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La ministra de Cultura visitó ayer el palacio de Gamazo, una vez terminada su restauración

La ministra de Cultura, Soledad Becerril, y representantes de los siete bancos más importantes del país asistieron ayer al cóctel de inauguración oficial de la nueva sede de la Société Générale de Banque en Espagne, el edificio conocido como Palacio de Gamazo, situado en la calle Génova, 26, y recuperado cuando ya la piqueta había entrado en él con todas las licencias legales. El edificio, del que ahora se conserva definitivamente la fachada, pasó en los últimos años por una serie de vicisitudes que hicieron pensar en varios momentos en su desaparición.

Soledad Becerril, quien llegó con una impuntualidad de cuarenta minutos y totalmente vestida en tonos morados, sonrió para las cámaras de televisión, y sin entretenerse mucho con los hombres de las finanzas subió al ascensor del que saldría para recorrer las cuatro plantas del edificio restaurado. Después del recorrido, la ministra conversó con algunos de los asistentes y, poco después, abandonó el inmueble.El arquitecto que se ha encargado de dirigir las obras de restauración, José Luis Picardo, contó, visiblemente satisfecho, que durante los dos años invertidos en la reconstrucción del inmueble -una muestra de la arquitectura de la restauración, propiciada por el rey Alfonso XII en un intento de dar un aspecto europeo a Madrid- se ha conseguido conservar íntegramente la fachada original, mientras que la estructura interior y la cubierta -antes caracterizada por la presencia de numerosas torrecillas- se han adaptado a las necesidades actuales de los nuevos propietarios del edificio, los banqueros franceses.

Javier Tusell, director general del Patrimonio Histórico-Artístico, añadió que la protección del edificio se decidió demasiado tarde, en un momento en el que ya era dificil negociar su conservación íntegra entre la propiedad y el Ayuntamiento, "porque la propiedad del edificio tenía en sus manos todas las licencias legales para derribarlo, cuando, en 1976, se intentó destruirlo".

El arquitecto José Luis Picardo asegura que en esos momentos fue Tusell el primero en actuar para recuperar un edificio cuya desaparición hubiera supuesto una fuerte ruptura ambiental en la zona. Son Tusell y Eduardo Mangada, entonces concejal responsable de la Gerencia Municipal de Urbanismo, quienes consiguen negociar con la propiedad la conveniencia de salvar la fachada a cambio de permitir que adapten el interior a las necesidades de la Sociedad.

"Es interesante lo ocurrido con este inmueble", añade Tusell, "porque tenemos en Madrid otros casos parecidos. Así ocurre con el palacio de Linares, propiedad de la Confederación de las Cajas de Ahorro, que, día a día, se está cayendo porque el Ayuntamiento no ha logrado llegar a ningún acuerdo con sus dueños para conseguir la restauración".

Una existencia amenazada

El palacio de los Gamazo, construido a finales del siglo XIX por el arquitecto Velázquez Bosco, ha visto, durante la última década, su existencia seriamente amenazada. Ya en 1972, la empresa a la que pertenecía el edificio solicitó la preceptiva licencia de demolición al Ayuntamiento de Madrid. Tal licencia fue denegada, pero la propiedad recurrió ante el Tribunal Supremo y consiguió el permiso de derribo por un problema jurídico formal.Una vez que la propiedad obtuvo el fallo favorable del Supremo, hizo ésta varios intentos de derribo, encontrándose siempre con la oposición de grupos de profesionales y entidades culturales.

En 1977, se hace un intento definitivo para acabar con el palacio, cuando el entonces gobernador civil de Madrid, Juan José Rosón, ordena que se suspendan las obras de demolición a la espera de que la propiedad llegue a un acuerdo con el Ayuntamiento para evitar el derribo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de febrero de 1982

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