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Convocada para mañana una huelga general en el País Vasco

, El llamamiento a una huelga general para el lunes en todo el País Vasco y la convocatoria de sendas manifestaciones unitarias, a celebrar el mismo día en Bilbao y San Sebastián, iniciativas ambas que cuentan con el apoyo de los principales partidos y centrales sindicales de Euskadi, con excepción de Herri Batasuna, son las dos iniciativas más importantes surgidas en respuesta al asesinato del ingeniero José María Ryan Estrada, perpetrado por ETA Militar. A los pronunciamientos producidos en las primeras horas se unieron ayer las condenas de personalidades y organismos muy significativos dentro del movimiento antinuclear.

Las centrales CC OO, UGT y ELA-STV y los partidos PNV, PSE-PSOE, PCE y Euskadiko Ezkerra emitieron a última hora de la tarde de ayer un comunicado en el que llaman la atención sobre la «amenaza macabra indiscriminada, injusta e inaceptable» contra otros trabajadores de Iberduero contenida en el último comunicado de ETA Militar.

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Partidos y sindicatos convocan manifestaciones de repulsa por el asesinato del ingeniero de Lemóniz

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La amenaza contenida en el comunicado de ETA redobla, a juicio de las centrales y partidos firmantes, la necesidad de «no dejar sin respuesta el asesinato de Ryan», por lo que deciden convocar una huelga general de veinticiatro horas para mañana, lunes, y sendas manifestaciones a celebrar ese mismo día, a las cinco de la tarde, en Bilbao y San Sebastián. Los sindicatos y partidos firmantes piden además al Gobierno vasco que el lunes día 9 sea declarado por éste «día de luto oficial en recuerdo y solidaridad con el compañero y ciudadano vasco asesinado».

Josefa Murúa, la esposa del ingeniero asesinado, no comunicó la noticia a sus hijos, todos ellos de corta edad, hasta ayer. Sólo los dos mayores, de nueve y ocho años de edad, conocían con anterioridad el secuestro de su padre y la amenaza que pendía sobre él. Josefa Murúa, a quien se ocultó la existencia del comunicado de ETA que confirmaba el asesinato de su marido hasta primeras horas de la madrugada del sábado, cuando el cadáver ya había sido encontrado, acudió a primera hora de la mañana de ayer al depósito del Hospital Civil de Basurto, donde había sido trasladado el cuerpo sin vida de José María Ryan. Fue tras esta visita cuando Josefa Murúa se reunió con sus cinco hijos para comunicarles la muerte de su padre. Los niños estaban convencidos de que su padre regresaría a casa ayer mismo, por ser el cumpleaños de uno de ellos, Pablo, que cumplía cinco años.

El dramatismo de la jornada se vio incrementado por la noticia de que María del Corazón Ruiz, esposa de un compañero de trabajo de Ryan, que el jueves participó en la manifestación de Bilbao, había fallecido en la misma madrugada del sábado, víctima de un ataque al corazón que le sobrevino instantes después de escuchar por la radio la confirmación del asesinato del ingeniero secuestrado por ETAm. La fallecida contaba 34 años y era madre de seis hijos.

La familia confirmó, por otra parte, que José María Ryan será enterrado hoy en el panteón familiar del cementerio de Vitoria tras el funeral que se celebrará, a las 11.15 horas, en la iglesia de San Vicente, de Bilbao. El ministro de Industria y Energía, Ignacio Bayón, y el comisario de Energía de dicho ministerio, Luis Magaña, han confirmado su asistencia, así como varios consejeros del Gobierno vasco.

De entre las decenas de comunicados condenatorios difundidos ayer destaca, por su significación de fondo, el de la Comisión de Defensa de una Costa Vasca No Nuclear (CDCVNN), organismo al que no parece exagerado considerar principal inspirador y eje del potente movimiento antinuclear desarrollado en el País Vasco en los últimos años. «La situación creada», dice en un comunicado, «nos obliga a un replanteamiento de nuestra actividad y papel en la trágica controversia de Lemóniz. El problema ha llegado a unos niveles ajenos a nuestros modos de actuación».

Por su parte, José Allende, profesor universitario, especialista en planificación regional, miembro fundador de la CDCVNN, y probablemente la personalidad más representativa y con mayor prestigio del movimiento antinuclear en Euskadi, declaraba textualmente a EL PAIS: «Lo sucedido me obliga a un absoluto replanteamiento de mi militancia en la lucha antinuclear, lucha que ya es imparable, y sin que ello signifique renunciar a los principios y fundamentos que me hicieron participar de ella. Estoy muy cansado y todo lo sucedido, y digo todo desde todos los puntos de vista, me ha afectado. Han ocurrido cosas demasiado sucias que yo no llego a entender. Además, en otro orden de cosas, José María Ryan era un buen amigo mío desde mi infancia y yo soy un ser humano ».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de febrero de 1981

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