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Homenaje del mundo del flamenco al "cantaor" El Piki

Más de 3.000 espectadores han asistido en Granada al festival de flamenco organizado en homenaje a Antonio Cuevas, El Piki, cantaor cuyo cadáver apareció en una cuneta de la autopista de Barajas, en Madrid, el pasado día 2 de marzo, sin que, hasta el momento, hayan sido esclarecidas las circunstancias de su muerte.

Un total de veinticuatro cantaores, once guitarristas (Los Habichuela, Enrique de Melchor, Tomatito y Pedro Peña) y las bailaoras Mariquilla y Primi Daza formaban parte de un cartel que difícilmente podría haber sido reunido a nivel empresarial y tributaron, a lo largo de siete largas e incansables horas, el más cálido y emocionado homenaje a la memoria de El Piki que ningún aficionado hubiera podido imaginar.Tan sólo en la primera parte, en la que actuaron los cantaores de Granada, con una única intervención, el espectáculo se prolongó ya durante casi tres horas. La proyección del cortometraje de Miguel Alcobendas sobre la obra Camelamos naquerar, del poeta José Herédia Maya y el bailaor y coreógrafo Mario Maya, arrancó a continuación una gran ovación del público durante una de las escenas en las que El Piki cantaba con su jonda y potente voz flamenca.

A excepción de José Menese, que había justificado su ausencia, en la segunda parte actuaron todos los grandes del momento. El primero que hizo levantarse a la gente de las sillas fue Luis de Córdoba, quien, una vez más, entusiasmó al público con sus impecables cantes por granainas. Y, tras el cantaor cordobés, prácticamente todos los que siguieron (Fosforito, Lebrijano, Camarón de la Isla, Enrique Morente, Chiquetete y Diego Clavel) se vieron obligados, como había ocurrido antes con el granadino Paco Moyano, a repetir su actuación.

Por otra parte, y según informa nuestro corresponsal José Aguilar, parecido homenaje al cantaor El Piki ha constituido previamente el estreno en esta ciudad del espectáculo Musical jondo, de Mario Maya y Juan de Loxa, dentro de los actos programados en la primera Bienal de Arte Flamenco Ciudad de Sevilla, organizada por el Ayuntamiento y que se viene desarrollando con desigual fortuna.

En su presentación a los medios informativos, Mario Maya hizo una cálida defensa de su flamenco heterodoxo y creativo frente a los peligros de la momificación de este arte. «El flamenco no es una estatua romana que se desempolva cada cierto tiempo, y la búsqueda de nuevas formas supone un enriquecimiento», declaró el artista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de abril de 1980