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La molesta "locuacidad" de Luns

El ministro español de Asuntos Exteriores está molesto por la locuacidad del secretario general de la OTAN. Ya van dos veces que Joseph Luns no guarda la reserva deseada por Pérez-Llorca y que trascienden a la Prensa contenidos de entrevistas o proyectos de encuentros que él hubiera querido mantener en el más completo silencio. José Pedro Pérez-Llorca es un enamorado de la discreción, y no desea, por nada del mundo, añadir sobresaltos a la ya agitada vida política española. Tanto cuida nuestro corazoncito que está dispuesto a acordar la adhesión de España a la Alianza Atlántica casi sin que nos demos cuenta.Lástima que Pérez-Llorca se olvide siempre de que Luns no es español y de que el secretario general de la OTAN, por la propia naturaleza de su cargo, está obligado a no ocultar nada a los países miembros. Joseph Luns será de derechas, acérrimo atlantista y hasta, tal vez, demasiado amigo de los norteamericanos, pero no ha sido nunca tonto, no está chocho y procede de un país democrático, Holanda, con usos y costumbres democráticas, en el que un político tiene que tener buen cuidado con las formas.

El pobre secretario general de la Alianza Atlántica, por aquello de la no injerencia en los asuntos internos de cada país, tuvo que pasar por el bochorno, el pasado mes de marzo, de negar ante varios periodistas, muy serio, que hubiera hablado con el ministro español sobre la eventual adhesión a la OTAN. Bochorno, porque hasta los más tontos se quedaron con la boca abierta y haciéndose cruces: ¿qué habrán hecho durante la hora que estuvieron juntos? ¿Jugar a las cartas, tal vez? Pero si Luns es respetuoso con los usos y costumbres de los ministros españoles y hasta puede creer que los periodistas no merecemos mejor trato, también lo es con los representantes de los quince países miembros de la Alianza y, lógicamente, te faltó tiempo para relatarles, con todo detalle, el contenido de una conversación que nosotros no tenemos derecho a conocer.

Mentís de Pérez Llorca

Y así seguimos. Luns informa a los quince de un próximo contacto con una «autoridad española» y Pérez-Llorca se lanza decididamente a desmentirlo. Todos los medios diplomáticos de Bruselas afirman que España dará luz verde a la OTAN el próximo mes de octubre, y los políticos españoles, como era de esperar, abren mucho los ojos y murmuran «qué barbaridad, qué barbaridad».Lo peor es que no se comprende bien tanto misterio, como no responda a un virus atípico que ataca sólo a quienes ocupan los sillones ministeriales de nuestro país. Que sepamos, el presidente del Gobierno ha dicho ya que tiene la intención de promover la adhesión de España a la Alianza Atlántica y el Consejo de Ministros de los quince ha contestado que nos recibirá «con los brazos abiertos». ¿A qué viene ahora tanto secreto? ¿De qué pueden hablar Pérez-Llorca y Luns que sea tan peligroso como para rodearlo del más completo sigilo? A lo mejor es, simplemente, una medida de cortesía hacia el Parlamento de Madrid, que es, al fin y al cabo" quien debería discutir y zanjar la cuestión antes de que ya esté todo hecho.

Probablemente, el. Gobierno busca la oscuridad sólo porque quiere evitar un debate público.

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