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El gesto reposado de un músico

López Cobos dirige la orquesta de la Opera de Berlín Oeste con gesto reposado, sin aspavientos, sigue la melodía, como si él mismo la vocalizase, en un director en alza hacia la madurez. El contrato con Berlín le obliga a López Cobos a permanecer cinco meses y medio, durante los once de temporada de ópera en la vieja capital alemana, a dirigir cuarenta veces, entre las que tiene que haber dos nuevas producciones y el resto puede ser repertorio.La preparación de Lulú le llevó tres meses, de los que seis semanas trabajó con la orquesta. "Es una obra muy compleja rítmicamente, porque no es fácil de agarrar, no se trata de una obra con una armonía pegadiza. Esto requiere una mayor concentración".

López Cobos considera que un director de orquesta adquiere su madurez hacia los cincuenta años, y piensa que es peligroso querer llegar demasiado deprisa, lo mismo que no saber retirarse a tiempo, "cuando faltan las energías para llevar la orquesta".

El director español cree que los métodos autoritarios están pasados, "ya no es aquello de cuando Toscanini insultaba a los músicos y les llamaba cerdos. Hoy día los músicos tienen un gran nivel profesional y cultural".

En la orquesta de la Opera de Berlín Oeste se practica la democracia directa, de base, a la hora de contratar un nuevo músico. "Yo tengo un solo voto, como cualquier músico. Desde hace tiempo estamos buscando buenos músicos de cuerda, y hacemos pruebas, pero la orquesta los rechaza porque ninguno da el nivel. Yo les digo que si son tan exigentes con los demás, tienen que exigirse tanto a ellos mismos", dice López Cobos.

Dirigir en Bayreuth ilusiona a López Cobos, pero no le parece urgente, porque considera que "eso puede estar en la meta de una carrera y es pronto". El director español se considera wagneriano. "Mi padre era miembro de la Sociedad Wagneriana de Madrid", y piensa dirigir el año 1984 El anillo de los nibelungos, en Berlín Oeste.

De momento ha quedado postergado, con el cambio de director general de la Opera, el plan de representar La vida breve, de Manuel de Falla, pero López Cobos piensa dirigir la música española para un espectáculo de ballet, montado por el exiliado ruso Panov en Berlín. "Sería un espectáculo similar al de Peter Brook en París, con musica española de todo tipo: Falla, Albéniz y flamenco". Para López Cobos no hay géneros mayores y menores, sino "música buena y música mala".

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