Presos políticos, arrojados los leones y a las serpientes

El general Anastasio Somoza alimentaba sus leones y serpientes que mantenía en su búnker con carne de los combatientes sandinistas, según fuentes diplomáticas.El plan brutal de torturas se cumplía en los túneles del búnke de Somoza, hasta donde llevaban a los sandinistas para hacerlos confesar.

El secretario de la embajada de Colombia en Nicaragua, Fabio Avella, reveló que en una mazmorra subterránea encontraron doscientos presos políticos que habían sido cruelmente torturados.

Avella descubrió ese horripilante sitio gracias a las declaraciones de un oficial de la Guardia Nacional que buscó asilo en la embajada de Colombia en Managua.

El lugarteniente de Somoza indicó que el dictador lanzaba a los rebeldes a una fosa de leones y, posteriormente, los sacaba semidestrozados para que concluyeran sus confesiones.

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El miembro de la Guardia Nacional, conocido por el apodo de Teniente Muerte, reveló que Somoza, con risa irónica, lanzaba los cuerpos destrozados de los combatientes sandinistas a la fosa de leones y serpientes. «Este era uno de sus principales pasatiempos», dijo. Añadió que «no, menos de quinientos rebeldes murieron allí salvajemente torturados».

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