Misteriosa muerte de otro exiliado búlgaro en Londres

Los primeros indicios descartan el asesinato como causa de la muerte de VIadimir Simeonov, segundo disidente búlgaro muerto en Londres en menos de un mes y en circunstancias misteriosas.

Según Scotland Yard, cuya brigada antiterrorista se ocupa por el momento del caso, el resultado de la autopsia revela que Simeonov, de treinta años, falleció por la asfixia provocada por una intensa hemorragia nasal que siguió a su caída por una escalera.

Simeonov, que trabajaba en el servicio exterior de la BBC, fue hallado sin vida el lunes por la noche en su casa, después de que sus compañeros se movilizaran por su inexplicada falta de asistencia al trabajo. Las especulaciones sobre un posible asesinato surgieron de inmediato, al conectar su muerte con la de Georki Markov, y el disidente búlgaro que trabajaba para los servicios propagandísticos de Radio Europa Libre y al que le fue inyectada en una pierna, por medio de un paraguas, una microscópica cápsula venenosa mientras esperaba el autobús.

Un atentado similar fue perpetrado en París, en agosto, contra otro disidente búlgaro envuelto en actividades políticas, Vladimir Kostov, que, sin embargo, salvó la vida.

A pesar del resultado de la autopsia y de que en el cuerpo de Simeonov no ha sido encontrado ningún cuerpo extraño que avale hipótesis sensacionalistas, la policía británica mantiene abierto el caso.

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