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RELIGION

Cristo murió a causa de un infarto, según un investigador italiano

Juan Arias

Cristo murió a causa de un infarto que le golpeó en el huerto de Getsemaní; estaba, pues, ya enfermo de corazón cuando subió el Calvario para ser crucificado. A esta conclusión ha llegado después de varios años de seria investigación el médico italiano Luigi Malantrucco, de 56 años, padre de siete hijos, jefe de Radiología del hospital de San Pedro.

Sus conclusiones han sido presentadas en un congreso celebrado en Bolonia, donde se han presentado también los últimos resultados científicos sobre la sábana santa de Turín, y le ha dado gran espacio y autoridad la importante revista cultural de los jesuitas italianos Civilta' Cattolica. Si la teoría del cardiólogo Malantrucco resultara verosímil podría resolver definitivamente la duda que siempre ha existido sobre la causa de la muerte de Jesús de Nazaret y también sobre el fenómeno, narrado en el Evangelio, de que de su costado herido por la lanza de un soldado manó abundante sangre y agua.Por otra parte, siempre resultó extraño a los católicos el que Jesús, un hombre joven y sano, resultara muerto antes del tiempo normal de los otros crucificados, hasta el punto que, como narran las escrituras, no le rompieron las piernas porque se dieron cuenta de que ya había muerto. Esta nueva teoría explicaría estos dos fenómenos. Cristo murió antes del tiempo porque había sufrido un infarto en el huerto de los Olivos. Y precisamente en el momento en que, según el evangelio de Mateo, Cristo exclamó: "Tengo una tristeza de muerte".

A la objeción de que normalmente entre el primer ataque de infarto y la muerte no pasan menos de 48 horas, el médico italiano responde, que todas las investigaciones más recientes y serias aceptan hoy que la cena pascual fue el martes por la noche y no el jueves, y que, por tanto, pasaron sesenta horas desde el infarto a la muerte.

Confirmación histórica

La muerte por infarto se confirmaría también históricamente porque los evangelios dicen que Cristo murió "dando un gran grito". Cuando el famoso médico de Edimburgo William Stroud había llegado a la conclusión de que Jesús había muerto por ruptura del corazón, había notado que en las personas que mueren de este modo hay sangre en el pericardio. Entonces, dice el experto cardiólogo italiano, Stroud no habló de infarto porque no se conocía todavía esa enfermedad.La salida de sangre y suero del costado herido de Cristo se explica, pues, según Malantrucco, precisamente por la muerte de infarto con hemopericardio. Y en esta hipótesis él había empezado a pensar cuando un compañero suyo dentista, Gaetano delle Site, había descubierto que cuando a una de estas personas muertas de infarto se les pincha con una aguja, de su cuerpo sale sangre y suero. "He continuado muchos años investigando en esta línea", afirma Malantrucco en una entrevista a Il Messaggero, de Roma, "y he visto que una de las causa del infarto es la detención de la circulación de la sangre en una parte del músculo cardiaco.

Este trozo de músculo pierde resistencia y por la presión interna cardiaca se puede romper. De este modo, la sangre de las cavidades internas pasa al saco externo, el cual, si se le pincha, expulsa sangre y suero".

Otra confirmación de esta hipótesis serían los recientes resultados de la comisión de científicos de todo el mundo, creyentes y no creyentes, que han estudiado últimamente la sábana santa de Turín. El médico italiano es uno de los veinticinco miembros de esta comisión. Uno de los resultados, al parecer indiscutible, es que el cuerpo envuelto en la sábana santa era el de un muerto, que existen restos de sangre en el lugar de la herida del costado y que alrededor de la mancha de sangre se advierte la fluorescencia característica del suero.

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