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Crítica:CINE / "COMO ELIMINAR A SU JEFE"

Celuloide rancio

Temas de hoy no dan pie necesariamente a películas de actualidad. Tal es el caso de esta, en la que el secuestro, aun desde un punto de vista bufo, sirve de pretexto para reunir una serie de secuencias más o menos graciosas. Se trata, pues, de una historia cómica convencional, al estilo de las que se filmaban por los años cuarenta, con el mismo tratamiento, con idénticos personajes, mas, desgraciadamente, con otros actores y actrices bien distintos en lo que a categoría se refiere.Tal tipo de comedias ha buscado refugio hace años en los seriales de televisión con los que se nos bombardea a la hora de la siesta. En esa hora perdida entre la digestión y la vigilia tendría su lugar mejor este relato, entretenido a veces, artificialmente prolongado en ocasiones, con su humor entre rosa y blanco, destinado a un tipo de público bastante definido.

Cómo eliminar a su jefe

Dirección: Collin Higgins. Guión de Collin Higgins y Patricia Resnick. Fotografía: Reynaldo Villalobos. Música de Charles Fox. Canción escrita e interpretadapor Dolly Parton. Intérpretes: Jane Fonda, Lily Tomlin, Dolly Parton, Dabdey Coleman, Stirling Hayden. Comedia. Estados. Unidos, 1980. Local de estreno: Rialto.

En tal enredo no se sabe muy bien qué significa la presencia de actrices como Jane Fonda, que, por cierto, no se lleva el bocado mejor en el reparto. Limitada a una parodia de sí misma, su labor brilla poco junto a la de sus dos compañeras, Dolly Parton y Lily Tomlin sobre todo, que dan a sus personajes rasgos mucho más convincentes.

El hecho de que tales filmes se realicen todavía supone la existencia de un público situado por vocación o edad a muchos años luz de los actuales. Es el que ríe situaciones ya viejas entonces, alguna que otra frase acertada y la labor de Dabney Coleman, que, por cierto, recuerda a Richard Nixon. Esta mezcla de serial americano, con canción inicial y todo, y túnel del tiempo, aporta como novedad, por llamarla de algún modo, la vuelta de Stirling Hayden en un breve cometido, para curiosidad de cinéfilos nostálgicos. Pueden reconocer al joven pistolero Johnny Guitar convertido en presidente de multinacional, curiosa moraleja para aquellos que en la pantalla gustan de ciertos simbolismos elementales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de mayo de 1981