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"Liberalismo" gubernamental para tratar de remontar la crisis

ENVIADO ESPECIALUna corriente de liberalismo» político se ha dejado sentir en los medios oficiales polacos, tras la firma, ayer, a las 5.40 horas de la madrugada, del acuerdo Gobierno-huelguistas en la cuenca minera de Katowice (alta Silesia), dando por terminada, transitoriamente, la crisis política que ha colocado al régimen polaco en una situación difícil.

La pronta solución del conflicto planteado por los huelguistas del Comité de Huelga Interempresas (MKS) de Jastrzebie, con el acuerdo firmado por el viceprimer ministro, Aleksander Kopec, en presencia del miembro del Buró Político y secretario del partido comunista, POUP, Stanislaw Kania, que intervino también en la negociación de Szczecin, fue motivada por el deseo oficial de no plantearse ningún problema con los mineros, «clase privilegiada» en la jerarquía salarial polaca y base de la sustentación económica del régimen.

En acuerdos de Jastrzebie, además del reconocimiento de los derechos políticos ya adquiridos por los obreros del Báltico (Gdansk, Gdynia y Szczecin), los mineros han obtenido la reducción del número de horas laborables, un aumento salarial y mejoras en las condiciones de seguridad. Según diversas informaciones contrastadas, la delegación gubernamental, presidida por Kopec, llegó a aquella ciudad de Silesia «sólo» para firmar las demandas obreras.

Entre tanto, la situación vuelve a la normalidad en los principales puertos del Báltico, informa la agencia oficial polaca PAP. Varios buques pudieron descargar el pasado martes y ayer en Gdansk, y otros zarparon de Gdynia, si bien, siempre según PAP, hay dificultades en las líneas ferroviarias, como consecuencia del amontonamiento de productos en los muelles.

Asimismo, conseguida la normalidad laboral, los medios oficiales polacos han decidido optar por una vía «liberal» de comportamiento, a pesar de que confiesen que «están desorientados» en relación con el futuro, como comentó uno de los responsables del periódico Zycie Warszawy (La Vida de Varsovia).

El propio órgano oficial del POUP, Tribuna Ludu, afirmó ayer en su editorial que «el cambio de personas en la dirección hay que llevarla a cabo con todas sus consecuencias», pero especificó que «no se quiere cambiar el sistema, sino modificar algunas cosas».

Sin embargo, a pesar de este tono, que hace presagiar importantes cambios en la cúspide del poder comunista polaco, el POUP está dispuesto a reaccionar contra el empuje casi imparable de las nuevas organizaciones obreras, que disminuyen día a día su papel dirigente.

Autocrítica de los sindicatos oficiales

En este sentido, el pasado lunes se informó de la reunión del sindicato oficial de científicos, presidido por Franciszek Rusek, presidente de la Cámara de Trabajo y Seguridad Social, en el transcurso de la cual se hizo una autocrítica de su propio funcionamiento, pero se insistió de forma especial que el sindicalismo oficial, de ahora en adelante, participará directamente en la vida económica y garantizará que no proseguirán «las decisiones unilaterales del Gobierno».

Este intento de parte del sindicato oficial de recuperar el papel perdido en la organización sindical nacional se reflejó ayer en toda la Prensa, que informó, en primera página, de las reuniones que mantienen una comisión gubernamental y otra sindical oficial para estudiar la forma del control de precios.

También ayer, después de tres días de silencio, el nombre del primer secretario del POUP, Edvard Gierek, volvió a aparecer en la Prensa y la televisión, al darse noticia de la reunión del Buró Político y el secretariado del partido, el pasado lunes, «presidida por el primer secretario, Edvard Gierek».

Con ello se lanza un mentís indirecto a las noticias relativas a la destitución de Gierek, sobre la que debería pronunciarse el pleno del comité central, Cuyos miembros han recibido la orden de estar disponibles y poder presentarse en la sede de este organismo en Varsovia en el plazo máximo de dos horas.

Igualmente, ayer fue convocado el Parlamento (Seim) para una fecha no determinada, con el fin de examinar las propuestas económicas del nuevo primer ministro, Josef Pinkowski.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de septiembre de 1980

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