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Investigación sobre los apoyos al golpe

García Carres pasa a disposición de la autoridad militar

El Gobierno y el juez militar especial que instruye las diligencias relacionadas con el fracasado intento de golpe de Estado de los días 23 y 24 llevan a cabo una investigación sobre los posibles soportes civiles y propagandísticos que pudieran haber dado cobertura a los sediciosos. El Ministerio del Interior trabaja intensamente en la búsqueda de personas implicadas en la trama civil del golpe, sospecha que recae, por ejemplo, en el ultraderechista Juan García Carrés, que ha pasado a disposición de la autoridad judicial militar. También está siendo investigado el director de la revista Spic, los financiadores de la operación golpista y los civiles que, al parecer, forman parte del colectivo Almendros, autor de tres artículos publicados en el diario matutino madrileño El Alcázar, que abogan en sus escritos por soluciones anticonstitucionales.

Juan García Carrés, detenido en la madrugada del pasado día 24 de febrero por presuntas vinculaciones con los instigadores del fracasado golpe militar, ha pasado a disposición del juez especial militar que instruye las diligencias relacionadas con la intentona. García Carrés ha desmentido, en los interrogatorios policiales, toda vinculación con los golpistas. Sin embargo, el Gobierno tiene, al parecer, alguna prueba comprometedora para el detenido.Por los términos en que se desarrolló en la madrugada del golpe una conversación telefónica entre el jefe de los sediciosos, Antonio Tejero, y el activo ultraderechista, el Gobierno tiene la evidencia de que García Carrés podría estar en la trama civil de la intentona. José María Stampa Braun, que con ocasión del juicio por la operación Galaxia fue defensor de Tejero, se ha negado ahora a prestar asistencia jurídica tanto a Tejero como a García Carrés.

En la conversación telefónica, García Carrés alentó al jefe de los sediciosos a mantenerse en rebeldía y le anunció que muy pronto se le sumarían dos regimientos. Le tranquilizó sobre el porvenir de la familia Tejero, en caso de un desenlace fatal, pues él se comprometía a su sostenimiento, y le leyó un artículo que, según él, iba a publicar El Alcázar y que era claramente incitador a la rebelión, según la estimación de las autoridades civiles.

Juan García Carrés, profesa desde antiguo -admiración y simpatía hacia Antonio Tejero, «un soldado con honor y un hombre fiel a sus juramentos», según escribió en El Alcázar después de su detención por estar implicado en la operación Galaxia.

El Gobierno dirige ahora sus investigaciones a descubrir la trama civil del golpe y, según una fuente competente, empieza a tener algunos datos. Se está sobre la pista de un importante hombre del mundo económico que podría haber aportado, entre otros fondos, los 2.500.000 pesetas que costaron los autobuses adquiridos a Pablo Martín Berrocal por la esposa de Tejero, a través de un abogado, y que fueron utilizados en el traslado de las tropas que participaron en el asalto al Congreso. Se sigue con atención el movimiento de posibles grupos de apoyo económico a los detenidos y se ha alertado para detectar la posible apertura de cuentas corrientes.

Las noticias sobre el apoyo civil a los golpistas llegan también de Portugal. Según la agencia France Presse, portugueses conocidos por sus actividades de extrema derecha atravesaron la frontera en un punto cercano con Zamora el día del golpe de Estado. El diario Comercio do Porto afirma, por su parte, que el movimiento político Orden Nuevo portugués envió el día antes del asalto un comunicado a un diario lisboeta en el que se decía: «Si queréis saber lo que va a pasar en Portugal, estad atentos a la evolución de la situación española ».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de marzo de 1981