Dos pueblos navarros declaran la "guerra" a una empresa química

Los concejos de Beriáin y Salinas han iniciado una guerra abierta con Potasas de Navarra con el objeto de paralizar las obras de ampliación que esta empresa ha iniciado, sin la correspondiente licencia, en el vaso de Salinas, en el que se acumulan los residuos salinos procedentes de las fábricas de Solvinita y Carnalita. Mientras Potasas de Navarra insiste en que el recrecimiento del muro de contención de los residuos es necesario, y en sus escritos a los dos concejos asegura que, de no llevarse a cabo las obras, existe un gran riesgo de que los lodos y aguas rebosen el vaso, con peligro incluso para los habitantes de Salinas, los concejos exigen un replanteamiento del tema, que evite problemas cada vez que la empresa necesite ampliar los vasos de vertidos. Por el momento, las posturas están totalmente enfrentadas y el concejo de Beriáin ha pedido al gobernador civil que mande a las FOP a fin de impedir unas obras que califica de ilegales, ya que se realizan sin licencia.

Los alcaldes de los concejos de Salinas y Beriáin no están de acuerdo con el procedimiento que Potasas de Navarra está llevando a cabo últimamente para acumular los residuos líquidos en el vaso de Salinas, porque entienden que existe ya la posibilidad de que, con las lluvias, el lodo llegue hasta las casas de los respectivos pueblos. En los dos concejos se asegura que Potasas de Navarra, propietaria de los terrenos en los que se almacenan los residuos, ha hecho hasta ahora un sinfín de obras sin licencia, y que esta situación debe finalizar. Potasas, por su parte, ha advertido que es necesario ampliar los diques de contención y, por el momento, está ganando la batalla legal que tenía planteada con el concejo de Salinas, que le había denegado una licencia para recrecer el muro del vaso de Zolina.La guerra entre Potasas de Navarra y los concejos de Salinas y Beriáin tiene dos frentes diferentes: uno en cada término concejil, ya que la balsa en donde se acumulan los residuos tiene un dique de contención en Salinas, que evita la caída del lodo y agua hasta la población, y una zona de expansión en Beriáin (cuanto más altitud alcance el dique en la zona de Salinas más posibilidades tienen los habitantes de Beriáin de que les llegue el lodo, ya que en esta parte no hay muros ni diques que puedan contener los residuos que acumula Potasas de Navarra).,

En el poblado de Beriáin, con 424 viviendas construidas por la empresa y unos 2.000 habitantes, el lodo está a unos diez metros de una hilera de garajes, construidos con material prefabricado, y a unos cincuenta de las escuelas, que este año. albergarán a seiscientos niños. La escasa distancia entre la gran charca del lodo y las edificaciones del poblado se acrecienta con el hecho de que no existe en la actualidad ninguna separación natural o artificial. EL PAIS pudo comprobar cómo un grupo de niños jugaba en las zonas más sólidas de los residuos, con evidente peligro, ya que unos metros más adelante el lodo no está solidificado, y cualquier persona se puede hundir en la charca, como si se tratara de arenas movedizas.

Sin licencia

Después de la experiencia que Potasas de Navarra realizara en el vaso de Zolina, a unos ocho kilómetros de la fábrica, donde se había previsto una gran zona destinada a almacenar residuos líquidos, pero que, por problemas orográficos, no ha funcionado como se preveía, ya que en ocasiones las tuberías se obstruyen, la dirección de la empresa se dirigió, en mayo del pasado año, al concejo de Salinas solicitando la venta de 242 metros cuadrados de terreno comunal, con objeto de ampliar el vaso de Salinas. El concejo, por su parte, tomó el acuerdo, el 12 de junio, de aplazar cualquier contestación al tema en tanto no finalizara un estudio «de la negativa incidencia en la zona que produce Potasas de Navarra».Nueve días después, Potasas de Navarra solicitó al concejo la autorización para la realización de las obras de ampliación, por lo que éste se dirigió a su vez a la Diputación Foral de Navarra con objeto de que, a la vista del proyecto de elevación de diques que presentaba la empresa, los técnicos de la dirección de administración municipal emitieran un informe sobre el tema.

Dos meses más tarde, el 25 de agosto de 1979, a pesar de los informes favorables de la Diputación Foral y Delegación de Industria para realizar las obras, el concejo de Salinas, contestando a la solicitud de Potasas de Navarra, ratifica los términos de su anterior acuerdo del 11 de junio, lo que supone la denegación para realizar cualquier tipo de obra. La empresa había advertido al concejo de la urgencia de las obras, «ya que de no efectuarse inmediatamente existe un gran riesgo de que en el próximo invierno rebosen los lodos y aguas contenidas en el vaso». En estas circunstancias, Potasas de Navarra presentó un recurso de reposición el 27 de octubre contra la supuesta denegación tácita del concejo, que fue rechazado nuevamente por éste el 10 de noviembre de 1979.

«En el fondo», señaló a este periódico el diputado socialista Gabriel Urralburu, que ha asesorado a los dos concejos en el tema, «la cuestión se reduce a que Potasas de Navarra, una empresa del INI, no está dispuesta a que sus propios empleados, que ocupan cargos en los concejos, sean los que te marquen las reglas legales del juego. Potasas de Navarra no acepta que en su propio terreno se le pongan condiciones. Pero no hay más que darse una vuelta por Beriáin para comprender que existe un problema importante con los residuos y los vecinos de las dos poblaciones, que hay que resolver en el plazo más corto y de la mejor manera».

El 23 de noviembre, Potasas de Navarra presenta ante el Tribunal Administrativo de Navarra un recurso de alzada contra la desestimación tácita de la petición de licencia, que es desestimado. Sin embargo, Potasas de Navarra comienza las obras de ampliación del dique sin la correspondiente licencia, mientras presenta un nuevo recurso ante el Tribunal Administrativo, que el pasado día 6 falló a favor de la empresa, declarando que procede conceder a Potasas la licencia de obra, conforme al proyecto técnico presentado. Este acuerdo, conocido el martes por el concejo, zanja la cuestión en favor de Potasas de Navarra, si bien los vecinos, que la pasada semana paralizaron las obras de recrecimiento del dique de contención, no están dispuestos a ceder en este tema: el suyo es un problema psicológico.

Todos los días observan cómo sube el volumen de residuos acumulados y piensan en la posibilidad de que el dique salte. De inmediato, el lodo llegaría hasta Salinas, ya que la población está a inferior nivel que el vaso.

Parar las obras

En Beriáin, el problema no es aumentar el dique, sino, precisamente, contar con un muro de contención que evite que el lodo pueda extenderse por el pueblo. Si se levanta el nivel del dique, por un lado, en Salinas, y por el otro, en Beriáin, el lodo se sale prácticamente del vaso, al no haber ningún obstáculo que lo impida. «Nosotros pedimos», señala el alcalde, Jesús Urra, «que levanten un dique junto a las escuelas, y que de ahora en adelante, los residuos líquidos los lleven hasta el vaso de Zolina, que se pensó sólo para ese cometido. Tan pronto como empiecen las lluvias puede haber un día una desgracia como no se solucione para entonces el problema».En marzo de este año, Potasas de Navarra inicia obras en el término de Beriáin, sin licencia municipal. El dique de contención del vaso, frente a Salinas, tocaba una parte de Beriáin, por lo que la empresa optó por realizar las obras sin solicitar la licencia. El 12 de mayo, el concejo adopta el acuerdo de decretar la paralización de las obras, del que la empresa hace caso omiso, por lo que el alcalde de Beriáin denuncia el caso ante el gobierno civil y la delegación del Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo. La respuesta de Potasas de Navarra, el 12 de junio, llega a través de un recurso de reposición interpuesto por el director general de la empresa, José Antonio Gorostiaga, en el que, a la vez que se solicita la anulación del decreto de paralización de obras, se pide que el concejo conceda a la empresa la correspondiente licencia.

Por el momento, el concejo no ha contestado a la solicitud, ya que, según se informó a este periódico, «hasta que Potasas no acate el decreto de paralización de las, obras y se comprometa a construir un dique en esta parte del vaso, no podemos negociar con la empresa». Sin embargo, el gobierno civil decretó el pasado 27 de junio la paralización de las obras, en tanto no se obtuviera la licencia, acuerdo que fue suspendido por el Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo el 31 de julio.

En el tira y afloja, Potasas de Navarra, cuya licencia no se le concede, comunicó al concejo de Beriáin, el pasado día 13, después de que varios vecinos impidieran a las máquinas continuar con el movimiento de tierras, que tomase en cuenta el acuerdo del MOPU, «y no se produzcan impedimentos para que continúen las obras, ya que, en caso de continuar la actual situación, nos veríamos obligados a comunicarlo a la autoridad gubernativa por el gravísimos riesgo de contaminación que puede producirse en caso de desbordarse el vaso, que se encuentra en su límite de capacidad».

El concejo de Beriáin no ha con testado a este escrito, pero se ha adelantado a Potasas de Navarra en lo que respecta a solicitar la presencia de las FOP. El martes, el alcalde, Jesús Urra, presentó un escrito en el Gobierno Civil de Navarra pidiendo la colaboración de las FOP para lograr que Potasas de Navarra no pueda llevar a cabo obras sin licencia. De lo contrario, según se aseguró a EL PAIS, serán los propios vecinos quienes impidan que trabajen las excavadoras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 20 de agosto de 1980.

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