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Ausencia de soluciones para el problema pesquero

Una buena parte de la flota pesquera norteña que tenía como base de operaciones la zona del Gran Sol ha comenzado a llegar a sus respectivos puertos y a ser amarrada en espera de soluciones. Otra parte de la flota, especialmente la procedente del País Vasco, ha dejado claro que piensan continuar faenando en sus caladeros tradicionales de las costas irlandesas. Hace diecinueve meses la CEE decidió ampliar a doscientas millas sus aguas jurisdiccionales, prohibiendo explícitamente la pesca en esas aguas a los pesqueros que no tuvieran una licencia comunitaria para realizar estas tareas.

El período de tiempo que va desde el 1 de enero de 1977 al 20 de agosto de 1978 arroja el balance de numerosos pesqueros españoles apresados, especialmente por las autoridades francesas, y un nivel de capturas en las aguas comunitarias similar al de años anteriores. Dentro de la permisividad comunitaria, las medidas de la CEE con respecto a la flota pesquera se han mostrado absolutamente ineficaces, hecho este que no ha sucedido con otras flotas que, como la soviética, han cumplido, casi a rajatabla, las medidas dictadas desde Bruselas.Diecinueve meses después de que la CEE decidiese poner coto a la pesca en sus aguas, extendiéndolas a doscientas millas (ampliación, por cierto, defendida ardorosamente por nuestro país en numerosas conferencias del mar que se han venido desarrollando en los últimos años), la situación de la flota pesquera del norte de España continúa exactamente igual. Las quejas y lamentaciones de los armadores, pescadores e incluso de los dirigentes españoles difieren muy poco de las que ya realizaron en enero del pasado año y los intentos de negociación entre unos y otros se repiten con aburrida similitud.

De acuerdo con las fuentes consultadas por EL PAÍS entre los armadores españoles, los diecinueve meses de plazo no han servido absolutamente para nada y la política pesquera española, si es que es posible estructurarla, ha brillado por su ausencia. Todo parece indicar que la sustitución del pacto encubierto, en este caso con Irlanda, por una política seria y coherente en materia pesquera no ha sido deseada ni buscada por la Administración española, que desde siempre ha preferido la estrategia del esperar y ver a adoptar decisiones tajantes e inaplazables. Ejemplos de esta estrategia plagan las tareas de los últimos Gobiernos españoles.

Así las cosas, todo parece indicar que en el aviso enviado por el Ministerio de Transportes a la flota española que faenaba en el Gran Sol señalando la urgencia en abandonar esos caladeros fue apresurado. Sin embargo, los armadores consideran que esto no deja de ser una pura anécdota y viven ahora la angustia de una falta de planificación racional de nuestro sector pesquero y de una política sectaria de sus dirigentes, hecho este denunciado ya por los armadores vascos al apuntar al actual subsecretario de la Marina Mercante como uno de los responsables en el arbitrario reparto de las 121 licencias comunitarias.

Sin embargo, las posturas de los armadores sobre las posibles soluciones no son unánimes, y mientras unos se lamentan de que el Gobierno no adoptase medidas a principios del año pasado, intensificando sus tareas en la búsqueda de nuevos caladeros -reales y no ficticios- que sustituyesen a los de la Comunidad, otros, especialmente los vascos, han dicho que se hace necesario mantener los actuales caladeros, ya que al pescador vasco no le gusta salir de sus lugares tradicionales y que eso de tenerse que ir a otros mares no es interesante.

Expertos del sector convienen en señalar que no tiene una solución fácil el grave problema pesquero, si bien el Gobierno tampoco ha dedicado especial esfuerzo en resolverlo a pesar de los millones de dólares gastados en buscar cooperación en otros países en el sector pesquero. En su opinión, cualquier solución pasa por hacer un serio estudio sobre el sector y, tomando como base sus conclusiones, actuar, o reciclando a la flota en otros caladeros o desguazando la parte obsoleta y creando nuevos puestos de trabajo, pasando, incluso, por la variación de la dieta alimenticia española. Estos expertos consideran que siempre que se ha abordado el tema pesquero ha sido para buscar soluciones fáciles y escasamente rentables para este país, poniendo como ejemplo más real y palpable el todavía reciente acuerdo pesquero con Marruecos, aprobado tras una tormentosa sesión plenaria de las Cortes.

España y la CEE

El ministro español para las Relaciones con la CEE realizó ayer unas declaraciones al diario belga La Libre Belgique que difieren mínimamente de las que el titular de ese departamento pudo haber realizado a lo largo del pasado año, y en las que acusa a la Comunidad -actualmente de vacaciones- de incomprensión y de política errática hacia España.

Tras señalar que las 121 licencias comunitarias concedidas a España resultan una cifra absolutamente inaceptable, pone de relieve que la llamada de la Administración española a la flota del Gran Sol «puede que sea una reacción desproporcionada que se explica por un clima cargado de electricidad ». El ministro Calvo Sotelo apunta que las Comunidades no deben alimentar la actitud chauvinista adormecida en España, y que podría despertarse. «Ciertos movimientos de extrema derecha y extrema izquierda no parlamentarios defienden ya una actitud contraria a nuestro ingreso en la CEE.»

Sánchez Terán, con los afectados

Durante la mañana de ayer, al igual que hizo más de un año su antecesor José Lladó, el titular de Transportes, señor Sánchez Terán, mantuvo una reunión con los representantes de los armadores de todos los puertos del Cantábrico, afectados por las restricciones impuestas a los pesqueros españoles. En esta reunión, el ministro puso al corriente a los armadores de las gestiones realizadas hasta el momento, mientras que éstos expusieron las posibles soluciones que, en su opinión, tenía el problema.

Estas peticiones girarían en torno a la prohibición de las importaciones de pescado procedente de la CEE, la ampliación del número de licencias y recordatorio al ministro de que el plan pesquero que el señor Sánchez Terán ha prometido presentar en septiembre próximo es el mismo que ya se prometió presentar el 30 de junio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de agosto de 1978

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