llega un coronel en nombre de Armada

Un coronel, que dijo ir en nombre del general Armada, se presenta a esa hora en el Congreso de los Diputados y es llevado por el capitán Muñecas ante Tejero. Momentos después aparece en el hemiciclo el teniente coronel Tejero Molina, el cual comunica que el teniente general Milans del Bosch manda un abrazo y ha decretado la movilización general. Se oyen voces de "¡Viva Españall ¡Viva el Rey! ¡Viva la Guardia Civil!". El teniente coronel Tejero Molina se dirige a Suárez, le coge por el brazo, éste le pide que le suelte y, acompañado por un guardia, lo trasladan a una habitación en la que permanece solo y custodiado hasta el final de los acontecimientos.

Pasados unos minutos, se obliga a salir del hemiciclo a González Márquez y al teniente general Gutiérrez Mellado y, poco después, a Guerra, Rodríguez Sahagún y Carrillo. Todos son trasladados a una misma habitación, colocándose a Rodríguez Sahagún en el centro, junto a una mesa,y a los restantes, uno en cada esquina. En ella permanecen custodiados, sin poder hablar y permitiéndoseles fumar e ir a los servicios. De la función de vigilancia se encarga el teniente Alonso Hernaiz por orden del capitán Muñecas Aguilar.

Mientras esto sucede en el interior, al exterior del Congreso, sÓbre las 19.05 horas, llegaba el general Aramburu Topete, director general de la Guardia civil, acompañado por su secretario particular, coronel Vázquez; de sus ayudantes, comandantes Ostos y Moreno, y del teniente coronel Caralán jefe de los servicios especiales del cuerpo. Ve a los guardias civiles que formaban el cordón alrededor del edificio y nianda al teniente Blanco, el cual se pone a sus órdenes, que se reintegre al parque con todos los que pueda recoger, orden que éste cuniplimenta. A los capitanes Pérez de la Lastra y Acera les ordenó el comandante Ostos, ayundante del director general de la Guardia Civil, que hicieran subir a los guardias civiles que componían el cinturón de seguridad a los autocares, a lo que en principio contestó afirmativamente el capitán Pérez de la Lastra, sin que el comandante Ostos, por tener que seguir con su director general en dirección distinta, comprobara el acatamiento de su orden.

Tejero amenaza de muerte a Aramburu

El director general de la Guardia Civil se dirigió al edificio pretendiendo entrar en él, enfrentándose con el teniente coronel Tejero Molina, que, pistola en mano, sale acompañado por un teniente y varios números sin identificar. El general Aramburu conmina al teniente coronel Tejero Molina para que deponga su actitud y se entregue, a lo que este último responde: "Mi general, estoy dispuesto a todo y, antes de entregarme, primero le mato y después me pego un tiro".

Ante tal reacción, el general hace ademán de sacar el arma, pero alguien, sin concretar, se lo impíde, mientras los acompañantes del teniente coronel se despliegan y adoptan posiciones de tiro.

Fernández Campos ordena a Tejero que deponga su actitud

Alrededor de las 20.00 horas, el secretario general de la Casa de Su Majestad, señor general Fernández Campos, previa autorización de Su Majestad, habla por teléfono con el teniente coronel Tejero Molina, al que pregunta qué pretende y le ordena que deponga su actitud;, éste contesta que sólo recibe órdenes del teniente general Milans del Bosch. El general Fernández Campos le replica alegando que ha invocado el nombre del Rey; el teniente coronel Tejero Molina cuelga sin contestar.

Sobre las 20.45 horas, un miembro de la Guardia Civil, no identificado, desde la tribuna de oradores lee el télex de Europa Press sobre la situación en el cuartel general del Ejército y en el Ministerio del Interior. Inmediatamente, el capitán Acera Lartin lee otro comunicado de la misma agencia, que transmite el manifiesto del teniente general Milans del Bosch. A continuación se lee la noticia de la ocupación de las instalaciones de Radiotelevisión Española, en Prado del Rey.

Hacia las 22.30 horas, el teniente coronel Tejero Molina entra nuevamente en el hemiciclo y en voz alta dice: "Guardias, la segupda, tercera, cuarta y quinta regiones militares han dicho que sí al teniente general Milans del Bosch como presidente del Gobierno".

En el espacio de tiempo que va desde las 18.45 horas hasta pasada la medianoche se suceden, además de la entrevista ya relatada con el general Aramburu Topete, otras varias, a fin de persuadir al teniente coronel Tejero Molina a que deponga su actitud.

Así, se personan en el lugar de autos el jefe de la primera circunscripcíón de la Policía Nacional, coronel Alcalá Galiano, al que manifiesta que sólo obedece órdenes del Rey y del teniente general Milans del Bosch, por lo que aquél da cuenta por teléfono al teniente general Gabeiras Montero de la conversación, ordenándole éste que reduzca al teniente coronel Tejero Molina. Hacen acto de presencia también el teniente coronel Aguilar, acompañado del teniente coronel Monzón, y el excelentísimo señor general Prieto, de la Guardia Civil, así como el teniente coronel del mismo cuerpo don Luis Báguena, sin que ninguno obtenga resultados positivos en sus propósitos.

El periodista don Juan Pla, amigo personal del teniente coronel Tejero Molina, es requerido por el excelentísimo señor Laína, director de la Seguridad del Estado, para que persuada a Tejero de que no haga un disparate.

Probada la participación de Cortina

Este ministerio fiscal quiere indicar que la participación en los hechos del comandante Cortina, si bien la niega, queda probada con las declaraciones de quienes con él participaron en los hechos.

En lo referente a la reunión del Parque de las Avenidas, la acusación quiere señalar que el teniente coronel Tejero recuerda demasia dos detalles de la casa del comandante Cortina para que sus manifestacíones sean falsas.

Por otro lado, y en lo relativo al encuentro entre Cortina y Tejero en el hotel Cuzco, es muy difícil de entender que Tejero adivinó, para culpar a Cortina, que los miem bros del CESID celebraran en ese establecimiento sus contactos habitualmente.

Descanso

A las 12.30 horas, tras el descanso del mediodía, se reanudó la sesión de la vista oral del juicio que se sigue por los sucesos del 23 de febrero de 1981. A esta segunda parte de la sesión de la mañana asistió el procesado Juan García Carrés, que no estuvo presente en la primera parte. Continuaron ausentes los capitanes procesados Dusmet y Alvarez-Arenas.

En esta parte, de la sesión, el fiscal togado siguió con la lectura de sus conclusiones definitivas, en las que, entre otras cosas, y en síntesis, dijo:

El capitán Gómez Iglesias, procesado, acude la tarde del 23 de febrero de 1981 al Parque de Auto movilismo de la Guardia Civil y está presente en el despacho del coronel Manchado, ayudando con su presencia a que éste se decidiera a ceder la fuerza que le solicitaba Tejero. El capitán Gómez Iglesias ayudaría después a organizar la salida de los guardias civiles del Parque de Automovilismo hacia el palacio de las Cortes. Mientras sucedían estos hechos en el Congreso de los Diputados, en el Cuartel General del Ejército, en aquella fecha del 23 de febrero y sobre las 17.30 horas, el teniente general Gabeiras Montero llama al general Armada Comyn para despachar con él, y estando en su despacho con asuntos de trámite, siendo las 18.20 horas, entra su ayudante, el teniente coronel Aguilar, dando cuenta de lo que estaba sucediendo en el Congreso, enterándose por un transistor de cuanto ocurría.

Continúa el general Armada Comyn en el despacho del teniente general Gabeiras Montero, al que ayuda atendiendo el teléfono, sucediendo una serie de llamadas al general Gabeiras Montero del capitán general Quintana Lacaci y del jefe de Estado Mayor de la Brigada Paracaidista, entre otros; y, sobre las siete de la tarde, llama su majestad el Rey, a quien el teniente general Gabieras Montero informa de las medidas que se están adoptando, interesándose por si el general Armada Comyn estaba con él, ya que, según le dice el general Fernández Campos, había llamado el general Juste, jefe de la División Acorazada Brunete número 1, preguntando por el general Armada Comyn y que se le había contestado que no estaba y que tampoco se le estaba esperando, que estaría en su despacho del Estado Mayor, contestando el general Juste que eso cambiaba la situación.

Armada propone ir a la Zarzuela

Continúa después el Rey hablando por teléfono con el general Armada Comyn, contestando éste, a preguntas del Rey, que no se ha movido del cuartel general y que niega haber autorizado a nadie para dar su nombre, ofreciéndose entonces el general Armada Comyn para trasladarse al palacio de la Zarzuela para explicar a Su Majestad lo que estaba ocurriendo, propuesta que no aceptó Su Majestad, diciéndole al general Armada Comyn que continuara en su puesto, motivando esta decisión, según informó el general Fernández Campos, las conversaciones mantenidas con los generales Juste y Armada Comyn y las dudas de ellas deducidas, lo que hacía no aconsejable la presencia del general Armada Comyn junto al Rey, que era sin duda la pretensión de aquél, conforme se había comprometido.

Sigue el general Armada Comyn en el despacho del teniente general Gabeiras Montero, ayudándole en su función, y, conforme a la orden que recibe, por cuanto no tiene facultades para hacerlo, pone en marcha la 'Alerta 2' de la Operación Diana, cuya orden él mismo firma. Ante la acumulación de llamadas que se reciben, le propone el general Armada Comyn irse a su despacho de la segunda planta, a fin de tener más facilidad de comunicaciones, a lo que el teniente general Gabeiras Montero se negó, ordenándole que no se moviera de su lado.

Poco tiempo después, sobre las 19.30 horas, llama el general Juste desde la División Acorazada Brunete número 1 al despacho del JEME preguntando por el general Armada Comyn y, al ponerse éste al teléfono, le dice el general Juste que en la división invocan su nombre, lo que desautoriza el general Armada Comyn.

A las 19.55 horas sale el general Gabeiras para la JUJEM. Durante la ausencia del teniente general Gabeiras Montero, el general Armada Comyn mantiene una conversación telefónica, estando varios generales en el despacho del JEME, desde donde habla, que presencian el hecho, pero sin conocer con quién habla ni el contenido de la conversación, salvo algunas palabras aisladas del general Armada Comyn. Terminada la conversación, el general Armada Comyn manifiesta a los generales presentes que había hablado con el teniente general Milans del Bosch, tratando de la posibilidad de salvar la situación presidiendo el general Armada Comyn el Gobierno que, según tenían previsto, sustituiría a aquel cuya investidura se estaba votando, aunque habían surgido dudas, entre otras, sobre la constitucionalidad del mismo y si era o no el general Armada la persona más adecuada, manifestando asimismo que, ante la gravedad de la situación creada, presidiría ese Gobierno si la superioridad lo autorizaba, a cuyo efecto dio cuenta al general Fernández Campos, cuando pretendió hacerlo al Rey sin conseguirlo, y a la JUJEM a través de su presidente, en aquel entonces el teniente general Alfaxo Arregui, y al teniente general Grabeiras Montero.

Es de advertir que de esta conversación telefónica, que se dice celebrada entre el general Armada Comyn y el teniente general Miláns del Bosch, por su contenido, no figura entre las que este teniente general declara haber mantenido en esos momentos con el general Armada Comyn, aunque en esta vista Milans reconoció haberla celebrado e indicarle a Armada que presidiera un Gobierno.

Alfaro sospecha de Armada

El teniente general Alfaro Arregui ordenó al teniente general Gabeiras Montero que se reincorporara a su despacho de JEME porque había dudas sobre el comportamiento del general Armada Comyn.

Incorporado el teniente general Gabeiras Montero a su despacho oficial, le indica al general Armada Comyn que su propuesta de formar un Gobierno de coalición es inaceptable. Los generales que estaban presentes en ese momento se retiraron, quedándose solos el teniente general Gabeiras Montero y el general Armada Comyn.

Ante la insistencia del general Armada Comyn, y según confirma el general Fernández Campos, el teniente general Gabeiras Montero da cuenta a su majestad el Rey de la actitud y conversación sostenida por el general Armada Comyn, en la que le pide que siga hablando con él, lo que hace durante algunos minutos, ordenándole que siguiera en su puesto, pasándole el Rey entonces el teléfono al general Fernández Campos, que conocía la situación de las demás capitanías generales, quien continúa hablando con el general Armada Comyn, indicándole éste al general Fernández Campos, para que lo trasladase a Su Majestad, que la situacion es grave, más grave de lo que puede deducirse del estado de cosas de la III Región Militar, refiriéndose a otras regiones que pueden adoptar la misma postura, y pone de manifiesto la tensión que hay en el Congreso, que puede acabar en una verdadera masacre, añadiendo que además era preciso evitar la división del Ejército.

Le sugiere el general Armada Comyn traladarse al palacio del Congreso de los Diputados y, en nombre del Rey, entablar conversaciones con los parlamentarios y realizar la,gestión que conduzca a la liberación de los parlamentarios y del Gobierno; expone el general Armada Comyn la dificultad que supone conseguirlo, pero dice que lo intentará sacrificándose, si es necesario, y ofreciéndose para ocupar la presidencia de un Gobierno de coalición, que sustituirá a aquel cuya votación de investidura se estaba celebrando, a fin de evitar un final sangriento y buscar la forma de terminar la tensión; propuesta transmitida al Rey, que está presente en la conversación que mantiene el general Fernández Campos, y que deniega, haciéndoselo saber éste al general Armada Comyn, así como que cualquier acción que realice tiene que ser de carácter personal, bajo su propia conciencia y sin invocar el nombre del Rey, terminando el general Fernández Campos di

ciéndole al general Armada Comyn que, en todo caso, reflexione con calma antes de tomar decisiones, dándole el general Armada Comyn su palabra de que así lo hará. Lo cierto es que el general Armada Comyn se propone entrar en el Congreso porque conoce, dice, una consigna para que el teniente coronel Tejero Molina le deje entrar en el hemiciclo, consigna que es la frase Duque de Ahumada.

El Ejército está dividido

A su regreso, el teniente general Gabeiras Montero pide al general Armada Comyn que le informe sobre cuanto haya ocurrido en su ausencia, teniendo conocimiento de que el general Armada Comyn ha dicho a los generales y jefes que seguían reunidos en el antedespacho "que, la situación era muy grave, ya que las regiones II, IV, V y VII apoyan al teniente general Milans del Bosch; que el Ejército está dividido y que no ve más solución que la de formar un Gobierno presidido por él, para lo cual se presta a ir a las Cortes para hacer esta propuesta, si se le autoriza", información que es desmentida por el teniente general Gabeiras Montero, ya que, según las noticias que tiene, solamente el teniente general Milans del Bosch mantiene una postura rebelde. Le indica que su propuesta es inaceptable y que está seguro que será rechazada por el Rey. Ante su insistencia, le propone el teniente general Gabeiras Montero ir con él al Congreso para que hiciera tal propuesta al teniente coronel Tejero Molina, sólo a los efectos de solucionar la situación, negándose el general Armada Comyn y añadiendo que "él nunca mintió a nadie y que no le iba a mentir al teniente coronel Tejero Molina".

El general Armada Comyn permaneció en el despacho del teniente general Gabeiras Montero o en el antedespacho con los ayudantes, si bien en algún momento el general Armada Cornyn subió a su despacho de segundo JEME, en la segunda planta, como resulta de la conversación que mantuvo, muy adelantada la noche, con el teníente general Antonio Pascual Galmes, capitán general en aquel entonces de la IV Región Militar, quien, al no poder hablar con el teniente general Gabeiras Montero ni con el general Armada Comyn en el despacho del JEME, marcó el número de teléfono rojo del primer JEME, hablando directamente con el general Armada Comyn, que se encontraba en su despacho, sobre lo que le había dicho el teniente general Milans del Bosch de nombrarse presidente del Gobierno.

El general Armada había sido desautorizado tanto por el teniente general Gabeíras como por el general Sabino Fernández Campospra proponer a los diputados un Gobierno presidido por él. Sólo se le autoriza a Armada para ir al Congreso, a título personal, y gestionar la evacuación del palacio de las Cortes y la salida de los ocupantes de España, si así lo deseaban, en dos aviones.

Salió el general Armada Comyn para el Congreso de los Diputados acompañado solamente de su ayudante, el comandante Bonell, sobre las 23.40 horas, dirigiéndose en automóvil primeramente al hotel Palace, en las proximidades del Congreso, donde se entrevistó con el gobernador civil de Madrid, Mariano Nicolás, y con los genérales Aramburu Topete y Sáenz de Santa María, aunque había otras muchas personas en la habitación.

El general Armada dice a los reunidos que estaba autorizado para proponer al teniente coronel Tejero que saliera de España y también para proponer, a título personal, un Gobierno de coalición presidido por él. El general Aramburu Topete le acompañó hasta la puerta del Congreso, y sobre las 23.50 horas entra el general Armada Comyn en el mismo. Aun cuando no se exigía contraseña para entrar, al encont

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