Pinochet obtendrá hoy una clara mayoría en el plebiscito obligatorio de Chile

Alrededor de cinco millones de chilenos concurren hoy a las urnas, convocados por el presidente Augusto Pinochet, para respaldar la política del general que gobierna Chile y condenar la «injerencia» de las Naciones Unidas, que en una reciente resolución denunció las «constantes y flagrantes» violaciones de los derechos humanos. Sin duda alguna, el resultado de la consulta será claramente favorable al Gobierno, que ha realizado masivas campañas publicitarias en favor del «sí».

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Los diarios chilenos recogen, sin embargo, opiniones discrepantes y partidarias del voto negativo en la consulta. Existe, así, un clima de cierta libertad de opinión que, en suma, favorece al propio Gobierno. De manera básica, son los dirigentes y militantes del proscrito Partido Demócrata Cristiano los que aparecen -como más activos en la defensa del «no»- en la consulta.Defensa del voto negativo

Además de las declaraciones de oposición a la consulta, desde hace seis días se producen en pleno centro de Santiago manifestaciones de jóvenes que defienden el voto negativo. Los carabineros toleran el inicio de estas concentraciones y marchas, pero las reprimen cuando el número de manifestantes aumenta. En algunos casos se han producido enfrentamientos entre partidarios del «sí» y del «no». La policía ha practicado detenciones, aunque los detenidos son puestos en libertad a las pocas horas.

Sin embargo, a pesar de que es apreciable el nivel de facilidad para expresar opiniones discrepantes con la consulta, el volumen de propaganda desplegado por el Gobierno a favor del «sí» es enormemente superior. Los periódicos y las revistas publican anuncios de corporaciones, comunidades vecinales, asociaciones gremiales, grupos de artistas e intelectuales, en los que se condena la postura de las Naciones Unidas, y se ofrece apoyo incondicional al general Pinochet, sin contar la publicidad pagada por el propio Gobierno.

Entretanto, el Gobierno chileno ha tratado de conjurar las consecuencias que han tenido en los últimos días las discrepancias surgidas en el seno de la cúspide militar y política que gobierna el país.

La Dirección de Informaciones del Gobierno hizo público ayer un comunicado en el que se califica de apócrifa la carta atribuida al general Gustavo Leigh, comandante en jefe de la Fuerza Aérea chilena, y en la que el general mostraba al presidente Pinochet su oposición a la convocatoria de la consulta. Sin embargo, en medios periodísticos de la capital chilena se insiste en que la correspondencia divulgada por la agencia norteamericana AP ha existido, y que el propio Leigh envió una copia a todos los medios de comunicación. De la misma manera, el Gobierno del general Pinochet ha desmentido que la Fuerza Aérea y la Marina hubieran recibido órdenes de sus respectivos jefes de no intervenir en la consulta ni siquiera en tareas de vigilancia y control.

Otro de los problemas surgidos, y que protagonizó el contralor general de la República que devolvió a Pinochet el decreto por el que se convocaba la consulta, lo ha resuelto el Gobierno con la sustitución del contralor (una especie de presidente del Tribunal de Garantías Constitucionales). El nuevo titular, que era hasta ahora ministro de Trabajo, ha aceptado el decreto presidencial, «después de que el Ministerio del Interior aceptara alguna de las sugerencias hechas por la contraloría», como explica en un comunicado. En la misma nota, el contralor justifica la categoría de «consulta» y no de «plebiscito» que tiene la convocatoria

La Conferencia Episcopal Chilena, que se había mostrado opuesta a la consulta y había solicitado « respetuosamente » del general Pinochet su suspensión o aplazamiento, esperaba ayer la anunciada respuesta pública del presidente de la República.

La respuesta de Pinochet a los obispos, que podría ser divulgada en un discurso radiotelevisado, sería el último acto de la campaña oficial a favor del «sí».

Hoy, todos los comercios públicos, a excepción de las farmacias, aparecen cerrados. También lo están bares, cafeterías y establecimientos donde se venden bebidas alcohólicas. El Gobierno ha anunciado que esta misma noche, pasadas las doce, podrán conocer la mayoría de los resultados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 03 de enero de 1978.

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