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Crítica:CINE

Antes y después de "Rocky"

En los últimos tiempos, los fabricantes de mitos no parecen andar muy inspirados. Sus criaturas son cada vez más inconsistentes. Actualmente se estilan las estrellas fugaces. Idolos de un año -como las misses- que, finalizado su reinado, se evaporan para dejar su puesto a otros aún más fugaces. Si Travolta, tras Fiebre del sábado noche y Grease, parece haberse eclipsado, esperemos que definitivamente, con Moment by moment, Sylvester Stallone no parece que vaya a sobrevivirle. Estos dos individuos han sido las dos más rentables creaciones del marketing hollywoodense de los últimos años: el macarra y el bruto. Dos pobres muchachitos de barrio, que llegaban a ser algo (?) gracias a su talento físico para menear el esqueleto en la discoteca y para encajar golpes en el ring, respectivamente. Curiosamente, los dos parecen haberse hundido al acceder al control total de sus trabajos. Travolta desaparecerá y Stallone volverá a ser lo que antes era: un característico, más o menos efectivo y bastante limitado por su físico.El papel de Stallone fue Rocky mediocre película que sólo salvaba a ratos una sólida realización de John G. Avildsen. Ahora se estrenan en Madrid simultáneamente dos filmes protagonizados por él. No hay lugar para esconderse nunca se habría estrenado en España de no ser por el muy posterior éxito de Rocky. Se trata de un filme independiente, casi underground, rodado en dieciséis milímetros y Posteriormente hinchado a 35, escrito, dirigido, producido y montado por Robert Allen Schnitzer. Se trata de un filme que se pretende político, pero que resulta tan elemental como un tebeo, cosa que sus autores no pretendían ni por un momento. La historia de un agente melenudo del FBI que se introduce en un grupusculo izquierdista y organiza un atentado para tender una trampa a todos sus componentes nos es presentada con una pobreza narrativa superior aún a la pobreza de medios con que ha sido realizada. Un guión esquemático, diálogos casi infantiles, personajes tópicos y una realización enfática e incoherente llena de planos y escenas gratuitas, así como de descomunales e imperdonables lagunas. En resumen, una película bastante amateur que sólo la presencia de Stallone hace comercialmente recuperable.

No hay lugar para esconderse (No place to hide)

Director: Robert Allen Schnitzer. Guión: Robert Allen Schnitzer y Larry Beinhart. Fotografía: Marty, Knoph. Música: Michael Smith C Intérpretes: Antony Page, Sylvester E. Stallone, Vickey, Lancaster, Dennis Tatey Barbara Lee Gowan. Norteamericana, 1973. Local de estreno: Gayarre.La cocina del infierno (Paradise Alley). Guión y dirección: Sylvester Stallone. Fotografía: Laszio Kovacs. Música: Bill Conti. Intérpretes: Sylvester Stallone, Lee Canalito, Armand Assante, Anne Archer y, Jovee Ingalls. Norteamericana, 1978. Locales de estreno: Carlos III y Princesa.

La cocina del infierno, en cambio, es un filme post-Rocky escrito, dirigido y protagonizado por Stallone, basado en su propia novela, un relato entre cómico y nostálgico, levemente autobiográfico. Filme de Stallone para Stallone, en el que éste se otorga el mejor papel, al encarnar un personaje, que no le va nada, de pícaro enredador. En un intento de huir de Rocky -de sí mismo-, Stallone intenta borrar su imagen de bruto, colocando a su lado a Lee Canalito, actor más alto y ancho aún que él y de rostro brandiano, a quien le cuelga el ingrato papel de bestia.

La cocina del infierno podía haber sido peor, si pensamos en los desmadres que ciertos actores suelen cometer cuando se pasan detrás de la cámara, y sobre todo cuando lo hacen para más y mejor autofilinarse. Se trata de nuevo de una historia de chicos de barrio que quieren llegar a ser alguien, para variar, combinada con una historia de boxeo. amor y fraternidad. Es la historia de tres hermanos de ascendencia italiana. El mayor resulta caricaturesco por exceso de sicologismo. Stallone, al no tener a nadie que le controle, se pasa continuamente y, al final, resulta que el mejor librado de los tres es el personaje del fornido Lee Canalito, tal vez porque éste es también el mejor actor de la película, junto con las dos chicas: Anne Archer y Joyce Ingalis.

El mayor error de esta película es que Stalione parece haberia construido toda en función de sí mismo -incluso se permite cantar la canción Too close to paradise con voz- de campeón de halterofilia-, descuidando la construcción global de la historia. Sus mayores méritos, la ambientación, la excelente fotografía de Laszlo Kovacs y el sentido del humor que hace que a ratos perdonemos a Stallone sus muchos excesos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de abril de 1979

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