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Investidura de Calvo Sotelo

El Parlamento respondió con la afirmación constitucional y democrática a los intentos golpistas

El Congreso de los Diputados realizó ayer un acto de afirmación democrática y constitucional, al reanudar la sesión de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo -interrumpida el lunes por unos sediciosos en su mayoría vestidos con uniforme de la Guardia Civil-, que obtuvo 186 votos afirmativos frente a 158 negativos, en un trámite en el que le bastaba la mayoría simple.

Por encima de la importancia de los cambios de votos producidos -en la primera votaciónrio superó los 169 votos afirmativos- y del alcance político de que UCD no haya aceptado la oferta socialista de Gobierno de coalición, la trascedencia histórica de la sesión residió en la respuesta que el Parlaniento dio a los golpistas, materializada en la declaración institucional leída en medio de aplausos por el presidente de la Cámara, Landelino Lavilla, y personificada en la previa ovación que los diputados de todos los grupos dedicaron espontáneamente al teniente general Gutiérrez Mellado a su llegada al hemiciclo.El ambiente registrado ayer en el palacio del Congreso de los Diputados fue de progresiva normalización de la actividad, parlamentaria pese a la impronta de la emoción y el recuerdo de las largas horas pasa das en cautiverio por los representantes de la soberanía popular.

Declaración institucional

Antes de que comenzara la sesión, a la llegada del vicepresidente primero del Gobierno, Manuel Gutiérrez Mellado, los diputados le dedicaron, puestos en pie, un largo e intenso aplauso, como muestra de reconocliniento por su valerosa actuación contra los rebeldes. También Adolfo Suárez recibió un aplauso, pero en este caso limitado a los diputados de su grupo.

Comenzada la sesión, el presidente de la Cámara, Landelino Lavilla, leyó la declaración institucional de los representantes del pueblo español en respuesta al grave atentado perpetrado el lunes contra la democracia y el Parlamento. Cuando Landelino Lavilla destacó que el grito de «¡Viva España! » no encierra una verdad distinta del de «¡Viva la Constitución!» y «¡Viva la democracia!», toda la Cámara -con excepción del diputado ultraderechista Blas Piñar y el nacionalista canario Fernando Sagaseta- rubricaron estas palabras con un fuerte aplauso, que se reprodujo poco después, con las mismas inhibiciones, cuando el presidente de la Cámara expresó la gratitud al Rey de España por su firme decisión de garantizar el orden constitucional y asegurar la liberación de los secuestrados. Un diputado gritó « i Viva el Rey! », expresión que fue coreada.

Nuevos aplausos de menor intensidad se produjeron cuando Landelino Lavilla se refirió a la actitud de la comisión general de secretarios de Estado y subsecretarios y al personal de la Cámara. Con especial intensidad fue rubricada la referencia a los medios de comunicación social y a la serena información que fueron capaces de proporcionar. Los diputados dirígieron su aplauso mirando hacia la tribuna de Prensa.

La votación se produjo sin novedades y con el resultado ya dicho de 186 votos afirmativos (UCD, Coalición Democrática, Minoría Catalana y los diputados del Grupo Mixto, Aizpún, Gómez de las Roces y Clavero) y 158 votos en contra, correspondientes a los diputados socialistas, comunistas, nacionalistas vascos, andalucistas y el resto de los del Grupo Mixto. No se produjeron abstenciones. Tanto la Minoría Catalana como los seis diputados de Coalición Democrática, que habían anunciado el propósito de abstenerse en la votación del lunes, explicaron su decisión de votar afirmativamente. También modificaron su voto en este sentido Hipólito Gómez de las Roces y Manuel Clavero.

El portavoz de la Minoría Catalana, Miguel Roca,-manifestó que, aunque le gustaría decir «aquí no ha pasado nada», el hecho es que la situación había cambiado y el Gobierno Calvo Sotelo deberá dar prioridad ahora a la defensa de la democracia, que ha sido atacada.

La Junta de Portavoces del Congreso, en su reunión de la mañana previa a la sesión de investidura, había discutido sobre el desarrollo del debate. Los grupos partidarios de cambiar de voto defendieron que, previamente a la votación, el candidato interviniera y los grupos explicaran su posición. Prosperó esta tesis, frente a quienes deseaban que sólo hubiera explicación final de voto.

La oferta socialista

En el turno de los grupos destacó la oferta de Fellpe González de un Gobierno de coalición para solucionar la grave situación creada a la democracia. El aplauso que esta oferta mereció por parte de los socialistas, comunistas, sector socialdemócrata de UCD y algunos democristianos como Alvarez de Miranda, Luis de Grandes y Apostúa, así como los diputados de CD, Areilza y Senillosa, mostró la buena acogida de prácticamente la mayoría de la Cámara a la propuesta socialista.

Diferencias en el PNV

También un sector de los nacionalistas vascos es partidario de iniciar, al menos, negociaciones sobre la base de esa oferta. Sin embargo, uno de los abanderados de esta posición, Marcos Vizcaya, no defendió desde la tribuna de oradores esta posición personal y acató disciplinadamente el criterio del PNV de mantener el no al candidato y de reafirmarse en los futuros apoyos al Gobierno Calvo Sotelo. Esta postura la expuso el diputado Iñigo Aguirre, presentando una indisposición de Marcos Vizcaya, quien más tarde manifestó a EL PAIS que aceptaba la disciplina del partido, pero, a nivel personal, estimaba conveniente participar en una operación amplia, basada sobre la oferta socialista de Gobierno de coalición, y sentarse a negociar sobre ella, con una eventual forma de apoyo por parte del PNV.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de febrero de 1981

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