La Unión Soviética confirma al líder libio Gadafi su apoyo al "frente de rechazo" árabe

A media mañana de ayer, Leónidas Breznev y Muamar el Gadafi volvieron a entrevistarse por segunda vez en doce horas. Aún es pronto para saber con exactitud cuáles serán los resultados de esta cumbre libio-sovíética, pero sí se puede adivinar que la URSS y el Frente de Rechazo árabe pasan por uno de sus momentos más idílicos.

Sin que se conozcan los detalles, en algunos círculos de Moscú se afirma que el Kremlin está dispuesto a intensificar su apoyo político y militar al Frente, compuesto por Libia, Argelia, Siria, Yemen del Sur y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).El enviado especial del Frente de Rechazo ha querido, en cualquier caso, mostrar sus distancias. Según se ha podido saber, Gadafi no quiere que se instalen bases soviéticas en su país, aunque estaría dispuesto a ofrecer ciertas facilidades de atraque en sus puertos a los barcos de la URSS.

Poco antes de salir de Trípoli, Gadafi declaró al periódico japonés Asahi Shimbun que «ser neutral no significa no tener amigos», e, indudablemente, el líder libio ha reconocido en este viaje a Moscú estar muy cerca de muchas de las tesis del Kremlin.

«El Frente de Rechazo -cuya representación ostenta Gadafi en sus entrevistas con Breznev- apoya las propuestas de la URSS para garantizar la paz», dijo el líder revolucionario libio durante los brindis de la cena que celebró el lunes a invitación de Breznev.

El jefe del Estado soviético coincidió en muchos de los párrafos de su discurso con el líder libio. Ambos insistieron en distinguir entre terrorismo y movimientos de liberación, y tuvieron duras frases contra el imperialismo.

Según Breznev, «los imperialistas, explotadores de las riquezas y el trabajo de otros pueblos», son los responsables del agravamiento de la tensión internacional.

En algún otro momento de su discurso, el jefe del Estado soviético hizo alusión más directa a Estados Unidos: «Nadie cree que Estados Unidos», afirmó, «se preocupe de la seguridad de las vías de transporte del petróleo en la región del golfo Pérsico, porque este país no quiere tratar de asegurar la situación internacional a través de un acuerdo pacífico internacional».

"Neutralizar" el golfo

Tanto Gadafi como Breznev han coincidido en la necesidad de neutralizar el golfo Pérsico. El líder soviético, por su parte, criticó a la Casa Blanca por mantener su flota en el océano Indico, cuando ya han pasado más de dos meses del final de la crisis de los rehenes norteamericanos en Teherán.Los acuerdos de Camp David recibieron duros ataques en los discursos de los dos estadistas, que defendieron la tesis del Kremlin de que sólo una conferencia internacional puede pretender solucionar los problemas de Oriente Próximo.

Hoy, al finalizar la visita de Gadafi, los Gobiernos de la URSS y Libia firmarán un comunicado conjunto. La agenda del líder libio ha sido bastante apretada, y en medios periodísticos occidentales de la capital soviética se especula con la duda de si en dicho documento se hará referencia a dos temas que han formado parte de las conversaciones, pero sobre los que la URSS aún no se ha pronunciado solemnemente: la situación interna de Líbano y la crisis del Sahara.

De la visita de Gadafi saldrá también -según se afirma en círculos diplomáticos- un tratado de amistad libio-soviético, semejante al que, hace pocos meses, firmaron Moscú y Damasco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 28 de abril de 1981.

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