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Tensiones en la reunión del Comité de Cooperación Industrial Hispano-Francés

Con la participación de los ministros de Industria francés y español, André Giraud y Agustín Rodríguez Sahagún, terminaron anoche en Burdeos los trabajos del Comité de Cooperación Industrial Franco-Español, iniciados el día 7. El problema de la entrada de España en el Mercado Común planeó sobre las discusiones, ásperas en algunos momentos, a pesar de las buenas intenciones aparentes.

El Comité de Cooperación Industrial Franco-Español fue creado en 1967 y, en principio, se reúne dos veces por año en Madrid y París, respectivamente. Durante la última época del franquismo languideció por razones políticas. Tras la visita del presidente Valery Giscard d'Estaing a España, en junio último, el Comité ha vuelto a renacer. A petición de los franceses, es la primera vez que se descentraliza con esta reunión de Burdeos y es también la primera vez que participan en sus trabajos empresarios españoles y franceses.Esta variación no sería casual. Burdeos es la capital de Aquitania, una de las tres regiones del suroeste francés más afectadas por la eventual entrada española en el Mercado Común. Burdeos también es el coto cerrado electoral de Jacques Chaban Delmas, alcalde de la ciudad, presidente de la Asamblea Nacional, apoyado por el señor Giscard. Burdeos es, igualmente, la tierra del ministro de Industria, señor Giraud. En consecuencia, la ubicación de los trabajos del Comité de Cooperación Industrial Franco-Español en esta capital no sería ajena al problema electoral que le plantea al giscardismo su sí a la entrada de España en la CEE, frente a los obstáculos graves de los gaullistas y al no y el sí, pero de comunistas y socialistas, respectivamente.

Esta dimensión política de los trabajos de Burdeos ha condicionado las conversaciones entre los empresarios de los dos países.

A lo largo de estas discusiones, los franceses han manifestado su deseo de acentuar la cooperación en todos los órdenes entre España y las regiones del Suroeste. Empresarios y responsables galos manifestaron su «incomodidad» a causa del acuerdo preferencial de 1970 entre España y la Comunidad. En este punto, como en otros de las conversaciones, el tono fue áspero por momentos. El ministro español y los empresarios se manifestaron asequibles para el desarrollo de contactos diversos en el marco del Comité franco-español, «pero la cuestión de los acuerdos preferenciales es comunitaria y no de nuestra competencia», manifestó un acompañante del ministro español.

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