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Editorial:

De la teoría de la muerte a la practica del asesinato

EL ATENTADO contra la Comandancia de la Guardia Civil en San Sebastián, que ha producido destrozos materiales en el edificio pero no ha causado ninguna víctima, es probablemente la clase práctica que prolonga la teórica impartida hace unos días por unos portavoces de ETA político-militar en una rueda de prensa clandestina, convocada para anunciar la vuelta a la violencia armada del sector mayoritario de esa organización terrorista. Apoya esta suposición el empleo en el atentado de un lanzagranadas, una de las armas que componían el muestrario de instrumentos mortíferos exhibido ante los informadores.Los poli-milis se disponen, así, a satisfacer la demanda de justificaciones de las que tan necesitados están los golpistas. Es cierto que resulta difícil distinguir entre las causas y los pretextos sobre los que descansan las denuncias y los pronósticos de los ideólogos de la ultraderecha. Ahora bien, es justo señalar que los centenares de hombres uniformados cobardemente asesinados por las bandas terroristas en los últimos años son la única bandera limpia que los golpistas pueden enarbolar, aunque sea, cínica y manipuladoramente, para tratar de identificar las emociones de los deudos y compañeros de las víctimas con los objetivos puramente políticos de la estrategia involucionista.

La abundancia de armas y la ausencia de ideas que los portavoces de esta cuarta rama de ETA -las tres restantes son, por ahora, ETA militar, los comandos autónomos y la fracción de ETA político-militar partidaria de respetar la tregua- exihibieron en su conferencia informativa han confirmado las previsiones mas pesimistas respecto a la incapacidad para el pensamiento racional de este grupo terrorista. Obligados, por su sangrienta competitividad con los milis, a diferenciar su violencia criminal de la de sus rivales, los encapuchados negaron ser partidarios "de la acción por la acción" y afirmaron que su programa de asesinatos, secuestros y atentados solo busca "un efecto multiplicador de las movilizaciones populares". Poco importa que los poli-milis hubieran reconocido previamente que la violencia terrorista ha tenido, además de sus devastadores efectos para centenares de seres humanos, la consecuencia de desanimar la partipación de los ciudadanos en la defensa activa de sus derechos y de favorecer la escalada de la derecha autoritaria y del golpismo en toda España. Porque si el discurso terrorista estalla en contradicciones, quienes lo pronuncian dirán que "peor para la lógica", a la que siempre pueden, como solución de urgencia, adjetivar como dialectica.

ETApm se distingue del crudo terrorismo de ETA militar tanto por los ridículos vuelos doctrinarios con los que recubre sus crímenes como por el amplio espectro de cuestiones que le sirven de pretexto para perpetrarlos. Si nada humano les es ajeno a los filósofos, apenas ningún aspecto de la vida pública y de la actividad social resulta extraño a estos versátiles terroristas. También aquí los extremos se tocan. Mientras los golpistas se disponen a arrestar el desempleo, pasar por las armas a la inflación, poner firmes a la cotización de la peseta, hacer una expedición de castigo en los caladeros de pesca tradicionales y encadenar a los precios interiores y exteriores, los poli-milis no les van a la zaga en sus pretensiones. Con sus juguetes mortíferos, los terroristas también se disponen a intervenir en el funcionamiento de las leyes objetivas de los intercambios sociales y a incrementar los salarios reales de todos los trabajadores, suprimir el paro, determinar el ámbito y el ritmo de las transferencias a las instituciones vascas de autogobierno, cambiar la voluntad mayoritaria de los ciudadanos de Navarra, decidir la apertura o el cierre de Lemóniz, enmendar la LOAPA, forzar el resultado de las negociaciones laborales en las empresas, obligar a las fábricas de los sectores en crisis a seguir produciendo con plantillas mayores y mejor pagadas, a imponer una política informativa, etc. No es fácil, en verdad, simular el mas mínimo respeto ante tan necio derroche de jactancia, aunque las metralletas amenacen.

La incoherencia es tanto mas escandalosa cuanto que la nueva rama poli-mili presume de respetar las ideas deI fallecido Pertur sobre el desdoblamiento -que implicaba la supeditación de la violencia a la política- y admite, aunque "críticamente", los análisis sobre la situación espailola de Euskadiko Ezkerra, partido que ha aceptado la legalidad constitucional y los cauces pacíficos de la vida democrática. Toda la desgarrada retórica de ETApm está, en última instancia, atravesada por el grito, tan familiar en nuestro ruedo ibérico, de ¡viva la muerte!.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de febrero de 1982