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Murió Allan Dwan, uno de los pioneros del cine norteamericano

Allan Dwan, uno de los pioneros del cine, falleció anteayer en Washington, a los 96 años, víctima de un paro cardiaco. Nació en Toronto (Canadá) y desarrolló su carrera cinematográfica, que cubre unos cuatrocientos títulos, en Estados Unidos. El director de cine fallecido sufrió un ataque cerebral el pasado 12 de marzo. El director de obras tan conocidas como Escape to Burma, con Robert Ryan y Barbara Stanwick, era conocido sobre todo por sus filmes de acción y por sus comedias. Fue un gran innovador del cine.

Dwan comenzó su profesión artística como guionista. En 1914 dirigió su primera película, Wildflower. Su último filme se estrenó en 1961, y se tituló The most dangerous man of the world.Allan Dwan fue uno de los pioneros del cine mudo, aventura que inició en San Diego (California, Estados Unidos) y continuó luego en Hollywood, donde se destacó por sus innovaciones técnicas, su talento para descubrir a nuevos actores, así como por haber dirigido películas como La máscara de hierro, Suez y Robin Hood.

Allan Dwan fue profesor de Matemáticas, ingeniero electricista y aficionado al cine. Entró en esta industria, según recogen las enciclopedias, al vender un guión a la Essanay. Luego trabajó como guionista y director. En aquella capacidad hizo una película en 1911. Trabajó sucesivamente para SeIznick, Goldwyn y Griffith. En la época del cine mudo dirigió algunas de las películas más; célebres de Douglas Fairbanks, como Odio de razas, El moderno mosquetero, Robín de los Bosques, etcétera. Fue también director de películas de la mítica Gloria Swanson, con quien trabajó en Esclava del pasado y De la cocina al escenario, entre otras.

El género de la comedia fue el que atrajo de manera más poderosa la creatividad de Dwan, quien durante los años cincuenta, por otra parte, fue un prolífico autor de este tipo de cine y del western, que entonces florecía. Los filmes de acción de los que fue director le convirtieron en un famoso realizador, tanto para los actores que escogió como para el público y la crítica, que siguieron con gran atención su incansable trabajo.

La última película de Allan Dwan fue The most dangerous man alive. Su desaparición práctica del mundo del cine significó también el injusto olvido de su intensísimo trabajo. A pesar de ese desconocimiento en que las generaciones posteriores vivieron con respecto a la obra del director fallecido, siempre se consideró que su existencia era la de uno de los supervivientes de una época especialmente dorada del cine norteamericano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de diciembre de 1981