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Reunión científica en Ginebra para defender el uso de la sacarina

Unos trescientos, entre expertos y científicos, procedentes de un gran número de países, especialmente industrializados, se reunieron hasta ayer, en Ginebra, durante tres días, para discutir sobre el tema de los sucedáneos del azúcar, particularmente de la sacarina. Los congresistas, reunidos por ERGOB (Grupo Europeo en Investigación de Biología Bucal), emitieron un informe final en el que afirman que la sacarina no puede ser considerada como un producto cancerígeno.

Una vez emitido este veredicto «científico», los participantes aprovecharon la atención que prestó la prensa a la reunión, para publicitar las ventajas de los sucedáneos del azúcar, y paralelamente, demostrar los inconvenientes biológicos de este último producto.Del azúcar se dijo que si bien es cierto que produce energía, la gente no la consume por esta razón, sino simplemente porque es dulce, y que en los países desarrollados el consumo exagerado del azúcar conduce a un gran número de personas a la obesidad. También se habló de los peligros de diabetes por causa directa del azúcar, concluyéndose que «el consumo de azúcar per capita ha aumentado en el mundo en forma tan impresionante que puede hablarse de "sucromanía"».

Por otra parte, en tono de denuncia se afirmó que cada vez que baja el precio del azúcar en el mercado internacional, se «intenta cuestionar científicamente la sacarina».

También se criticó a las autoridades canadienses por haber prohibido el uso de la sacarina «sin responder a razones científicamente objetivas», y se hizo referencia a algunos propósitos que existen entre las autoridades norteamericanas, para asumir una posición similar a la de los canadienses.

En el plano promocional de la sacarina y otros sucedáneos del azúcar, no sólo se aseguró que no eran productos cancerígenos, sino que, en una referencia histórica, se afirmó que durante la segunda guerra mundial el pueblo alemán consumió exclusivamente sacarina por escasez de azúcar y que sin embargo «no se registraron grandes reacciones tóxicas». También dijeron a los periodistas que la sacarina se consume desde hace cien años y el ciclamato desde hace medio siglo, con resultados positivos. Como una prueba más, se argumentó que los experimentos hechos hasta ahora con animales, que demostrarían la nocividad del uso de la sacarina, todavía no ha sido posible extrapolarlo a los seres humanos, y que el resultado de dichos experimentos con ratas no es debido a la sacarina, sino a la cantidad exorbitante que se les suministró. Y abundando en argumentos se afirmó que más del 30% de las bebidas gaseosas dulces que se consumen en Estados Unidos están fabricadas en base a sacarina.

En medios próximos a este congreso sobre los sucedáneos del azúcar ha llamado la atención que entre los técnicos de laboratorios, médicos y científicos asistentes, la mayoría acudieron en representación de grandes laboratorios multinacionales.

También llamó la atención que «este veredicto científico» haya surgido en una reunión de científicos y expertos patrocinada y financiada por grandes multinacionales, como la Coca-Cola, la Nestle, Laboratorios Bayer y otros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de noviembre de 1978