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El Pleno del Senado inicia el debate sobre el ingreso de España en la OTAN

El Pleno del Senado rechazó ayer tarde tres proposiciones no de ley sobre el ingreso de España en la OTAN, propuestas por los grupos socialista y mixto, y que intentaban condicionar o retrasar la política del Gobierno en favor de la pronta adhesión hispana a la Alianza Atlántica. En la Cámara alta se repiten las argumentaciones ya escuchadas en el Congreso.

Una vez más, el tema de la OTAN se convierte en actualidad en el seno de las Cortes Españolas. Quizá por última vez hasta el momento de la adhesión de España al Tratado del Atlántico Norte, si es que no surgen imprevistos en los próximos dos días. Eso sería precisamente lo único que podría animar un debate ya sancionado de antemano, desentrañado hasta la saciedad en la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso, en el Pleno del Congreso, en la Comisión de Exteriores de la Cámara alta, tanto por el Gobierno como por la oposición, de tal manera que la discusión de ayer, la que se anuncia para hoy y la de mañana carecen de interés político.Una de las consecuencias que se obtienen de este debate, a primera vista, quizá sea la necesidad de buscarle al Senado unas funciones más específicas que las de repetir palabra por palabra lo que ya se ha dicho días atrás en la carrera de San Jerónimo. Ayer, la reiteración alcanzó cotas inusitadas, como pudo verse en el breve discurso con el que se cerró la sesión, del propio presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, que recogía frases textuales de su anterior intervención en el Congreso.

Con una cierta desgana, pues, se inició ayer en el Senado una discusión que debe abrir la puerta final a la invitación oficial de la OTAN para que España se adhiera al tratado de Washington. Invitación que el Consejo Atlántico de invierno de la OTAN deberá suscribir los próximos días 10 y 11 de diciembre en Bruselas, habiendo recibido días antes la señal del Gobierno español de que su trámite parlamentario ha concluido.

Ayer fueron tres las cuestiones en debate y sometidas a votación. Tres temas llamados previos o de procedimierito, propuestos todos ellos por la oposición socialista, acompañada en algunos casos por los senadores vascos y algunos miembros del Grupo Mixto. El primer punto del orden del día, en la discusión atlántica, fue el deseo de la oposición de que el Tribunal Constitucional se pronuncie sobre esta política del Gobierno de ad hesión a la OTAN y las posibles interferencias con el texto de la Constitución.

Recurso al Tribunal Constitucional

El senador socialista Fernando Morán, especialista en los temas de exteriores, expuso en la sala los argumentos que para él constituyen base suficiente para la consulta al primer tribunal del Estado, insistiendo en el tema de la soberanía, que se puede ceder a la OTAN si se ingresa en su recinto, o el hecho de que el Rey sea jefe supremo de los Ejércitos, o la cuestión de que Gibraltar permanece bajo bandera británica, etcétera.

Las palabras del senador Morán fueron respondidas por el senador López Henares, de UCD, quien llevó el tema constitucional a otros senderos más políticos y ajenos al diálogo que se quería provocar. Fernando Morán concluyó diciendo que el partido socialista interpondría al tribunal un recurso, como ya lo anunció Felipe González en el Congreso, una vez terminara este proceso, y se pasó a la votación, que concluyó, como se esperaba, con el rechazo de la propuesta socialista con 108 votos en contra, 67 a favor y cinco abstenciones.

Igual suerte tuvieron las proposiciones no de ley relativas a que la aprobación de la adhesión de España a la OTAN. fuera sometida, por una parte, al dictamen similar del que se utiliza para una ley orgánica y, por otra parte, que ésta opción fuera objeto de una consulta popular por parte del Gobierno. La oposición perdió las dos votaciones, aunque la del referéndum contó con el matiz favorable de la Minoría Vasca, que significó, por Minoría Vasca, que significó, por boca de su senador Zabala, que esta actitud no presupone su voto contrario al ingreso de España en la OTAN.

En todo caso, el tema del referéndum fue el que animó algo más la discusión, de la mano de los senadores socialistas Cucó y Elizondo, que intentaron atraer al Gobierno y al partido centrista a un debate sobre la situación politica internacional, nacional e incluso sobre la crisis del partido del Gobierno. Los argumentos como la inestabilidad internacional y nacional tuvieron simples réplicas por parte del senador Villodres, portavoz de UCD, y réplica no puntual por parte del propio presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, quien reiteró el argumento de que la Constitución le otorga el derecho de convocar el referéndum y quien reafirmó que no estaba dispuesto a hacerlo. Calvo Sotelo repitió párrafos y frases textuales de su intervención en el Congreso.

El presidente concluyó, en respuesta a una alusión sobre Machado, diciendo que España «resurge después de un letargo secular», y recordó que Felipe González en 1977 se había pronunciado en favor de que la decisión sobre la OTAN se adoptara, por las Cortes y no en consulta popular.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de noviembre de 1981

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