"La nomenklatura", nueva clase dirigente soviética

Acaba de aparecer en las librerías francesas La nomenklatura, obra del historiador soviético Michael Voslensky. En opinión de sus primeros analistas, La nomenklatura, palabra latina rusificada, «merece alcanzar la misma celebridad que el término gulag, ignorado hasta el día que Soljenitsyn lo utilizó para describir el sistema concentracion arlo soviético». Esta últimafrase es de Jean Ellenstein, el historiador comunista francés miembro del PICF, pero disidente de la ortodoxia oficial, y que en esta ocasión han escrito la introducción del libro de Voslensky. La nomenklatura descubre de manera vertiginosa la «cara» de los verdaderos detentadores del poder en la URSS: 750.000 privilegiados «que constituyen la clase dorainante y explotadora del pueblo soviético».

Michael Voslensky, nacido hace sesenta años en la URSS, es historiador, fue alto funcionario, colaborador del Comité Central del Partido Comunista soviético, al que representó en conferencias internacionales. Perteneció al Consejo de la Academia de Ciencias Sociales y ejerció como profesor en la Universidad Lumumba, de Moscú.Desde 1972 vive en Occidente y está considerado como uno de los especialistas más solventes de la política soviética. Este libro, salvo por los comunistas galos, que aún no lo han comentado, es considerado como «un acontecimiento paralelo a la aparición de los libros de Trotski y del yugoslavo Milovan Djilas. «Pierre Daix, el intelectual y escritor francés expulsado hace varios años del Partido Comunista francés, anotaba ayer a propósito de La nomenklatura: «Valoro este libro como el más importante publicado sobre la Unión Soviética después de El archipiélago Gulag».

De Trotski a esta parte, en efecto, muchos autores se han preocupado de «la nueva clase» (Djilas) dominante que han generado los países socialistas. El autor yugoslavo realizó el estudio más completo referido a su país. Pero todos estos trabajos analizaban teóricamente la evolución de los regímenes socialistas productos de la revolución de octubre de 1917. Por el contrario, y por primera vez, Voslensky, que fue un privilegiado, describe la vida cotidiana de sus ex colegas, narra los hechos, la historia vivida y, a posterior¡, extrae las lecciones que le parecen oportunas en tanto que historiador y conocedor del marxismo.

¿Qué es La nomenklatura? En la URSS, por nomenklatura se entiende «la lista de puestos de dirección dependíentes de las instancias superiores del partido y la lista de personas nombradas para esos puestos o que se mantienen en reserva para esos mismos puestos». La nomenklatura en definitiva, responde a una pregunta que ya se planteó Trotski: ¿quién dirige la Unión

Soviética? Para el revolucionario ruso, colaborador de Lenin y asesinado en México, el poder fue «usurpado» por la burocracia parasitaria. Otros especialistas, después, han intentado demostrar que el poder está en manos del Ejército, o del partido, o de la policía. Michael Voslensky responde de manera categórica y con un lujo de detalles sobrecogedor: en la URSS, corno en los demás países socialistas, el poder total, absoluto y despótico está en manos de la nomenklatura, cuyos padres fueron Lenin y Stalin, sobre todo, y cuya dominación y privilegios no han hecho más que extenderse hasta el presente. La nomenklatura, según Voslensky es «la clase de privilegiados, la clase de explotadores de la sociedad soviética, una clase que aspira a la hegemonía mundial, una clase de parásitos, elegidos por cooptación y, cada vez más, por motivos hereditarios».

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El autor describe la trayectoria de un nomenklaturista hasta que llega al pleno goce de todos sus privilegios: apartamentos lujosos, comidas refinadas en restaurantes y acceso a comercios especiales, datchas (casas de campo), sueldos diez veces superiores a la media, más los «sobres» mensuales, centros de descanso prácticamente gratuitos, coches lujosos, chóferes y lo que constituye su droga insustituible: el poder. Al final del libro se narra una jornada de un miembro de la nomenklatura, Denis Ivanovitch, y el historiador francés Ellenstein comenta: «Tantas ganas me dan de llorar, como de reír».

Tres millones de privilegiados

Según calcula el autor, en la URSS existen alrededor de 750.000 nomenklaturistas que, con sus familias, ascienden a tres millones de privilegiados; es decir, el 1,5% de la población soviética. Ese clan ejerce todo el poder en el Ejército, en el KG13, en la economía, en las artes y a todos los niveles de la Administración. «La ideología de los nomenklaturistas, resume Voslensky, no es marxista, ni incluso leninista. De hecho, es la creación de la. nobleza, clase dominante de la antigua sociedad feudal rusa. Se trata de un chovinismo de gran potencia, al que se le ha integrado una terminología marxista y leninista que sirve los intereses de la nomenklatura».El, capítulo dedicado a las ramificaciones de la nomenklatura en los partidos comunistas occidentales aborda el tema del eurocomunismo. «A pesar de que los eurocomunistas», resume, «repiten que es imposible el socialismo sin la democracia, se manifíestan incapaces de sacar la única conclusión posible: que no hay socialismo en la URSS». El ya referido comunista Ellenstein, en el prefacio del libro, concluye que hasta la fecha ningún estudio le había convencido, como lo ha conseguido La nomenklatura, de que «existe en la Unión Soviética una verdadera clase dominante».

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