La 40ª edición de la Feria Nacional del Libro se inaugura hoy en el Retiro con evidente retraso

Es la última vez que se celebra en el parque madrileño

Esta mañana se inaugura, en el paseo de Coches del parque del Retiro madrileño, la cuadragésima edición de la Feria Nacional del Libro, que este año abre sus puertas bajo el signo del cansancio y el desánimo. En efecto, esta inauguración se ha retrasado considerablemente con relación a lo acostumbrado. Este retraso se ha debido especialmente a dificultades de organización, derivadas asimismo de la especial situación en la que se encuentra el Instituto Nacional del Libro Español (INLE), entidad organizadora del certamen y que, sin embargo, no tiene claro su futuro.

La tardía fecha de celebración es achacable también a las demoras en el proceso de adjudicación de las 267 casetas que canaliza el INLE. Ayer, víspera de la inauguración, cundía la pereza en el recinto ferial, donde, bajo una temperatura casi infernal, se ultimaban los detalles del montaje. La proximidad de las vacaciones escolares, el desgaste de los presupuestos farnil'ares y la prematura ola de calor, son los principales factores que se estiman negativos de cara a la concurrencia de público y venta de libros.Bajo la línea de flotación del iceberg se detectan, sin embargo, otros problemas de índole estructural que arrastra desde hace años la Feria del Libro -lugar idóneo de ubicación, ámbito de participación, etcétera-, y que han llevado a Betancourt, director del INLE, a afirmar recientemente la imperiosa necesidad de su remodelación, y se señala que ésta será la última edición de la feria en el Retiro, pues para el año que viene se trasladaría a la Casa de Campo.

Que la Feria Nacional del Libro tenga sólo carácter de muestra o exposición sin venta al público, reservada en exclusiva a las editoriales, y que los libreros madrileños monten su propia feria coincidiendo con las fiestas de San Isidro, es la propuesta que expone el Grupo 5, colectivo de libreros madrileños de zonas periféricas, en un escrito que se hará circular por el recinto ferial, donde plantea una serie de denuncias de la situación actual e inquietudes sobre el futuro. La celebración de una feria ambulante por los pueblos españoles que carecen de librerías y bibliotecas es otra sugerencia del colectivo de libreros madrileños integrado por las librerías El Buscón (Prosperidad), Zaguán (Moratalaz), La Colmena (Vistillas), Pantos (barrio del Pilar), Miguel Hernández (San Blas) y Miraguano, especializada en ecología y medicinas blandas.

«Tal como se desarrolla actúalmente la feria, es más un zoco que un certamen del libro. Todos venimos con la obsesión de vender al máximo para conseguir la liquidez que nos permita saldar las deudas contraídas en estos últimos meses, que son los más bajos en la curva bibliorítmica y poder amortizar además el gasto de las casetas», comenta uno de los miembros del Grupo 5.

Las 85.000 pesetas que costaba este año cada caseta -un 45% más que el anterior-, los escasos márgenes de beneficio en relación con editoriales o distribuidoras, la subida del precio de los libros o el acaparamiento de casetas por parte de algunas firmas, son las principales protestas que formulan los libreros periféricos madrileños. Precisamente como respuesta a tales circunstancias se formó el Grupo 5, que reproduce experiencias similares realizadas en certámenes anteriores en las ferias de Vallecas y plaza de Castilla.

«Pretendemos dar una de no competitividad entre libreros y proporcionar al lector-comprador una relación amplia e indiscriminada de la producción editorial», afirma uno de los portavoces del Grupo 5, de quien ha partido la iniciativa del único acto cultural que se celebrará este año en la feria: un homenaje a Picasso, previsto para el día 27. Una larga representación teatral, protagonizada por las principales figuras picassianas y la muestra de las publicaciones existentes en torno a la figura y obra del pintor malagueño serán los componentes de esta jornada de homenaje.

Por lo demás, ayer iban llegando a la feria cantidades industriales de los grandes títulos de best sellers, como la Crónica de una muerte anunciada, de García Márquez (Bruguera), La función delta, de Rosa Montero (Debate), o Asesinato en el Comité Central, de Vázquez Montalbán (Planeta).

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 16 de junio de 1981.

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