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CINE/ "MARCHA O MUERE"

El último "remaque" de "Beau Geste"

Tres películas han bastado a Dick Richards para llevar a cabo un descenso en picado realmente vertiginoso. Tras un interesante debut con un bello western, Coraje, sudorypólvora, Richards consiguió con Adiós, muneca un curioso ejemplar de película mala-buena, al adaptar demasiado fielmente la novela de Chandler con un estilo peligrosamente retro. La película nada añadía a lo escrito a no ser la presencia de Robert Mitchum. De todos modos, se trataba de un correcto trabajo de ilustración.

Un filme lento y pesado.

March or die (Marcha o muere)

Dirección: Dick Richarás. Guión: David Zelag- Goodman y Dick Richards. Fotografía: John AIcou. Música: Maurice Jarré. Iniérpretes. Gene Hackman, Terence Hill, Max von Sydow. Catherine Deneuve, lan y Marcel Bozuffi. Inglesa, 1977. Local de estreno.Fuencarral

Marcha o muere pretende ser al cine de aventuras, lo que Adiós, muñeca era al cine negro y Coraje, sudor y pólvora al western. Richards intenta un remake de los filmes de la legión extranjera, que en otra época tuvieron su título más signifeativo en Beau Geste. Y ha conseguido un filme lento y pesado como una caminata por el desierto. Pedir a Antomoril que no sea soporífero puede ser pedir demasiado, pero que un filme de aventuras sea tan tremendamente aburrido como Marcha o muere es la más peligrosa de las contradicciones, es imperdonable.Un montaje innecesariamente lento que recalca con insistencia machacona diálogos nada brillantes y situaciones excesivamente tópicas remata este espectáculo que poco tiene de espectacular. La escena de la batalla final es un claro ejemplo de como no deben imitarse los filmes del pasado y sólo puede calificarse de ridícula.

Buen reparto

Lo más sugerente de la película es el reparto, tan viariado e incoherente como un verdadero pelotón de legión extranjera. Richards junta a miembros de familias interpretativas radicalmente diferentes consiguiendo un buen efecto de conjunto, pero comete otro error funesto: confiar el papel principal a Terence Híll, individuo surgido del,peor western-spaghetti, que gesticula de forma irritante, que al lado de actores como Gene Hacknian, Marcel Bozuffi o Ruftis, se diría escapado de un zoo, y que bien merece el título de «la sonrisa más estúpida de toda la historia del cine».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de julio de 1978