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ANDALUCIA

La localidad granadina de Huéscar se encuentra en guerra con Dinamarca

El Ayuntamiento de la localidad de Huéscar, situada en el extremo noreste de la provincia de Granada, al pie de la sierra de La Sagra, ha iniciado un proceso de negociaciones con las autoridades diplomáticas de Dinamarca en nuestro país, con objeto de restablecer la paz entre ambos pueblos, que se encuentran teóricamente enfrentados desde que el Cabildo andaluz declarara la guerra al pequeño Estado escandinavo, hace 172 años, de forma unilateral.

Las gestiones para la consecución de una paz en condiciones honrosas han sido encomendadas como mediador, por acuerdo unánime de la actual Corporación de Huéscar, al delegado en Granada del Ministerio de Cultura, Vicente González Barberán, especialista en temas artísticos e históricos de la provincia y descubridor en los archivos municipales de tan insólito caso de beligerancia.La publicación del bando por el que se declaraba «la guerra contra la Dinamarca » fue acordada por el Cabildo de la localidad granadina el día 11 de noviembre de 1809, bajo la presidencia del corregidor Juan de Murcia, en plena campaña de resistencia nacional contra las tropas invasoras francesas, sin que a ninguna de las sucesivas corporaciones locales se le haya ocurrido hasta hoy revocar el acuerdo y declarar la paz al entonces aliado napoleónico.

Ahora, al cabo de casi dos siglos, el conocimiento del belicoso hecho ha sorprendido a los propios habitantes de Huéscar, que ignoraban la anécdota y que han asumido mayoritariamente el espíritu histórico de la misma, hasta el punto de considerar vigente el acuerdo de sus antepasados y sentirse aún en guerra con Dinamarca.

«Quien conozca la idiosincrasia de nuestras gentes, amantes hasta el extremo de sus tradiciones, con un respeto profundo a todo cuanto constituya historia de nuestra ciudad, no puede extrañarse de esta reacción», ha declarado el alcalde centrista de la localidad, José Pablo Serrano.

El portavoz del grupo municipal socialista, José Fernández Blázquez, si bien considera que «podría mantenerse la guerra simbólica como muestra de desacuerdo con el intento de incluir a España en la OTAN», es partidario, sin embargo, de gestionar la paz, pero «con un condicionamiento honroso para nuestra ciudad, que se traduzca en un acercamiento con el pueblo danés».

La publicación del hallazgo de González Barberán en la Prensa comarcal y provincial granadina, así como su posterior divulgación por el corresponsal de Radio Nacional de Dinamarca, Jorge Jensen, ha provocado la inmediata respuesta del embajador danés en Madrid, Mogens Wandel-Petersen, en cuyo país se desconocía hasta ahora la declaración unilateral de guerra. Wandel-Petersen ha prometido una próxima visita personal a Huéscar para zanjar el contencioso.

«Pasados casi dos siglos de los hechos», ha escrito el embajador al periodista granadino Rafael Guerrero, «no deja de ser una sorpresa que el belicoso asunto no estuviera ya zanjado, pero pienso que nunca es tarde y que se me presentará la ocasión de subsanarlo».

«No es por el huevo, sino por el fuero», manifestaron algunos concejales durante el pleno municipal, que aprobó por unanimidad el inicio de negociaciones para la firma de la paz, sin cuyo acto protocolario los vecinos de Huéscar se mostrarían partidarios de mantener la decisión de sus antepasados.

En este sentido, la idea del delegado de Cultura, en su papel de mediador, es la de aprovechar la visita de Wandel-Petersen para programar un acto de confraternización, que traduzca en efectivo hermanamiento la hasta aquí simbólica guerra, siempre que no haya inconveniente por parte de Dinamarca. «Deberían buscarse más pretextos de este tipo». ha declarado González Barberán, «para expresar sentimientos de convivencia, de paz y de mutuo conocimiento entre los pueblos».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de agosto de 1981