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Creciente represión en Polonia

La base del PC de Italia se resiste a condenar los acontecimentos polacos

El grave desarrollo de los acontecimientos en Polonia está creando gran tensión en los ambientes políticos italianos. El Partido Comunista (PCI) está visiblemente roto entre la base y la cumbre. Así mientras su secretario general del partido, Enrico Berlinguer, afirmó el martes por la noche, ante la tele visión, que con Polonia "ha acaba do la capacidad renovadora de la sociedad que impulsé la Revolución de Octubre de 1917", y que para que el socialismo se realice hoy se imponen soluciones para el socialismo distintas a las experimentadas por la Unión Soviética, la base del partido comunista se resiste a participar en las manifestaciones de apoyo a Solidaridad y contra la Unión Soviética.En Roma, el martes, en la gran manifestación nacional organizada por todos los sindicatos, sólo salieron a la calle 7.000 personas, de las cuales la mayor parte son estudiantes y muy pocos obreros. Lo mismo ha sucedido en Milán, en Génova y en Bolonia. El diario L'Unità, órgano oficial del PCI, se preguntó ayer por qué los obreros no participan en las manifestaciones. El periódico responde que los trabajadores italianos sienten la tragedia de sus compañeros polacos, pero no quieren ocultar sus críticas a Solidaridad y, sobre todo, que se resisten a condenar en bloque a la Unión Soviética.

La realidad es, quizá, que nunca como esta vez, se ha revelado que la base comunista italiana está aún muy impregnada de nostalgias del pasado y que para ella una condena total de la Unión Soviética es sinónimo de una pérdida de identidad. Por eso, mientras prestigiosos líderes comunistas, como Luciano Lama, secretario general de la Confederación General Italiana de Trabajadores (CGIL), y Pietro Ingrao, uno de los principales intelectuales del partido, han dicho categóricamente, refiriéndose a Polonia, que no puede hablarse de socialismo cuando se reprime a diez millones de sindicalistas.

En Milán, cinco concejales comunistas se han negado a firmar una moción, aprobada por los demás partidos, incluido el propio PCI, en la que se culpaba, como lo han hecho los socialistas, a la Unión Soviética de lo que está ocurriendo en Polonia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de diciembre de 1981

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