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Alfonso Vallejo: "Cuando empecé a escribir teatro sabía que me adentraba en una larga enfermedad"

Tras veinte años se prepara, por fin, el estreno de una de sus obras

«Puedo hablar de veinte años de larga sequía, de soledad y aprendizaje, de clandestinidad y silencio, de vacío.» Alfonso Vallejo, que optó por escribir un «teatro de complejidad», en la línea de Buero Vallejo o Francisco Nieva, al margen de consideraciones de eficacia política inmediata y de las imposiciones de la escena comercial tradicional, va a ver por fin estrenada en España una de sus obras, El cero transparente (1977). Premio Lope de Vega (1977) y Tirso de Molina (1978), comenzó a escribir teatro hace veinte años. Algunas de sus obras se representaron en Estados Unidos e Inglaterra, pero nunca llegaron a cobrar vida durante todo este tiempo en los escenarios españoles.

BEAUMONTLa compañía Teatro Estable Castellano (TEC) ya ha comenzado los ensayos, bajo la dirección de William Leyton, de El cero transparente, obra que será estrenada en los primeros días de diciembre. Pero esta misma obra se ha adelantado en un teatro londinense, el Richmond Fringe Theatre de Orange Tree, en el que ya lleva más de un mes en cartel junto con Vuelomagia, del mismo autor. El reconocimiento internacional de Alfonso Vallejo se ha extendido también a Nueva York, en donde se estrenó, en el pasado mes de junio, otra de sus creaciones, Eclipse.«Cuando empecé a escribir teatro sabía que me adentraba en una larga enfermedad. Me di un plazo: si en quince años no me han hecho caso en España, entonces lo intentaré fuera. Esta táctica me ha compensado, ya que he conseguido lo que me había propuesto hace veinte años: demostrar que existo. » Pero Alfonso Vallejo sabe, porque él lo dice, que una obra de teatro sólo adquiere realidad cuando es representada delante de un público. ¿Cómo ha soportado él esa contradicción interna de escribir y no poder representar, porque él también ha dicho que el texto teatral sólo es un código verbal, un panel de significados y motivaciones que se sitúan en el terreno de la especulación intelectual y de la irrealidad, y que el texto -el teatro- sólo cobra vida en la escena?

«Para mí, escribir teatro -contesta a este interrogante- es un desafío y una aventura. Pero no sólo eso; es además algo que me causa placer; es uno de mis caprichos. Mis obras tienen mucho que ver con la intuición. No soy un escritor profesional; soy un aprendiz, y porque no sé en qué consiste exactamente el teatro, por eso intento escribir. No creo que el teatro tenga que imitar a la vida; lo que debe hacer es revelarla. El arte teatral tiene que volver a manos de la gente que cree en la oscuridad, pero también en la luz; en la desesperanza, pero también en la esperanza. En el fondo, el teatro tiene un sentido de terapéutica, porque explora un terreno humano y plantea una serie de interrogantes a lo más profundo del hombre.»

Alfonso Vallejo ha escrito hasta ahora veinticuatro obras de teatro. Once de éstas han sido traducidas al inglés y cinco al alemán. Es también uno de los dramaturgos españoles más premiados: áccesit del Premio Lope de Vega 1976, que al año siguiente se convertiría en el primer premio; Premio Tirso de Molina 1978, y este año, también finalista del mismo Premio Tirso de Molina, que se fallará el próximo 12 de diciembre, al que concurre con tres obras: El cero transparente, Latidos y Monólogo paraseis voces sin sonido. A este premio, que otorga el Centro Iberoamericano de Cooperación, han concurrido, en la edición de este año, 85 originales de autores españoles y latlnoamericanos. Entre los finalistas figuran también Martín Elizondo, Juan Santamaría Mir, Manuel Domínguez Tavira, Santiago Alberto Alonso, Artur Ruibal y Ricardo Prieto, entre otros.

Agonía de la escena

«La vida teatral española es un buen ejemplo de agonía teatral, a la vez que de paradojas. La mayor parte del teatro que se hace aquí pertenece al mundo de las ideas y de los hechos comerciales. Y cuando no se monta el teatro comercial al amparo del dinero y del negocio, se eligen autores soviéticos, alemanes o ingleses y se deja a un lado a los españoles, hasta tal punto que, para ver teatro español, hay que ir a Londres, Nueva York o París. No se da, por otra parte, oportunidad a los autores nuevos; no se discuten los textos de los nuevos aficionados para analizar sus posibilidades dramáticas.»Para Alfonso Vallejo el teatro clásico tiene absoluta vigencia en los tiempos actuales. «Curiosamente, el autor que plantea en estos momentos más temas de vanguardia es Shakespeare.» Continuamente se siguen encontrando en su obra terrenos no explorados.

Los clásicos españoles también tienen capital importancia: «Calderón es un gigante del teatro del que se ha descubierto muy poco. Es sorprendente que en un país con una riqueza teatral tan extendida, como es el caso de España, estemos viviendo unos momentos teatrales amargos.»

Teatro de la desintegración

Alfonso Vallejo ha publicado últimamente varias obras: El cero transparente, Ácido sulfúrico, El desguace, Monólogo para seis voces sin sonido, Infratonos y A tumba abierta. A pesar de que el texto teatral de Vallejo está abierto a múltiples lecturas, algunos críticos lo han calificado como «teatro de la desintegración», desintegración del individuo y de la sociedad. En El cero transparente, quizá una de sus obras más significativas, presenta el drama de unos personajes que sueñan viajar a un lugar ideal donde el hombre podría vivir reconciliado con la naturaleza, con sus semejantes y consigo mismo; pero tanto el paraíso como las convicciones de los personajes se desintegran.«La libertad, la esperanza, el amor sobresalen en mis obras -dice Alfonso Vallejo- por encima de cualquier otra consideración dramática. El tema fundamental es el hombre.» Su teatro atravesó por dificultades incluso de censura porque era considerado político. «Algunas de mis obras fueron censuradas pero no me considero ninguna víctima. Mi teatro ha sido político, pero no de denuncia política. No creo en el personalismo en política; odio los sermones. Las acusaciones políticas son más eficaces por otros cauces que por los teatrales. En teatro, la militancia política es más efectiva cuando hace referencia al hombre y no a la política. El hombre es político, pero también es otras cosas.»

Alfonso Vallejo no quiere dar detalles de su vida, de otra vida secreta no teatral, que la tiene -«para el mundo del teatro sólo quiero ser autor teatral»-, y prefiere seguir en ese mundo hasta cierto punto dramático de sus veinte años sin salir a las tablas. «El que escribe teatro por necesidad alimenta monstruos.»

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de octubre de 1979