La flota británica zarpa hacia las Malvinas

Circular por la izquierda, una forma de resistencia

"Todo ha vuelto a la normalidad, pero el Gobierno ha cambiado", informaba en la madrugada del domingo un radioaficionado británico residente en las Malvinas, con el que la BBC logró entrar en contacto.Los 1.800 habitantes de las Malvinas, consagrados principalmente a la crianza de ganado ovino, resisten, a su modo, la invasión argentina. Los raros automovilistas del archipiélago se obstinan, por ejemplo, en seguir circulando por la izquierda, como en el Reino Unido, ignorando las normas argentinas de tráfico, ahora en vigor, y dificultando el tránsito de los vehículos militares argentinos.

Los enviados especiales de cuatro diarios británicos, expulsados de las Malvinas el domingo de madrugada, aseguran en sus respectivas crónicas que los isleños temen ante todo las consecuencias de un contraataque británico, y los niños han sido ya evacuados hacia el interior. "Si la Royal Navy intenta recuperar Puerto Stanley habrá un baño de sangre", afirmaba el carpintero de la capital de las Malvinas.

Pero el miedo al estallido de un enfrentemianto anglo-argentino, que destruiría la capital, Port Stanley, construida con casas de madera, no obsta para que los malvinenses expresen su descontento por la invasión argentina.

Entrevistado por la televisión argentina, Bill Hegerich, jefe de la oficina de correos de Port Stanley, declaró: "No me hace feliz que mi país haya sido invadido. Estoy muy descontento de que mi tierra haya cesado de ser británica. No deseo ser ciudadano de ningún otro país y no acepto las pretensiones argentinas sobre las Malvinas, islas en las que mis conciudadanos viven desde hace 150 años. Las Naciones Unidas aseguran que las gentes que viven en un país tienen derecho a la autodeterminación, y esto aquí no ha sido así".

"Somos británicos por nuestros orígenes, nuestros antepasados y nuestras tradiciones, y no queremos cambiar de vida, sino solamente seguir viviendo en paz", afirmaba otro habitante del archipiélago.

En el mismo sentido se expresó el cura de la isla: "Tendrá que transcurrir mucho tiempo antes de que los habitantes entiendan lo que ha ocurrido aquí. Nunca han visto soldados armados en las calles ni vehículos militares, y nuestros policías no llevan armas".

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Fue también un radioaficionado el que primero anunció que seis marines británicos -capturados ayer por la mañana- consiguieron durante 72 horas vivir escondidos en el campo sin ser apresados por los infantes de marina argentinos.

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