Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Investidura de Leopoldo Calvo Sotelo

A Calvo Sotelo le faltaron siete votos para la investidura

Leopoldo Calvo Sotelo no logró ayer la investidura como presidente del Gobierno por siete votos de diferencia, y habrá de presentarse a una segunda votación, que se celebrará el próximo lunes. El debate puso de manifiesto una actitud conciliadora de Calvo Sotelo respecto a los socialistas, que fue acogida con gran cautela por el secretario general del PSOE, Felipe González. Este último insinuó la necesidad de un referéndum si el Gobierno sigue adelante en su voluntad de ingresar en la OTAN. Mayor interés despertó el debate del candidato con Santiago Carrillo, que puso de manifiesto un mayor distanciamiento hacia los comunistas. Nuevamente, en las intervenciones de ayer se pidió a Calvo Sotelo que definiera su postura sobre el tema del divorcio, si bien el candidato soslayó definirse con claridad.

Siete votos afirmativos faltaron a Leopoldo Calvo Sotelo para obtener su investidura como presidente del Gobierno por la mayoría absoluta - 176 votos- que requiere la Constitución en primera votación. Obtuvo solamente los l65 de UCD, tres de Coalición Democrática (Osorio, Areilza y Senillosa) y uno del Grupo Mixto (Aizpún), mientras tuvo en contra a toda la izquierda y a los nacionalistas vascos y andalucistas, además de varios diputados del Grupo Mixto (en total, 158 votos negativos), y se registraron diecisiete abstenciones (Minoría Catalana, CD y dos diputados del Grupo Mixto).En la última jornada del debate de investidura, Calvo Sotelo se negó una vez más a revelar sus propósitos sobre los proyectos legislativos pendientes, y en particular sobre el de divorcio, en una actitud clave para impedir la ruptura de UCD antes de su investidura, que se producirá probablemente el próximo lunes, por mayoría simple.

Por lo demás, Calvo Sotelo se esforzó ayer en destacar las diferencias con los comunistas de Santiago Carrillo, mientras intentó acortar distancias con los socialistas, cuyo líder, Felipe González, no se empleó a fondo contra quien le hace impagable favor de girar hacia la derecha, dejándole espacio político por el centro.

En un tono de guante blanco, el líder de la oposición atacó la política económica del candidato, a la que calificó no de reaccionaria, como habían hecho otros diputados socialistas, sino sólo de «fuertemente conservadora». En cambio, se desmarcó de la política atlantista propugnada por Calvo Sotelo. Felipe González defendió que España no entre en la dinámica de bloques, contra la actitud de Calvo Sotelo, que la estima inexorable. El líder socialista anunció que si la entrada en la OTAN no es refrendada por el pueblo español, el futuro Gobierno socialista saldrá de ella,

Páginas 12,13,14 y 15 Editorial en página 8

Leopoldo Calvo Sotelo no superó la mayoría absoluta para ser presidente del Gobierno

Viene de primera página

Mayor interés y viveza despertó el debate Carrillo-Calvo Sotelo, en el que este último se vanaglorió de sus similitudes con Ronald Reagan (« Estoy al día», dijo) y denunció los problemas internos de los comunistas y sus vinculaciones con el Este, lo que suscitó una respuesta airada del líder comunista, que calificó a UCD de «jaula de grillos», con la protesta, desde su escaño, de Joaquín Satrústegui.

Frente a lo que se esperaba, la reciente muerte por torturas de Joseba Arregui estuvo prácticamente ausente del debate, del mismo modo que Adolfo Suárez, quien sólo acudió ayer para votar y con cuya estrategia política estableció distancias Calvo Sotelo, en un esfuerzo más por ganarse al Grupo Parlamentario Centrista, repleto de críticos de todos los colores. Por deseo expreso del candidato estuvo también ausente la clarificación sobre el programa legislativo de su Gobierno, a pesar de que la izquierda apretó ayer insistentemente las tuercas sobre las cuestiones legislativas pendientes, y con especial énfasis respecto a la ley de Divorcio.

Ni el recuerdo que hizo el socialista catalán Ernest Lluch, sobre las presiones externas que se están ejerciendo sobre el grupo centrista en materia de divorcio, ni la incitación de Santiago Carrillo a que se pronunciara sobre el tema para demostrar la realidad de la unidad de UCD fueron capaces de arrancar al candidato, quien exhibió un olímpico silencio, incluso después de oír las voces que reclamaban desde los escaños de la Izquierda «divorcio, divorcio».

Próximas "deliberaciones" sobre el divorcio

Sólo cuando Santiago Carrillo insistió de nuevo y Fernández Ordónez, a sólo dos escaños del candidato en el banco azul. le animó también a que respondiera.

Calvo Soteío pareció decidirse a ofrecer una solución al enigma. La expectación producida en el hemiciclo resultó defraudada, porque el aspirante a presidente del Gobierno se limitó a reiterar que el Consejo de Ministros y el Grupo Parlamentario Centrista deliberarían sobre los proyectos legislativos pendientes. En relación con su posición Personal respecto a la ley de Divorcio, Calvo Sotelo sólo dijo que no tenía «ninguna intención de retirarla», pero dejó la pelota sobre el tejado del futuro Gobierno y del Grupo Parlamentario, «que tiene la voz y la soberanía en los debates».

Tampoco el líder socialista, Felipe González, logró arrancar mayores precisiones sobre la ley de Divorcio y la de Autonomía Universitaria ni sobre otras pendientes, como la de financiación de la enseñanza -afectada, según recordó, por una reciente sentencia del Tribunal Constitucional-, la del Gobierno o la de Incompatibilidades. Calvo Sotelo insistió en que una vez los proyectos en la Cámara, ésta es soberana, y sólo precisó que no tiene intención de retirar las leyes de Divorcio, LAU e Incompatibilidades, pero sí proponer al Gobierno su examen. Una clave de la voluntad de ocultamiento de estos proyectos -que se contradice con las proclamaciones de claridad y con la anticipación en cuestiones más graves y menos urgentes, como la voluntad de adhesión a la OTAN- la ofreció el propio Calvo Sotelo cuando apeló a la condición de Felipe González como potencial candidato a la Presidencia del Gobierno. «Mi discurso tiene las limitaciones que tendría el suyo», dijo paladinamente Calvo Sotelo, como suprema explicación a su silencio.

Estrategia futura

Fuentes gubernamentales justificaron esta actitud en la necesidad del candidato de asegurarse el voto coherente de su grupo parlamentario sin revelar las líneas programáticas de su política en materias que dividieron a UCD antes de su segundo congreso y que podrían producir, caso, de explicitarse, la ruptura de voto del grupo gubernamental. Igual alcance dan las citadas fuentes a la celosa discreción guardada por Calvo Sotelo y sus colaboradores sobre la composición de su inminente Gobierno y la ulterior pedrea de cargos políticos.

En toldo caso, aunque nadie sabe a ciencia cierta qué sector centrista va a ganar, lo seguro es que la indefinición se resolverá después de la investidura, y que para entonces se reproducirán las pugnas internas, tras la aparente cohesión ofrecida ayer por el grupo parlamentario, cuyo portavoz, Agustín Rodríguez Sabagún, al final de un discurso convencional y anodino, en el que refutó la calificación reaccionario dada al programa de Calvo Sotelo y le definió como exponente, de «una modernidad sin complejos», anticipó el voto unido de su grupo. La incógnita, como en tantas situaciones difíciles de UCD, sigue siendo Fernández Ordóñez y el puñado de diputados, socialdemócratas. Fernández Ordóñez tiene conciencia de que para que Calvo Sotelo obtenga o no el próximo lunes la mayoría simple, él cuenta con la llave, pero está decidido a no utilizar todavía la presión de este capital político. Además, confía en que la no retirada del proyecto de ley de divorcio sea suficiente para que resulte aprobado en su versión actual, habida cuenta de la aritmética de votos que en su día le permitió sacar adelante la reforma fiscal. En definitiva, Fernández Ordóñez cuenta con los votos de la izquierda, en la confianza de que darán su apoyo, como mal menor, a su proyecto de ley de divorcio.

Inseguridad legislativa

Sin embargo, los socialistas pusieron de manifiesto a EL PAIS que tal apoyo no está asegurado y que, aun contando con él, sería dificil la aprobación de la ley, por que muchas de las abstenciones o votos negativos para la investidura de Calvo Sotelo se convertirán en votos favorables a la reforma de la ley del divorcio que patrocina la mayoría de los diputados del grupo centrista, por lo que los cálculos del actual ministro de Justicia pueden resultar frustrados.

Fernández Ordóñez manifestó a EL PAIS que no desea, en cualquier caso, utilizar la presión de sus votos en la investidura del candidato, pero que lo hará después en defensa de su proyecto, incluso desde fuera del Gobierno, como mero diputado.

Realizaron la información sobre el debate de investidura .

Al candidato le faltaron siete votos para la mayoría absoluta

El candidato Leopoldo Calvo Sotelo obtuvo 169 votos afirmativos, siete menos de los que habría necesitado para la mayoría absoluta. Al no ser elegido en primera vuelta deberá acudir a una segunda, en la que sólo precisará mayoría simple, es decir, obtener más síes que noes. La sesión para esta votación ha sido convocada para el Iunes a las 16.30 horas, y la votación en concreto, a partir de las 18.00 horas.Votaron afirmativamente los 165 diputados de UCD, el miembro del Grupo Mixto, Jesús Aizpún, y los de Coalición Democrática José María de Areilza. Alfonso Osorio y Antonio de Senillosa. Votaron en contra 158 diputados, de los grupos socialista, del comunista, vasco, andalucista y los miembros del grupo mixto Juan María Bandrés, Andrés Fernández, Josep Pi i Súñer, Blas Piñar, Fernando Sagaseta y Antonio Torres.

Se abstuvieron diecisiete diputados, los nueve diputados de la Minoría Catalana, seis diputados de Coalición Democrática y los miembros del mixto. Manuel Clavero e Hipólito Gómez de las Roces.

Ausentes fueron los tres diputados de Herri Batasuna, los socialistas Guíllermo Galeote y Luis Fuertes y el andalucista Emilio Pérez Ruiz, que se ha dado de baja de su partido como diputado y aún no ha sido sustituido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de febrero de 1981

Más información