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Argentina'78

El lenguaje deportivo, entre el inglés y el lunfardo

Desde que Wenceslao Fernández Flórez dijo aquello del vicegol la literatura deportiva ha caído en el uso de los tópicos. Ha faltado imaginación y ha habido que recurrir a la repetición de las frases hechas. El lenguaje deportivo se quedó detenido en los «prolegómenos» de Matías Prats. Y es una pena que así haya sido porque en los años de mayor confusión lingüística derivada de los modismos de la tecnocracia, lo único que entendía el personal claramente era lo de política de ataque o de defensa y veía como permisible, dentro de un orden, las cenas políticas del centrocampismo.En Argentina el lenguaje del fútbol está a medias entre el inglés y el lunfardo, pero visto desde una óptica española resulta más divertido y sería cosa de solicitar la venia de los doctos académicos para poder usar determinadas frases y vocablos. En algunos aspectos es mucho más original que el doctrinario y geométrico lenguaje deportivo español, en donde al terreno de juego se le llama rectángulo y al balón esférico.

En Argentina, un equipo es un plantel de jugadores, el campo es la cancha y el árbitro es un soplapitos. El portero es arquero o guardavallas; los defensas laterales, marcadores de punta; el central, stopper y fullback, y si es defensa escoba, no es líbero, sino cuevero. La defensa es la línea de cuatro. Los medios son centrocampistas como en casi todas partes, pero el extremo es un win y el centrodelantero es centro-forward.

Un portero puede ser una Venus de Milo si no sujeta bien los balones; un defensa, si es duro, se dirá de él que cepilló al delantero, lo trancó o lo bajó. Si al defensa le cuelan el balón entre las piernas no sólo le han hecho el túnel, sino que deberá tener más cuidado y en el futuro salir a la cancha con sotana. El área es la olla y allí puede suceder que el central marque tan de cerca que hasta le sople en la nuca al delantero. Si despeja mal la bola se considerará que la ha rifado y si sus rechaces son altos se pensará que intenta voltear aviones. Cuando es el centrocampista el que lanza los balones por arriba lo que hace es mandar encomiendas.

Puestos ert lo de la lucha entre delanteros y defensas hay que decir que cuando un delantero es fuerte, es un ropero, un tanque al que le pegan más que en la guerra. Si el delantero es de corta estatura es, además de petiso, un jockey. Si el delantero es inteligente Y certero, no falla el gol si envía la pelota por el rincón de las ánimas, que es el sitio al que ito puede llegar el arquero. Un extremo escurridizo es un pescadito, y si es rápido, se le califica de perdiz. Un delantero que falle los remates fáciles será un tipo con los pies redondos. O con los zapatos o botines cambiados.

Los centrecampistas son los que juegan en el ombligo dela cancha. Ellos tienen, entre otras misiones, la de producir jugadas en las que el delantero esté en mano a mano con el defensa piira definir. Un mal volante será un perro o un tronco. Si la línea está formada por jugadores técnicos esti,rá compuesta por exquisitos. Si por las circunstancias anómalas del partido un medio se torna en luchador, se dice que cambia el frac por el overol o mono de obrero. Si su actuación es brillante, quiere decir que hace un partido de galera y bastón. Si el jugador debutante es un descubrimiento, se dirá que apareció un tapado, palabra esta que se usa también para designar el abrigo.

Un jugador que comienza a actuar entre los grandes, si tiene buenas maneras, será un futbolista con presencia de crack. Cuando alcanza momentos de precisión se dirá que jugó como un Gardel. Gardel es sinónimo de magnificencia.

Puesto que el terreno de juego es el field o el pasto, un jugador nervioso o de escasas condiciones técnicas es probable que lleve la bola viva, es decir poco controlada. Si tal sucede acabará por cometer faut o foul, y con suerte hasta es posible que en el área le cometan penal. Este será un jugador propenso a bombear balones hasta sacarles chichones a los back.

Los entrenadores son la legión de los inestables y su gran misión consiste en preparar a sus jugadores para que hagan jugadas de pizarrón. La escuadra argentina hace jugadas de pizarrón y Kempes patea la bola en los golpes libres.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de junio de 1978

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