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España desea ingresar como observador en el Pacto Andino

La articulación de España como país observador del consejo de ministros del Pacto Andino se convirtió ayer en el tema central de las conversaciones que el presidente del Gobierno español, Adolfo Suárez, mantuvo con los jefes de Estado de Ecuador, Colombia y Venezuela, señores Roldós, Turbay y Herrera Campins, respectivamente. Adolfo Suárez, que concluye hoy su gira por Latinoamérica con una escala técnica en Santo Domingo, camino de España, se ha entrevistado en Quito con Violeta Chamorro y el comandante Cero, Edén Pastora, miembro de la Junta de Reconstrucción Nacional de Nicaragua, la primera, y del Frente Sandinista, el segundo.

La política de acercamiento de España al Pacto Andino, bien emprendida por el ministro español de Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja, ha sido quizá el único tema político de interés de la gira de Suárez por tierras americanas. El Gobierno de Madrid desea una articulación al Pacto Andino antes de su ingreso en la CEE, si ello fuera posible. Por ello, en las últimas horas, y con motivo de la presencia en Quito de varios presidentes andinos, Suárez y el ministro Oreja aprovecharon las conversaciones bilaterales para dar aquí un apretón en busca de una fecha próxima que le permita a España conseguir un puesto de observador ante el consejo de ministros del Pacto (ya asistió como observador a la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno). Este sería un primer paso encaminado a tomar posiciones en este movimiento de integración latinoamericano que, a pesar de su juventud y debilidad interna, puede un día reforzarse y convertirse en un núcleo político y económico operativo de América Latina.Hasta el momento, y después de las entrevistas mantenidas por Suárez con los presidentes de Venezuela, Colombia y Ecuador, la impresión general es favorable a España. Todos ellos declaran que se ha de buscar la fórmula para otorgar a España el título de observador del Pacto, aunque ninguno avanzó fechas hasta el momento. El propio Herrera Campins declaró a EL PAÍS que en los países del Pacto sólo había encontrado «interés y simpatía» en favor de España y que la posición de su país era de «receptividad». Faltaron en Quito conversaciones de alto nivel con representantes de Perú y Bolivia, países sumidos en los coletazos de sus crisis políticas y que, por ello, constituyen en el time-in el mayor obstáculo para la aproximación de España al Pacto.

La crisis de Centroamérica

Otro de los temas políticos que fueron tratados por Suárez en Quito fue la situación política de Centroamérica. De ello conversó el presidente Suárez con Violeta Chamorro y el comandante cero, jefes de la delegación de Nicaragua que vino a Quito para asistir a la toma de posesión del presidente Roldós. Los líderes nicaragüenses expusieron a Suárez sus posiciones sobre el proceso político de su país y solicitaron ayuda de urgencia en alimentos, medicinas y herramientas, que el presidente español prometió enviar con urgencia a Managua. También este tema fue objeto de la conversación que Suárez mantuvo con el secretario de Estado norteamericano, Cyrus Vance, con quien departió también en tomo a las situaciones conflictivas que se desarrollan en el El Salvador y Guatemala. En esta conversación, Suárez informó a Vance de la intención de España de asistir a la cumbre de los no alineados, de La Habana, y de la situación de Guinea Ecuatorial.

La visita oficial de Suárez a Ecuador para asistir a la toma de posesión del presidente ecuatoriano, Jaime Roldós, la cerró el presidente del Gobierno español bailando boleros y cumbias en la discoteca La Licorne, del hotel Colón Internacional, de Quito. Al baile se sumaron con entusiasmo el presidente del Centro Iberoamericano de Cooperación, embajador Prado y Colón de Carvajal, y los ministros de Comercio e Industria y Energía, señores García Díez y Carlos Bustelo, así como sus respectivas y onerosas comitivas. El presidente y acompañantes visitaron primero el casino del hotel y luego permanecieron varias horas en la discoteca, hasta la madrugada del sábado. Y ahora que hablamos de los ministros económicos que acompañan a Suárez, bien vale recordar que, en lo que a firma de acuerdos o consecución de ventajas económicas y comerciales, este viaje a Latinoamérica, que comenzó y terminó con folklore de la comitiva, ha servido para poco o para casi nada. En todos los países, buenas palabras y nada más y, lo que es peor, el propio presidente Herrera Campins confirmó a EL PAÍS que los conciertos económicos entre España y Venezuela están hoy bloqueados o retrasados.

El líder parlamentario socialista, Felipe González, se marchó ayer de Quito con destino a Panamá y Venezuela. Felipe González se mostró molesto antes de su partida con el presidente Suárez, porque éste no quiso recibirle para no compartir el protagonismo que la delegación oficial española ocupó en la capital ecuatoriana. A su llegada a Quito, Felipe González llamó por teléfono a Suárez -ambos residían en el mismo hotel- para decirle que deseaba conversar con él, entre otras cosas para informarle sobre Nicaragua. Asimismo, el líder socialista le dejó en la habitación de Suárez un informe sobre dicho país. A ambas iniciativas, Suárez no dio una respuesta concreta y sus portavoces se limitaron a insistir en que no hubo entrevista ni «tuvo por qué haberla».

Al parecer, Felipe González comentó antes de salir que cuando Suárez le pida que vaya a la Moncloa estudiará. con tiempo la invitación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de agosto de 1979

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