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RELIGION

El Papa está mal informado sobre la Iglesia del país, según los obispos brasileños

«La tarea de la Iglesia no consiste primordialmente en la construcción de un mundo material perfecto», y grave sería su responsabilidad si la «legítima atención a las cuestiones sociales la distrajera de la atención a su misión religiosa».Esta advertencia está contenida en una carta personal del Papa a los obispos brasileños, que debía haberse mantenido secreta, pero que fue publicada por el Jornal, de Brasil, y de la que se ha hecho eco en España el semanario católico Vida Nueva. El Gobierno brasileño y los obispos conservadores han utilizado la carta para lanzar una fuerte ofensiva contra la mayoría del episcopado, significado por su sensibilidad política, A la vista de la fuerte polémica levantada en Brasil, el presidente de la Conferencia Episcopal brasileña, Ivo Lorscheiter, se presentó la semana pasada en Roma, siendo recibido inmediatamente por el Papa. Fuentes cercanas al obispo brasileño han declarado a EL PAIS que «Juan Pablo II está mal informado sobre lo que pasa en Brasil», al tiempo que manifestaba que la intención del Papa no era el sentido que el Gobierno quiere dar a la carta. La información que recibe el Papa sobre América Latina tiene que pasar por el cardenal Baggio, antiguo nuncio en Brasil y conocido por sus conflictos con los sectores progresistas de la Iglesia latinoamericana. Hace unos días se quejaba públicamente el premio Nobel de la Paz, el argentino Esquivel, de que el Papa no hubiera recibido la lista por él enviada de los argentinos dados por desaparecidos.

El origen de la carta no tiene ningún secreto, sino que obedece al encuentro de los obispos brasileños con el Papa en Fortaleza. Allí le plantearon una serie de cuestiones sobre el celibato, curas casados y presencia en la sociedad, que, al ser formuladas en portugués, no fueron comprendidas por el Papa, a pesar de los resúmenes en alemán que improvisaba Ivo Lorscheiter. Juan Pablo U les prometió una respuesta por escrito.

La admonición papal ante el peligro de una politización excesiva tiene que ver con la existencia del Partido de los Trabajadores, cuyos planteamientos radicales están apoyados y animados por las comunidades eclesiales de base, ampliamente implantadas en el país. El líder del partido, el campesino Lula, cuenta con el asesoramiento del dominico Frei Betto, bien conocido en Brasil por su historial de cárceles y denuncia de la dictadura. La crítica a la teología política y la denuncia del secularismo creciente que amenaza, según el Papa, a los cristianos brasileños son, según estos últimos, fruto de una información tergiversada que no responde a lo que pasa en Brasil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de enero de 1981