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Los comunistas italianos insisten en incorporarse al nuevo Gobierno

Giulio Andreotti se entrevistó ayer por la tarde con representantes comunistas y socialistas. Hoy conversará con los republicanos, los liberales y los socialdemócratas, y mañana les tocará el turno a los independientes de izquierda, demócratas nacionales, neofascistas y demoproletarios. Para concluir, el jueves hablará con el Partido Radical, la Democracia Cristiana, los sindicatos y las organizaciones de empresarios. Los comunistas insisten en incorporarse al nuevo Gobierno.Sólo al final de las consultas de Andreotti con la Democracia Cristiana se sabrá o, mejor dicho, se comenzará a saber, si el horizonte político inmediato puede despejarse. El jueves se pronunciará oficialmente sobre la crisis el Comité Central del Partido Comunista. Del informe del secretario general, Enrico Berlinguer, se espera una clave para la solución. Por ahora se vive en una fase de movimientos de tanteos y escarceos, acompañados de un intercambio permanente de mensajes y señales a distancia por medio de discursos, comunicados de prensa, declaraciones y entrevistas periodísticas.

En la reunión de ayer con los comunistas y los socialistas, Andreotti no ha tratado, evidentemente, de dividirlos, lo que hubiera sido un error táctico. Andreotti dispone de otros recursos. Proyecta, entre otras cosas, ponerse de acuerdo con los comunistas sobre el aborto y la ley de Orden Público para evitar los referendums propuestos por los radicales. Paralelamente, el premier tiene ya un borrador de convenio económico, preparado por los expertos de los seis partidos del acuerdo programático, sobre el que trazará el nuevo programa. Las fórmulas de gobierno vendrán después.

La postura de los comunistas sigue siendo por ahora rígida: quieren entrar en un Gobierno de «unidad democrática» o de emergencia. Los primeros que lo exigieron fueron los republicanos y corresponderá a los partidos intermedios o menores proponer otra solución. Los comunistas Juegan con las cartas en el pecho, es decir, «pasando». El domingo pasado el líder comunista Giorgio Amendola, uno de los más moderados, inteligentes y prestigiosos, ha recordado en un largo artículo que el Partido Comunista no puede ser exprimido y tirado como un limón. Abstenerse en el Parlamento no significa abstenerse en el país; dar prueba de responsabilidad no significa debilidad. Andreotti no ha sabido luchar contra la violencia, presentar un presupuesto del Estado con un déficit razonable, aplicar la ley para el desempleo de los jóvenes. Amendola, casi con un tono de admonición, recuerda al presidente de la República que, antes de disolver el Parlamento por tercera vez, «existen en el ámbito parlamentario otras posibilidades que tienen que ser exploradas».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de enero de 1978

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