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FERIA DE SAN ISIDRO: QUINTA CORRIDA

Sale el toro

The quiet man. Ese es Diodoro Canorea: el hombre tranquilo. Te lo encuentras, cuando el rumor dice que estará con el agua al cuello -ha de pagar una fabulosa cantidad en concepto de arrendamiento, tiene la feria en puertas, le dicen (le decimos) cosas que pueden escocer- y está tan pimpante. «Todo, se arreglará, todo se andará, no pasa nada», dice, y comunica el sosiego que parece poseer, como un don divino.Pero esta feria de San Isidro empezó tan mal, que suponemos la procesión le iría por dentro. Ahora bien, hay que hacerjusticia. No todo es negativo en la gestión de Canorea. Lo fundamental ya lo viene ofreciendo: sale el toro. Los murubes de ayer, los hernandezplá, los ramonsánchez, los cuadris..., eran toros, con todos los pronunciamientos a su favor, incluida (salvemos ahora murubes, naturalmente) la buena casta de las reses.

Los carteles de toreros siguen siendo malos (o lo han sido hasta ahora), pero mira: si el toro sale, esto tenemos salvado y la autenticidad del espectáculo queda garantizada. En consecuencia, Canorea después del bache (¡y qué bache!) puede resurgir y convertirse no sólo en el empresario legal, sino en el que necesita la plaza de toros de Madrid.

Lo que queda de feria, tres cuartas partes de la misma, nada menos, dará su medida. Y la dará, sobre todo, ahora que ya empiezan a entrar figuras y figuritas, las cuales es muy probable que vengan con las exigencias de comodidad que han tenido siempre. Si no claudica ahí Canorea, y tampoco claudican los veterinarios y la autoridad, este San Isidro tendrá, a su vez, la importancia de que va a poner a cada uno en su sitio.

En fin, no vamos a echar las campanas al vuelo, pero si hasta ahora ha salido el toro, nos corresponde tener esperanza.

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