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Debate constitucional

La Monarquía parlamentaria, aprobada con la abstención de los socialistas

Con la abstención de los socialistas, todos los grupos parlamentarios que integran la Comisión Constitucional (UCD, Alianza Popular, comunistas, Minoría Catalana y PNV) aprobaron ayer el párrafo tercero del artículo primero del anteproyecto de Constitución, que establece la Monarquía parlamentaria como forma política del Estado español.

La serenidad, la racionalidad y la altura política del debate hizo superfluas, como el presidente de la Comisión, Emilio Attard admitió una vez finalizado aquél, su recomendación de que se observase la «delicadeza obligada a las instituciones objeto del debate, sin merma de la necesaria libertad de la discusión».El Grupo Socialista, a través del diputado Luis Gómez Llorente, defendió su voto particular contra la Monarquía como forma política del Estado no sólo por razones teóricas, sino también históricas. Sin embargo, los socialistas dejaron abierto el camino para su actuación bajo la Monarquía, al manifestar que su posición no pretendía fragilizar el nuevo régimen, al mismo tiempo que matizaban su actitud «en tanto en cuanto pueden albergar razonables esperanzas en que sean compatibles la Corona y la Democracia».

UCD, Alianza Popular, Minoría Catalana y comunistas hicieron causa común contra el voto particular socialista y éste fue derrotado por veintidós votos en contra, trece a favor (sólo los socialistas) y una abstención (PNV). Alianza Popular votó «a favor de la Monarquía porque «somos sinceramente monárquicos», según afirmó uno de sus miembros. UCD, por su parte, pareció insistir en el aspecto funcional de la forma monárquica para una democracia moderna, mientras que comunistas y PNV, condicionaron su aceptación de la Monarquía a que ésta respete la Constitución y la soberanía popular, según los primeros, y si cumple su papel histórico de ser garantía de los derechos de los pueblos de España, según los segundos.

Estos últimos, a través del diputado y ponente Jordi Solé-Turá, se defendieron con energía de los implícitos aunque claros ataques socialistas a su actitud actual ante la Monarquía, poniendo de relieve que el referéndum sobre la forma de Gobierno previo a la Constitución que ellos propugnaban no se ha podido llevar a cabo, porque las condiciones rupturistas del cambio no se han producido «por carencias de la propia oposición democrática». En algún momento el diputado comunista pasó al contraataque al afirmar que «querer la República hoy, con todas sus consecuencias, significa luchar por derrocar la Monarquía». Tras afirmar que la línea divisoria fundamental en estos momentos pasa entre enemigos y partidarios de la democracia, el señor Solé-Turá dijo que «si queremos que funcione esta democracia deben adherirse a ella fuerzas institucionales a través de la Monarquía».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de mayo de 1978