Estoy viendo el programa
que el Departamento de Estado americano ha organizado sobre Polonia, y en el que están interviniendo los líderes de diversos países, así como otras figuras relacionadas con este país europeo.He de decir que la idea es muy hermosa; que transmitir un mensaje de solidaridad en el que por primera vez están juntos, y de acuerdo sobre algo, tantos países, me llena de alegría y de esperanza. Pero dicho esto, y en honor a la verdad, he de añadir que este programa, como ha sido planteado, me parece, si no tendencioso, sí al menos parcial y, sobre todo, restringido a unos supuestos que buscan un fin determinado.
Qué lamentable es que no se haya tenido coraje para exigir, junto a esa necesaria solidaridad con el pueblo polaco -qué importa, no por lo que digan el presidente Reagan o el primer ministro turco, a los que desde aquí declaro sin fuerza moral para condenar la situación de Polonia-, solidaridad con el pueblo chileno, argentino, salvadoreño, afgano...
¿Cómo es posible que ne se condene con esa misma fuerza, con. esa unidad que han demostrado tener todos los países de la OTAN y el aspirante, amén de algún otro, la violación de los derechos humanos en estos países del Cono Sur y Centroamérica; la violación del Acta de Helsinki por parte de Estados Unidos en estos mismos países, aunque de una manera encubierta? /


























































