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EL ASESINATO DE SADAT

Satisfacción en las capitales del Frente de la Firmeza

Con una celeridad inhabitual, las capitales árabes del llamado Frente de la Firmeza han reaccionado a la muerte del presidente Anuar el Sadat considerándola como una consecuencia directa de la hostilidad creciente del pueblo egipcio a la normalización con Israel y una reacción legítima" de las fuerzas militares egipcias, autoras materiales del hecho.Para los medios oficiales argelinos, la muerte del rais era "previsible", en la medida en que había empeorado la situación interna de Egipto y se habían agudizado las tensiones entre "una minoría de partidarios de la tradición" y la mayor parte de la población egipcia, opuesta a la paz con Israel, en las condiciones establecidas por el tratado de Camp David.

Un idéntico sentimiento de satisfacción es perceptible en las reacciones de Sirla y Libia, países que, junto a Argelia y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), integran el Frente de la Firmeza.

La radio siria afirmó ayer que la población cairota había protagonizado "escenas de delirio" al conocer la muerte del jefe del Estado egipcio, mientras grupos de integristas islámicos salían a la calle para expresar su satisfacción por el asesinato de quienes consideraban "un enemigo del Islam", según el citado medio sirio.

La agencia oficial argelina de Prensa agregaba, por su parte, que Sadat había sido "autor y víctima" de un doble aislamiento: personal, en el seno de la población egipcia, y nacional, en el seno del mundo árabe.

Por su parte, la radio de Trípoli calificó el atentado como la manifestación de una insurrección dirigida por el Ejército, a inspiración del ex jefe del Estado Mayor egipcio, general Saddedin Chazly, en visita actualmente a Trípoli.

El Frente de la Firmeza estimaba, a través de sus posiciones habituales, que la concentración de poderes en las manos de Sadat tendía a debilitar al régimen egipelo, en la medida en que la desaparición física del rais podría abrir un grave período de crisis en el país, incluso si en apariencia las fuerzas armadas sostenían a Sadat en su política de acercamiento a Estados Unidos.

"Sadat ha pagado con su vida el precio de su aislamiento", declaraba en Beirut, por su parte, la Organización para la Liberación de Palestina, que compartía la misma satisfacción expresada por las capitales árabes radicales.

Si la tesis de un "pacifismo tradicional" de los egipcios, y una acusada tendencia hacia el fatalismo, era aceptada por las capitales del Frente de la Firmeza, estas últimas no eran men os incisivas a la hora de prever una reacción inesperada del Ejército, contra el rais, en la medida en que éste ampliaba el abanico de sus enemigos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de octubre de 1981