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Constante amenaza contra la ecología del Mediterráneo

«La colisión de dos buques extranjeros en el estrecho de Gibraltar es un aviso que no debe ser desoído», han manifestado a la agencia Efe ecólogos marinos a propósito del reciente accidente ocurrido entre el carguero norteamericano Yellowstone y el buque argelino Ibn Batuta.

El tema de la amenaza que sufre la ecología del Mediterráneo ha sido tratado también en las sesiones que sobre medio ambiente y gestión del espacio se han venido celebrando en Lorca (Murcia). En estas jornadas se ha indicado que las comarcas mediterráneas deben vincular sus iniciativas ecológicas dentro de los diversos marcos políticos y administrativos para apoyarse mutuamente y hacer frente a esta estrategia de la explotación del espacio y los recursos a nivel internacional y a nivel mediterráneo.Los asistentes a estas jornadas han denunciado la degradación intensiva del litoral y el abandono sistemático del ferrocarril como medio fundamental de transporte. Se ha considerado que el crimen ecológico de Portman sigue siendo la prueba de la falta de previsión, el desprecio que se siente hacia el medio natural, la incompetencia de los poderes públicos y la despreocupación de los partidos democráticos que no asumen debidamente la reivindicación ecológica.

Con respecto al reciente accidente de Gibraltar, especialistas en ecología han señalado que «la única agua limpia oceanográfica que entra en el Mediterráneo» fluye a través del estrecho. «La posibilidad de una catástrofe entre petroleros en esta zona podía ser peligrosa para todo el Mediterráneo y resultaría irreversible para la flora y la fauna de nuestro mar, uno de cuyos peligros para el desarrollo de la vida es, precisamente, la alta densidad de sus aguas.»

Los ecólogos citados por Efe señalan que aún es más grave «el enorme tráfico de submarinos atómicos, especialmente de Estados Unidos y, de la Unión Soviética, que pasan todos los días por el estrecho. Estamos ante una auténtica calle nuclear del mundo, la de mayor densidad de todas las de la tierra, impuesta por la razón de la fuerza y la debilidad de los países mediterráneos y su propio desconocimiento de este grave peligro que amenaza uno de los más frágiles mares de la tierra, con repercusiones para el mundo entero».

«La posibilidad de una colisión entre dos submarinos atómicos no debe ser descartada, va que, precisamente, esta zona y la del mar de Alborán son particularmente ricas en corrientes y contracorrientes que hacen particularmente difícil el tráfico. Un simple fallo en el conocimiento de la zona o una variación momentánea, podían producir la catástrofe y quizá la muerte del mar.»

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de junio de 1978

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