Vance intentará concluir en Moscú un nuevo acuerdo sobre las SALT

Las conversaciones que mantendrá, este fin de semana en Moscú, el secretario de Estado norteamericano, Cyrus Vance, se consideran como la última oportunidad para llegar a un acuerdo sobre limitación de armas estratégicas entre las dos superpotencias antes de que finalice el presente año.

Desde la última ronda de negociaciones, realizada el mes pasado, durante la visita del ministro soviético Andrei,Gromiko a Nueva York y Washington, han abundado los pronósticos optimistas, e incluso se aventura la posibilidad de una reunión cumbre entre Carter y Brejnev para el mes de diciembre, en la que se firmaría un nuevo tratado SALT.Ayer mismo, noticias procedentes de Ginebra, donde Cyrus Vance ultima con su equipo negociador los detalles de las conversaciones de Moscú, indicaban que el segundo acuerdo sobre limitación de armas estratégicas estaba a punto y sería anunciado probablemente a comienzos de la semana que viene. Simultáneamente, funcionarios norteamericanos en Washington advertían contra un excesivo optimismo y señalaban la presencia de nuevas dificultades.

Según estos funcionarios, el viaje de Vance a Moscú no obtendrá resultados espectaculares y la posibilidad de que el nuevo tratado SALT se firme en este año parece cada vez más lejana. Por su parte, el principal negociador norteamericano, Paul Warnke, que ha anunciado ya que dímitirá después de las conversaciones de Moscú, declaraba que los «problemas más complejos» de las discusiones ya han sido resueltos, y expresaba su confíanza en que la nueva ronda negociadora será la definitiva.

El problema que podría retrasar la consecución de un acuerdo parece ser un plan norteamericano de construcción de silos para los misiles atómicos. Conocido como MAP (Múltiple Aim Point System), este programa pretende evitar un hipotético ataque por sorpresa de la URSS, destinado a destruir los proyectiles norteamericanos en tierra, mediante la construcción de múltiples silos para alojarlos y el cambio constante de los misiles de uno a otro.

El programa MAP no ha sido todavía aprobado oficialmente por la Administración Carter y los soviéticos podrían alegar que su puesta en práctica dificultaría la vigilancia posterior del cumplimiento del tratado. Por otra parte, un abandono de este programa podría ser interpretado como una concesión a los rusos en los medios conservadores norteamericanos y poner en serias dificultades la necesaria ratíficación del nuevo tratado SALT por el Senado.

La bomba de neutrones

En cuanto a la decisión presidencial de dar luz verde a la fabricación de varios componentes esenciales de la polémica bomba de neutrones y su influencia en la marcha de las conversaciones SALT, existen informaciones contradictorias. Para algunos, no afectará en absoluto la firma de un nuevo acuerdo, mientras que para otros supondrá un endurecimiento de la postura negociadora soviética.Por último, hay quien atribuye todo este brote de informaciones contrapuestas al simple hecho de que las elecciones legislativas norteamericanas se celebrarán a comienzosde noviembre. La Adminístración Carter quería crear el máximo de incertidumbre sobre las conversaciones SALT para apuntarse un importante tanto político que mejore la posición del Partido Demócrata en el Congreso y la situación del presidente en los sondeos de opinión pública.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0019, 19 de octubre de 1978.

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